Hay bosques protegidos por su biodiversidad, otros declarados monumentos naturales y algunos reconocidos por su importancia histórica. En Portugal acaba de aparecer una categoría bastante más peculiar.
La Mata Nacional do Bussaco, en el municipio de Mealhada, recibió el pasado 17 de julio la certificación internacional de “Healing Forest” o bosque terapéutico, convirtiéndose en el primero de la península ibérica reconocido por la International Certification Office Healing Forest.
La distinción es tan poco habitual que Bussaco es apenas el cuarto espacio incluido en la lista internacional de bosques certificados por esa organización, junto con Göttweig, en Austria, y Lahnstein y Bad Nauheim, en Alemania. El certificado portugués será válido hasta julio de 2031.
Pero eso no significa que Bussaco contenga árboles medicinales capaces de curar enfermedades.

Qué convierte un bosque en “terapéutico”
El certificado evalúa algo bastante más concreto: si un bosque reúne las condiciones ambientales y la infraestructura necesarias para realizar intervenciones terapéuticas guiadas.
Healing Forest exige que el entorno sea relativamente natural y proporcione protección frente al ruido, el viento y determinadas perturbaciones visuales. También debe disponer de senderos con distintos niveles de dificultad, zonas destinadas a ejercicios de relajación y actividades regulares dirigidas por terapeutas forestales u otros profesionales cualificados.
En otras palabras, no se certifica que un determinado árbol “cure”, sino que el espacio es adecuado para utilizar el contacto con la naturaleza como complemento dentro de programas de bienestar o salud.
La idea tiene relación con el shinrin-yoku, los conocidos “baños de bosque” popularizados en Japón durante la década de 1980.
No se trata necesariamente de hacer senderismo. La práctica puede consistir en caminar lentamente, prestar atención a sonidos y olores, respirar de forma consciente y realizar ejercicios sensoriales en un entorno forestal.
La ciencia encuentra beneficios, pero no milagros
Pasar tiempo en la naturaleza sí está relacionado con algunos efectos fisiológicos y psicológicos positivos.
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada recientemente analizó 11 estudios sobre baños de bosque y encontró reducciones a corto plazo en la frecuencia cardíaca, la ansiedad y determinados indicadores del estado de ánimo. Sin embargo, los propios investigadores advierten que la evidencia disponible sigue siendo limitada y que hacen falta estudios más sólidos para determinar hasta qué punto estas intervenciones sirven para prevenir o tratar enfermedades.
Por eso hablar de “árboles que curan” resulta demasiado contundente.
El bosque puede utilizarse como escenario para actividades destinadas a reducir el estrés o complementar determinados tratamientos, pero no reemplaza una terapia médica ni convierte un paseo entre árboles en un medicamento.
Bussaco parece construido para algo así
La elección del lugar tampoco resulta especialmente sorprendente.
Mata do Bussaco ocupa aproximadamente 105 hectáreas en la sierra del mismo nombre y alberga alrededor de 250 especies de árboles y arbustos, lo que la convierte en una de las colecciones dendrológicas más importantes de Portugal.
Su aspecto actual comenzó a tomar forma en el siglo XVII, cuando los carmelitas descalzos se instalaron allí y desarrollaron un espacio de retiro religioso rodeado de vegetación.
En el bosque sobreviven senderos, fuentes, ermitas, escalinatas y el antiguo convento. También se encuentra el espectacular Palace Hotel do Bussaco, construido a finales del siglo XIX.
Portugal clasificó el conjunto como Monumento Nacional en 2017 y el lugar lleva años formando parte de la lista indicativa portuguesa para una posible candidatura a Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Solo hay cuatro… según esta certificación
Aquí aparece otro detalle importante.
Decir que existen únicamente cuatro “bosques terapéuticos” en todo el planeta puede llevar a error.
Son cuatro los certificados internacionalmente por Healing Forest. El propio organismo enumera además otros bosques alemanes reconocidos bajo la legislación forestal del estado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, como Heringsdorf, Plau am See, Klink y Waren.
El concepto tampoco pertenece exclusivamente a esta organización: existen programas de terapia forestal y shinrin-yoku en numerosos países sin esa certificación concreta.
Lo singular de Bussaco es que se convierte en el primer bosque de España o Portugal que supera el proceso de certificación internacional de esta entidad.
Y eso convierte sus 105 hectáreas en algo parecido a una enorme consulta al aire libre: no porque sus árboles tengan poderes curativos, sino porque el bosque ha sido preparado para que profesionales puedan utilizar la naturaleza como parte de una intervención terapéutica.