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Ciencia

Preocupación científica: El inquietante cambio en las ballenas enciende alarmas

Las ballenas jorobadas, conocidas por sus característicos cantos que recorren vastas distancias bajo el agua, están cada vez más en silencio. Este inquietante fenómeno ha captado la atención de los científicos, quienes han descubierto que este silencio no es casual, sino una señal de algo mucho más grave
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En los últimos años, los científicos han observado un fenómeno alarmante en el comportamiento de las ballenas jorobadas en la Bahía de Monterey, California. Las vocalizaciones, que son esenciales para su comunicación y supervivencia, han disminuido drásticamente. Investigadores del Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterey (MBARI) han revelado que esta conducta podría estar relacionada con el impacto del cambio climático en los ecosistemas marinos.

El silencio que preocupa a los expertos

Las ballenas jorobadas son conocidas por sus potentes y complejos cantos que utilizan para comunicarse, orientarse y atraer parejas. Sin embargo, durante los últimos años, estos sonidos han ido desapareciendo progresivamente. Según el estudio del MBARI, los períodos en los que las temperaturas oceánicas han sido más altas coinciden con los momentos en que las vocalizaciones son menos frecuentes.

John Ryan, oceanógrafo biológico y uno de los autores del estudio, describe este fenómeno como un indicador preocupante del deterioro del entorno marino. «Las ballenas funcionan como centinelas del ecosistema», afirma Ryan. «Cuando sus cantos disminuyen, es una clara señal de que las condiciones ambientales están afectando su capacidad para interactuar y sobrevivir».

La conexión entre el calor marino y el silencio

Ballenas
© Unsplash – Rémi Boudousquié

El Santuario Marino Nacional de la Bahía de Monterey es un lugar crucial para diversas especies de ballenas, como las azules, de aleta y jorobadas. Durante décadas, estos cetáceos han migrado a la zona en busca de abundante alimento, como krill, anchoas y sardinas. Sin embargo, una ola de calor marina prolongada, provocada por el cambio climático, alteró la disponibilidad de estas presas, lo que impactó directamente en el comportamiento de los animales.

Entre 2015 y 2021, la región experimentó un calentamiento significativo del agua que afectó gravemente a las poblaciones de krill, la principal fuente de alimento de las ballenas azules. Los investigadores detectaron que, a medida que la temperatura oceánica disminuía, las vocalizaciones de las ballenas aumentaban nuevamente, lo que sugiere una clara conexión entre la calidad del hábitat y la expresión sonora de estos mamíferos.

Tecnología para escuchar el cambio

Para captar los cantos de las ballenas, los científicos utilizaron micrófonos submarinos avanzados que les permitieron registrar incluso los sonidos más débiles en medio del ruido ambiental. Gracias a herramientas de aprendizaje automático desarrolladas por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) y Google, fue posible analizar grandes volúmenes de datos acústicos y relacionarlos con las condiciones ambientales.

Vanessa ZoBell, investigadora del Laboratorio de Acústica de Ballenas en la Universidad de California en San Diego, destacó que estos registros también pueden ayudar a identificar posibles refugios cuando las ballenas abandonan sus áreas habituales en busca de alimento. «Si logramos identificar estos lugares, podremos protegerlos mejor frente a futuras amenazas», indicó ZoBell.

Un papel crucial en el ciclo del carbono

Aunque el impacto del cambio climático está poniendo en riesgo la supervivencia de estos animales, las ballenas desempeñan un rol esencial en la lucha contra el calentamiento global. Gracias a su capacidad de almacenar carbono en sus cuerpos y promover el crecimiento de organismos marinos a través de sus excrementos, contribuyen a la absorción de CO₂ en el océano.

A medida que el océano sigue absorbiendo alrededor de un tercio de las emisiones globales de CO₂, cualquier alteración en el comportamiento de las ballenas podría tener consecuencias graves para el equilibrio climático. El silencio de estos gigantes marinos podría ser el primer aviso de una crisis ambiental aún mayor.

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