A primera vista podría decirse que los chicos de Razer han hecho un Macbook Pro Retina en negro. Diseño e ironías aparte, la edición 2013 del Razer Blade es bastante más que eso. Este portátil de 14 pulgadas combina un peso y dimensiones muy asequibles con una potencia para juegos por encima de la media.

Uno de los problemas más habituales de los laptop es que, para conseguir portabilidad, los fabricantes tienden a sacrificar potencia, sobre todo gráfica. Es cierto que la nueva generación de gráficas que vienen con los procesadores Hasswell de Intel ha mejorado mucho en este aspecto, pero no como para mover con agilidad ciertos juegos o aplicaciones pesadas.

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El Razer Blade está en un punto medio entre potencia y portabilidad. Más pequeño y ligero que su predecesor de 17 pulgadas, este equipo es una tentación para todos aquellos que buscan un laptop potente (Procesador Intel Hasswell Core i7-4702HQ a 2.2 GHz) y no quieren cargar con una losa de cuatro centímetros de grosor y tres kilos de peso. En Gizmodo US hemos tenido oportunidad de probar el nuevo Razer Blade y estas son nuestras conclusiones.

Diseño

Construido sobre una carcasa de aluminio anodizado en negro, y de bordes menos redondeados que los del modelo anterior, el Razer Blade 2013 ciertamente recuerda al Macbook Pro Retina. Su grosor de 1,67 centímetros y su peso de 1,8 kilos lo hace muy fácil y agradable de transportar.

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La carcasa es elegante, aunque también es un imán para la suciedad y las marcas de huellas dactilares. En los bordes destacan sólo tres puertos USB 3.0 que cambian el conector azul por uno verde más acorde con la imagen de la marca. Acompañan a los USB un HDMI, el conector para carga, y un jack de 3.5 milímetros combinado para auriculares y micrófono. El logotipo de la marca sobre la tapa está retroiluminado en verde al igual que el teclado. Sobre la pantalla, nos espera una webcam de 1.3 megapíxeles capaz de grabar vídeo en 720p.

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Controles

Aunque un teclado tipo isla no es la mejor opción para jugar, el del Razer Blade es confortable sin más alardes. El equipo pierde los botones auxiliares y el touchpad programable de la parte derecha que veíamos en la versión de 17 pulgadas. En su lugar tenemos un touchpad central bajo el teclado con dos botones mecánicos en la parte inferior.

El touchpad, por contra, sí que dista mucho de lo que deberíamos encontrar en equipos de gama alta, y es una pena. Los botones son demasiado pequeños e incómodos. En nuestra opinión, el Razer Blade 2013 se hubiera beneficiado mucho más de un touchpad completamente táctil, incluso aunque eso hubiera elevado un poco su precio.

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Pantalla y gráficos

Con una diagonal de 14 pulgadas, el equipo puede aguantar con resolución de 1600 x 900 píxeles, pero es bastante inaceptable que Razer no haya llegado a los 1080p cuando esta resolución ya está disponible en equipos más ligeros y con pantalla más pequeña. La pantalla es retroiluminada en LED y con acabado mate antirreflejos. Con todo, sus ángulos de visión y reproducción del color no son tan buenos como deberían. Tampoco hay soporte táctil, lo que supone un salto atrás en entornos bajo Windows 8.

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La gráfica del Razer Blade es una Nvidia GeForce GTX 675M con 2GB de memoria GDDR5. No es la mejor tarjeta del mercado, pero consigue hacer funcionar la mayor parte de juegos con una calidad y a unas tasas de fotogramas bastante decentes. Bioshock Infinite, por ejemplo, funciona bien a 60FPS. Skyrim se ejecuta sin problemas a 40FPS, y Dishonored hace lo propio a 50FPS con tan sólo unos pocos ajustes a la baja. Las áreas más congestionadas del WOW se ejecutan a 25-30FPS. Como decimos, no son unas marcas de récord pero están realmente bien para un equipo de sólo 1,67 centímetros de grosor.

Baterías

Aunque pertenece a la generación Hasswell, el Razer Blade es demasiado tragón como para ofrecer autonomías tan largas como otros miembros de esta familia. Sobre el papel, Razer declara una autonomía de seis horas, y eso es cierto si sólo nos dedicamos a la reproducción de vídeo. En cuanto activamos la gráfica Nvidia, la autonomía cae drásticamente. Con un uso mixto, el equipo aguanta dos horas y 45 minutos (una hora de Skyrim, una hora de navegación y 45 minutos de Bioshock Infinite). Con Team Fortress II a tope, el equipo apenas pasa de las dos horas. El Razer Blade Pro apenas aguantaba una, así que podemos hablar de avance.

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La temperatura del Razer Blade aguanta estable con un uso normal para subir de forma bastante acusada si nos ponemos a jugar. Afortunadamente, esto no redunda en bajadas de la tasa de fotogramas o en pérdidas de rendimiento. Simplemente se calienta. La mayor parte del calor se concentra en la base, lo que no hace el equipo en absoluto apropiado para que nos lo pongamos sobre las piernas. Al menos, la temperatura de las zonas donde apoyamos las manos no alcanza límites incómodos. Salvo algunos momentos puntuales, los ventiladores del portátil son bastante silenciosos.

Almacenamiento y memoria

La versión básica del equipo integra un SSD de 128GB. Nos parece muy poco para ser un equipo de 1.800 dólares. Subir la capacidad de esta unidad a 256GB nos costará 200 dólares. Si queremos ir al máximo e integrar un SSD de 512GB, el precio sube hasta los 2.300 dólares. Según Razer, las unidades de disco pueden cambiarse y, de hecho, hay hueco para una unidad adicional. Hacerlo, sin embargo, anulará la garantía. La memoria RAM es de 8GB y no ofrece posibilidades de ampliación. Tampoco hay ranura para tarjetas de memoria de ningún tipo. ¿WTF, Razer?

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El Razer Blade tampoco tiene lector óptico de ningún tipo, lo que tiene sentido en una época en la que los juegos se alojan en servicios como Steam, pero puede crear inconvenientes molestos para algunos jugadores.

Sonido y conexiones

El sonido del Razer Blade confía en dos altavoces a los lados del teclado que emulan Dolby Surround. Sin ser muy potentes en bajos, el sonido que emiten es bastante coherente y nos permite disfrutar de juegos o vídeo siempre y cuando no queramos llenar la habitación.

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A nivel de conexiones, el Razer Blade integra las habituales, con WiFi n y Bluetooth 4.0 a la cabeza. Los puristas del lag encontrarán la falta de Ethernet un tanto decepcionante.

¿Me lo compro?

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Depende. Casi podría decirse que Razer ha desarrollado un portátil para jugadores entusiastas con el que intenta atraer a los jugadores menos entusiastas. En otras palabras, si eres un auténtico fan del juego portátil, probablemente debas buscar en equipos que sacrifican un poco de peso y grosor, pero ofrecen mucha más pegada. El Lenovo ideaPad Y510p (3,58 centímetros de grosor y 2,69 kilos de peso) es probablemente mejor opción con la configuración a tope. Si no te importa añadir más peso, los Alienware M14x, Asus ROG G750 o Gigabyte P25W son otras opciones estupendas a considerar.

Al Razer Blade le faltan un par de hervores para ser una referencia (fundamentalmente una pantalla 1080p, mejor touchpad, y más opciones de ampliación en memoria y SSD, todo ello sin abusar tanto con el precio. Sin embargo, el estilo y diseño de este equipo sí que son un ejemplo a seguir, y la construcción es impecable. Si no eres un jugador empedernido, te preocupa más la portabilidad que las tasas de fotogramas, y quieres darte el capricho, el Razer Blade probablemente sea perfecto para ti.