Nokia no está muerta. Sus teléfonos sí. En su camino hacia la reinvención el primer paso es el Nokia N1. Anunciado hace un par de meses, las primeras sensaciones no fueron para tirar cohetes. Hemos podido probarlo en el MWC 2014 y aunque ni mucho menos defrauda, el N1 no va a devolver los días de oro de la finlandesa.

La tableta lleva un launcher propio de Nokia, llamado Z launcher y que cualquiera puede instalar desde Google Play. Su mayor (y prácticamente única) novedad es que permite dibujar letras sobre la pantalla y automáticamente nos muestra aplicaciones, contactos y todo el contenido del terminal relacionado con dicha letra.

No funciona mal, y no es una mala idea, pero no reinventar la rueda (existen desde hace años launchers que hacen algo parecido) y además capa muchas de las funciones buenas que sí tiene el nativo de Android. Por suerte, no es exclusivo, puede cambiarse en cualquier momento tanto por el launcher de stock como por cualquier otro de nuestra elección que funcione en tabletas.

Yendo a cómo se siente en la mano, todo ese aire premium que destilaban las imágenes de prensa, incluido el espectacular vídeo, se viene abajo con sólo cogerlo unos instantes. Tiene un precio de $250 dólares, así que tampoco hay muchos motivos para esperar nada espectacular por ese lado. Por otro lado, aparece el ineludible problema de que se parece mucho, mucho (quizá demasiado) al iPad Mini.

¿Contra la competencia? Un buen tablet a un buen precio. ¿Merece la pena? Si lo que estás buscando es justo un tablet de 8 pulgadas es una buena opción, sí. Tendrás que esperar a que llegue a Europa y América después de su desembarco inicial en China, eso sí. Con todo, si alguien creía que Nokia va a resurgir de sus cenizas cual ave fénix gracias al N1, creo que toca seguir esperando.

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