La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta clave para los programadores, pero no en una aliada infalible. Aunque su uso crece a pasos agigantados, la confianza en el código que genera disminuye, dibujando un panorama donde la IA no reemplaza al programador, pero cambia la esencia de su trabajo.
Un amor condicionado: la IA es útil, pero imperfecta

Según una encuesta global de Stack Overflow, el 84% de los desarrolladores ya integra la inteligencia artificial en su flujo de trabajo, frente al 76% del año pasado. La adopción es masiva y similar a la observada en GitHub, donde el 92% admitía utilizar herramientas de IA para programar. Sin embargo, la confianza en su precisión se desploma: solo un 29% confía plenamente en las soluciones generadas, frente al 40% del año anterior.
El problema no es la cantidad de respuestas, sino su calidad. Muchos desarrolladores admiten pasar más tiempo corrigiendo errores de un código “casi correcto” que escribiéndolo desde cero. Un 66% afirma que este ajuste manual consume gran parte de su jornada. Cuando la complejidad aumenta, el 75% prefiere acudir a un colega humano antes que pedir otra respuesta a la IA.
Más productividad, menos “picar código”

A pesar de sus limitaciones, la IA no deja de ser una ventaja competitiva. Herramientas de asistencia como Cursor o Windsurf aumentan la productividad y el 69% de los encuestados asegura que les ayudan a avanzar más rápido. Sin embargo, la idea de que estas herramientas puedan sustituir empleos todavía parece lejana: el 64% no ve la IA como una amenaza directa, aunque la percepción de riesgo creció ligeramente respecto al año pasado.
Además, los desarrolladores no se han quedado atrás en su formación: el 69% aprendió nuevos lenguajes o técnicas en el último año, y un 44% lo hizo gracias a la IA. Aun así, la encuesta dibuja un futuro peculiar: los programadores podrían terminar dedicando más tiempo a revisar y corregir código generado por máquinas que a escribirlo ellos mismos. La inteligencia artificial no los sustituye, pero está transformando profundamente su oficio.