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Foto: Alex Cranz (Gizmodo)
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Este verano, nos dijeron que la próxima generación de consolas sería el “mayor salto computacional que hayamos visto en cualquier consola”, y la semana pasada, nuestros compañeros de Kotaku afirmaron que el plan de Microsoft es diseñar dos versiones diferentes de Project Scarlett, incluido un modelo sin lector de discos más barato. Ahora, la información más reciente explica cómo de poderosas podrían ser las consolas de la próxima generación de Microsoft.

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Según fuentes cercanas al proyecto que hablaron con Windows Central, la versión más poderosa de Project Scarlett, que tiene el sobrenombre de “Anaconda”, pretende ofrecer 12 teraflops de potencia informática, que es casi diez veces más de lo que ofrece la Xbox One S (1.4 teraflops) y el doble que la Xbox Box One X (6 teraflops).

Sin embargo, los informes indican que Anaconda será la versión premium de la próxima consola de Microsoft, y que Lockhart, el nombre en clave del modelo más económico y asequible, superará los 4 teraflops, aproximadamente 3 veces la potencia de la Xbox One S.

Dicho esto, los teraflops son solo una forma simplista de representar la potencia informática de un sistema y no representan necesariamente de lo que es capaz de hacer Scarlett. En otras palabras, está bien que tenga unos números altos, pero tampoco hay que obsesionarse con ello.

Más importante aún, es que parece que tanto Lockhart como Anaconda contarán con una CPU de ocho núcleos con velocidades de reloj cercanas a los 3.5GHz, y Microsoft planea que Anaconda tenga al menos 13GB de RAM reservada para juegos, frente al máximo de 9GB de la Xbox One X. En total, al combinar un mayor número de núcleos de CPU con una memoria caché más rápida y una arquitectura más moderna, afirman que Anaconda podría “funcionar hasta cuatro o cinco veces mejor que la Xbox One X, si se cumplen los objetivos.”

Además, ampliando lo que Microsoft mencionó brevemente en su teaser Project Scarlett durante el E3 (lo puedes ver justo arriba), las fuentes de Windows Central dicen que Microsoft confía en que los SSD NVMe eliminen potencialmente los tiempos de carga, pasando de unas esperas de un minuto a solo unos segundos. Y gracias a la compatibilidad con Project XCloud, los usuarios podrán comenzar a jugar de forma más rápida mientras el resto del juego se descarga en segundo plano. (Esto ya lo hace Blizzard con los juegos de su launcher Battle.net).

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Y al igual que vemos en las GPUs para PC más modernas, se espera que Project Scarlett tenga soporte para ray-tracing, a la vez que retrocompatibilidad con todos los juegos anteriores de la biblioteca de Microsoft.

Sin embargo, mucho podría cambiar de aquí a un año, cuando se espera que Project Scarlett vea la luz, por lo que todavía es algo pronto para alzar las campanas al vuelo. Pero si Microsoft consigue alcanzar sus objetivos, Project Scarlett será un digno sucesor de la Xbox One.

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