En un día de trabajo normal tienes que estar al tanto de cientos de cosas. Y tratar de lograr todo a la vez generalmente te hace ser menos productivo de lo que te gustaría. No puedes, por ejemplo, escuchar y comprender la presentación que está haciendo tu compañero si mientras escribes un correo a tu jefe sobre el nuevo proyecto en el que estás metido, así que tu capacidad para hacer una de las tareas o ambas se verá comprometida.

En lugar de forzarte a realizar múltiples tareas, divide tu agenda en trozos más manejables de media hora, sugiere Jim Davies en Quartz. Cambiar lo que estás haciendo cada media hora te permite trabajar lo suficiente en una tarea para avanzar de forma razonable en ella, pero también te permite beneficiarte del cambio de aires y pensar en algo nuevo.

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Davies dice que considera esto como “trabajo centrado” en lugar de llamarlo multitarea. Es capaz de concentrarse en una sola cosa durante 30 minutos, sin consultar su teléfono, correo electrónico, Twitter, etc., lo que al final le permite hacer más cosas. Podrás concentrarte por completo en algo, tomarte un descanso y prestar toda tu atención a otra tarea.

“Saber que solo tienes media hora para trabajar en algo también puede ayudarte con la motivación”, escribe Davies. “No importa lo poco que te apetezca trabajar en algo, después de todo, solo son 30 minutos”.

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Es como una técnica Pomodoro pero menos estructurada. Lo que debes recordar siempre, como escribió Alan Henry sobre Pomodoro, es que puedes ser flexible con él, como con cualquier otro consejo de productividad. “Si estás haciendo progreso y suena el cronómetro, está bien pausarlo, terminar lo que estés haciendo y tomarte un descanso”, escribió. “El objetivo es ayudarte a centrarte en la tarea y mantener la concentración, pero también sirve para recordarte que debes tomarte un respiro de vez en cuando”. Así que asegúrate de programarte descansos durante el día también.