Lo hemos visto decenas de veces en la ciencia-ficción: un humano controlando un robot desde dentro o fuera del mismo y sintiendo exactamente lo que siente la máquina. Investigadores de la Agencia Espacial Europea (ESA) quieren conseguir algo parecido con un nuevo sistema, el joystick háptico más avanzado construido hasta la fecha (en la foto). Se ha enviado a la Estación Espacial Internacional, donde los astronautas probarán la efectividad de controlar un robot a distancia y en gravedad cero.

Imagina controlar un robot en Marte pero a distancia, desde una nave que orbite alrededor del planeta y con un sistema que transmita a las manos del astronauta exactamente lo que le ocurre al robot sobre el terreno. Por ejemplo: si la máquina coge una roca para analizarla, el joystick transmitiría la sensación de tacto y el astronauta sabría cuánta fuerza exacta debería aplicar para recoger la piedra sin romperla o sin que se le escurriera al robot.

Modelo experimental del mostrado arriba, que se probará en la ISS

Todo esto es lo que la ESA y la NASA quieren probar en un un experimento que utilizará el sistema de la foto inicial, una especie de joystick háptico anclado al cuerpo del astronauta. Controlar un robot a distancia recibiendo señales sensoriales es algo posible en la Tierra, pero la gran pregunta es qué ocurre con esas señales en gravedad cero. ¿Cuál es la fuerza mínima necesaria para que el astronauta sienta algo en la mano y el control remoto sea efectivo?

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En gravedad cero, cual fuerza que se aplique sobre algo, un astronauta, en este caso, tiene que ser contrarrestada para evitar que esa persona salga despedida. Por eso el sistema está anclado al cuerpo con un arnés especial que tiene en cuenta este y decenas de otros aspectos necesarios para trabajar en el espacio. En un futuro, como explica la ESA, la exploración espacial se podría hacer controlando robots desde naves orbitando alrededor de los planetas, y no desde la Tierra. Este será uno de los primeros pasos para comprobar si realmente es posible. Si lo es, tal vez dentro de cientos de años algo como lo de debajo será realmente posible. [vía ESA]