En 1986, un hombre llama a la policía de Atlantic City preguntando por la recompensa que se daba por una pista sobre la muerte de Gary Grant. “Quería saber si puedo recoger la recompensa por el asesinato”. Aquella llamada duró unos minutos, pero incomprensiblemente se extravió hasta hace poco tiempo.

El 12 de enero de 1984, Gary Grant Jr., de siete años, se encontraba en casa debido a unas conferencias en la escuela que habían liberado a los pequeños de la jornada escolar. Gary vivía con su madre May después de que esta se divorciara del padre, un oficial de policía de Nueva Jersey, un año antes.

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Aquella mañana, el pequeño le dijo a su madre que tenía una cita a las 14:30. May le preguntó dónde y con quién, pero Gary respondió diciendo que “era un secreto”. La mujer no le dio mayor importancia, pensó que lo más probable era que estaba jugando con ella, un acto inocente de los críos de su edad, una “cita” que debía ser un encuentro en la calle con otros amigos que viven cerca de su casa.

Unas horas después, el niño sale de la casa sobre las 12:00. May recuerda haberle recalcado que tuviera cuidado jugando y que regresara a las 16:00 como muy tarde. Pasaron las horas, y May no se alteró cuando después de las 16:00 el pequeño no había llegado, “pensé que sería cosa de los críos”. Sin embargo, cuando pasó una hora, la mujer comenzó a preocuparse.

Image: Gary Grant (DM)

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Nunca se había retrasado tanto tiempo, así que decidió ir en su busca a las casas de sus dos mejores amigos. Las madres le comunicaron que estaba jugando con ellos, pero al parecer Gary se fue aproximadamente a las 16:30 de regreso a casa. En ese momento saltaron todas las alarmas de May.

Después de dos horas de búsqueda si ninguna pista, llamó a su ex marido, Gary Grant Sr. El policía se pasó toda la noche buscando en los alrededores del barrio con otros compañeros de la comisaría, sin embargo, nadie pudo encontrar el paradero del pequeño.

Al día siguiente, casi todo el departamento de policía estaba involucrado buscando al hijo del oficial Grant. El padre no pudo participar en la búsqueda oficial debido a las regulaciones, por lo que comenzó a investigar de forma independiente.

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Un hombre llamado Robert Hughey se dio cuenta de que la desaparición estaba cerca de un almacén que él poseía, así que decidió registrar la propiedad. Al día siguiente llegó la peor de las noticias. Hughey descubrió una escena espantosa: el cuerpo de Gary en un terreno cerca del almacén. Al pequeño lo habían envuelto en una alfombra. Murió brutalmente, le golpearon por todo el cuerpo hasta la muerte con un arma contundente. Minutos después se encontró una tubería de metal ensangrentada muy cerca de la zona.

Image: Atlantic City (Wikimedia Commons)

Los detectives comenzaron a entrevistar a los vecinos de la zona con la esperanza de obtener alguna pista o respuesta para resolver el asesinato. Uno de los entrevistados mencionó haber visto a Gary con un niño de doce años llamado Carl Mason, “Boo”, un chico que sufría algunas deficiencias.

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La policía acudió a la casa de Mason para verificar la declaración del testigo. El pequeño dio respuestas poco claras y se lo llevaron a la comisaría para practicarle un interrogatorio. Carl supuestamente admitió estar con Gary el día de su desaparición, llegando incluso a confesar haberlo asesinado, aunque se retractó de su confesión en numerosas ocasiones.

Incluso los investigadores mecanografiaron una admisión de culpa, sin embargo, al día siguiente se le realizó una prueba de polígrafo que resultó no concluyente. Tres días después, repitieron la prueba con los mismos resultados: Carl era inocente del asesinato. Un mes más tarde, un juez lo absolvió de todos los cargos criminales porque su confesión no era admisible en el tribunal de justicia.

En este punto de la investigación, el caso comenzó a perder cualquier hilo que pudiera conducir a una resolución. En los años siguientes el padre siguió buscando pistas y entrevistándose con gente, pero no averiguó nada. Desde entonces, el caso pareció formar parte de los “no resueltos” hasta el año 2016.

En esas fechas, el padre de Gary ya se había retirado hacía tiempo del departamento de policía de Atlantic City. Con la jubilación el hombre le pudo dedicar todo el tiempo a la búsqueda de una pista que resolviera el crimen de su hijo. Así fue como Grant decidió buscar alguna evidencia antigua recopilada durante los primeros años de la investigación.

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Buscando cintas de audio que había guardado para convertirlas en archivos MP3, descubrió una cinta que no había escuchado antes. Una grabación hecha al 911 el 8 de marzo de 1986, casualmente la fecha del cumpleaños de su hijo, que de alguna manera se había perdido en las investigaciones oficiales. Esta fue su transcripción:

911: Policía y Bomberos.

Informante: ¿Es posible que pueda cobrar la recompensa por el asesinato de Gary Grant?

911: ¿Es para que tú recojas la recompensa por ti mismo?

Informante: Ummm.

911: Si tienes algo, sí, si tienes información. ¿Qué estás diciendo? Que ... No sé a qué te refieres ... ¿Sabes quién lo hizo? ¿Te refieres a algo así?

Informante: No, es algo así como si lo hice yo mismo y quiero recoger la recompensa.

911: ¿Si lo hiciste tú?

Informante: Sí.

911: ¿Y si te paso a la oficina de detectives?

Informante: Mm, no, está bien.

911: (No está muy claro lo que dice).

Informante: No es una broma. Nunca me atraparán.

911: ¿Sabe qué?

Informante: Nunca me atraparán.

911: ¿Sabe qué? Espere un momento. No le escucho bien.

Image: Flickr

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La llamada, según el padre, lo cambiaba todo. El hombre subió el fragmento de sonido a Facebook con la esperanza de generar oyentes que pudieran reconocer la voz. Además, subió una segunda conversación ocurrida tres meses después, el 2 de junio de 1986.

“No puedo darle mi nombre”, le dice un hombre al operador del 911. Pero da otro nombre, un tipo que dice que confesó haber matado al pequeño: “Me dijo que mató a Gary Grant Jr. por el padre”, dice el informante, “Los policías saben la razón”.

Desafortunadamente, el informante nunca explicó a qué se refería con respecto al padre. Aunque la policía tiene el nombre de la persona mencionada durante la llamada telefónica, no pueden divulgar públicamente su nombre porque no se lo ha acusado de estar involucrado en el asesinato. Incluso el propio padre dice conocerlo pero no recuerda haber tenido ningún problema con él.

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Así que el caso continua sin sospechosos oficiales. Gary Grant padre cree firmemente que Carl “Boo” Mason estuvo involucrado en el asesinato de su hijo de alguna forma. También se mantiene firme en que el chico no actuó solo, pero lamentablemente, esas son solo teorías de un caso sin resolver durante más de tres décadas.

Al menos, con la primera grabación consiguió reabrir el caso, aunque el fiscal del condado de Atlantic, Jim McClain, no dio más detalles:

Un asesinato sin resolver siempre está bajo revisión, siempre bajo evaluación, y seguirá siendo asignado a detectives de la Unidad de delitos mayores para realizar un seguimiento hasta que se resuelva.

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Mientras, Grant solo espera que alguien pueda reconocer una de las voces en las cintas y ayudar a llevar a la policía a la persona responsable de la muerte de su hijo. [Unsolved, reddit, PressOfAtlanticCity, Daily Mail, New York Times]