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Qué ocurre realmente cuando un cuerpo humano es electrocutado (y de qué depende que sigas con vida)

Es posible que hayas tenido un accidente doméstico con un enchufe, en cuyo caso, quizás dijiste aquello de “me he electrocutado”. Si es así, afortunadamente lo que te ocurrió no fue una electrocución. ¿Qué ocurre realmente cuando te electrocutas y de qué depende que sigas con vida?

Esto es precisamente lo que cuentan los chicos de SciHow en su último vídeo. Lo cierto es que cuando alguien se está electrocutando, no se parece en nada a la versión que vemos desde pequeños en los dibujos, ni saltan chispas, ni mucho menos el esqueleto parpadea a través de la piel.

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En cambio, el proceso que se da es mucho menos llamativo, y mucho más peligroso. Técnicamente, la mayoría de los casos donde se habla de “electrocuciones”, en realidad se trata de descargas eléctricas: una corriente eléctrica funcionando a través de un cuerpo.

La razón es sencilla: la palabra electrocución proviene de una combinación de las palabras “eléctrico” y “ejecución”, por lo que se combinó específicamente para describir las muertes por descarga eléctrica. Por tanto, que una descarga eléctrica se convierta en electrocución depende de la naturaleza de la corriente involucrada.

Cuando se habla de corriente se trata del flujo de carga eléctrica transportada por electrones o iones, y nuestros cuerpos son de lo más receptivos a ello, ya que usan corrientes todo el tiempo. Por ejemplo, los pequeños pulsos eléctricos del movimiento de iones a través de las membranas son los que desencadenan a las neuronas y permiten el movimiento, básicamente, estar vivo y hablar.

Cuando el cuerpo recibe una descarga leve, es posible que solo sientas un ligero hormigueo en la piel, pero a medida que una descarga aumenta, la corriente puede causar quemaduras de leves a severas, o incluso contracciones musculares y convulsiones debido a que los nervios y los músculos se sobreestimulan.

Por esta razón existen la unidades de medida. La cantidad de corriente que fluye en un cuerpo se mide en amperios y, por ejemplo, una corriente de tan solo 20 miliamperios puede hacer que alguien pierda el control de su diafragma y dejar de respirar. Si fueran más de 100 miliamperios podrían detener un corazón.

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Sin embargo, y aquí está una de las claves, hay diferencias. Es posible que si tocas el cable de tu cargador de teléfono de más de 100 miliamperios no te mate (por favor, no intentar jamás), y no lo hace porque la cantidad de corriente en el cable no es realmente lo que importa, lo es la cantidad de corriente que entra en tu cuerpo.

Imagen: Preparedness
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Esto está influenciado por dos cosas: el voltaje, que es la diferencia en el potencial eléctrico que impulsa la corriente, y la resistencia de tu cuerpo a la corriente.

Básicamente, si la corriente fuera algo así como agua que fluye a través de una tubería, el voltaje sería la presión del agua, y la resistencia sería como la sección más estrecha de la tubería por la que es más difícil para que el agua fluya.

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La piel humana es bastante buena para resistir la corriente, siempre que el voltaje no sea demasiado alto. Se considera electricidad por encima de 500 voltios como alto voltaje, y llegados a ese punto puede perforar la barrera resistente de la piel y detener un corazón.

Por cierto, una toma de corriente típica se considera de “bajo voltaje” (en Europa es de 120 voltios y en Estados Unidos de 230). Sin embargo, aunque esta descarga eléctrica pueda ser leve y relativamente inofensiva, incluso el bajo voltaje puede ser un peligro si entras en contacto con la piel mojada, o se produce una subida de tensión. [SciHow]

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Miguel Jorge

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