Imagen: Wikimedia Commons

En 1980, Centralia ten√≠a algo m√°s de 1.000 habitantes. En el a√Īo 2013 quedaban 7, la ciudad se hab√≠a convertido en un extra√Īo bosque apocal√≠ptico y bajo tierra segu√≠a ardiendo un fuego que no ha parado desde hace m√°s de 50 a√Īos. Esta es la fantasmag√≥rica historia de un lugar que ya no es.

Existe una ciudad en Pennsylvania donde el tr√°fico en direcci√≥n norte de la Ruta 61 est√° temporalmente ramificado en un peque√Īo desv√≠o. Hablamos de Ashland y de un cambio de direcci√≥n que no queda muy claro para el conductor. De hecho, cualquiera se puede adentrar en la ruta ‚Äúantigua‚ÄĚ ignorando el desv√≠o.

De ser as√≠, nos aventuramos por la carretera original que desemboca en un extra√Īo cierre vial. Despu√©s de eso esta Centralia, hoy un extra√Īo paraje, una urbe fantasmal, con edificios abandonados y carreteras con grandes boquetes, una ciudad cubierta de vegetaci√≥n. Si has llegado hasta ah√≠, es posible que puedas sentir el latir del infierno que hay bajo la tierra de Centralia. A varios metros de profundidad el fuego no ha cesado desde 1962.

Bienvenidos a Centralia

Centralita en 2010. Wikimedia Commons

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El enclave nunca fue una comunidad particularmente grande, pero una vez fue un lugar con ‚Äúvida‚ÄĚ y eminentemente industrial. En su apogeo, esta ciudad minera del carb√≥n era el hogar de casi 3.000 almas, aunque hoy la poblaci√≥n de sus cementerios supera con mucho la de sus residentes vivos. El conjunto de acontecimientos que condujeron a la desaparici√≥n de la comunidad comenz√≥ hace varias d√©cadas.

Centralia fue registrada en 1866, pero ha existido como m√≠nimo desde 1841, cuando la taberna ‚ÄúBull‚Äôs Head‚ÄĚ fue abierta por Johnathan Faust. En 1854, Alexander W. Rea, un ingeniero minero civil de la compa√Ī√≠a ‚ÄúLocust Mountain Coal and Iron‚ÄĚ, se mud√≥ a la zona y construy√≥ varias calles y parcelas. Entonces el lugar fue conocido como Centreville hasta 1865, cuando se cambi√≥ el nombre por Centralia como consecuencia del establecimiento de la oficina de correos. La industria del carb√≥n se volvi√≥ la principal ocupaci√≥n de la comunidad.

Se√Īal de advertencia sobre el peligro del lugar. Wikimedia Commons

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La trágica historia de la ciudad comenzó en 1962, momento en el que la mayoría de las minas habían cerrado y se vivía un declive económico. Un día, varios trabajadores quemaron un montón de basura en el interior de una de las minas abandonadas que estaba siendo utilizada como vertedero de la ciudad.

La quema de exceso de basura era una pr√°ctica com√ļn, pero en ese momento en particular exist√≠a una agravante peligroso: una veta expuesta de carb√≥n antracita. El mineral, altamente inflamable, se encendi√≥ inesperadamente por el fuego de la basura.

Mapa antes del incidente. Wikimedia Commons

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Los bomberos pudieron extinguir las llamas en el exterior, pero no se dieron cuenta de que el carbón continuaba quemándose bajo tierra. Durante las semanas siguientes el fuego se extendió hacia las minas de carbón circundantes y bajo la ciudad.

Poco después, el departamento de medio ambiente de Pennsylvania comenzó a monitorear el fuego perforando agujeros en la tierra. El plan consistía en determinar el alcance y la temperatura de las llamas. Aunque en ese momento no se supo, hoy se cree que la perforación de estos pozos alimentó la combustión del carbón.

Una peque√Īa parte del fuego de la mina de Centralia, tal y como apareci√≥ despu√©s de haber sido expuesta durante una excavaci√≥n en 1969.

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Como medida de precaución, el gobierno también instaló monitores de gas en muchos hogares dentro de la zona afectada, aunque muchos otros residentes se quejaron de los síntomas de la exposición al monóxido de carbono.

Para 1969, siete a√Īos despu√©s de haberse iniciado el incendio, se redoblaron esfuerzos para tratar de contener el fuego a trav√©s de trincheras y una especie de sellos de arcilla, pero el intento fue un absoluto fracaso. Al mismo tiempo, varias personas se vieron afectadas a causa del mon√≥xido de carbono producido por el siniestro.

Imagen del gas tóxico de 2006. Wikimedia Commons

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En 1970, las preocupaciones por la gravedad del incendio subterráneo llegaron al límite soportable por la población. El propietario de una gasolinera notó que el contenido de su tanque de almacenamiento de combustible subterráneo parecía más caliente de lo normal. Al medir la temperatura de la gasolina encontró que era de 78 grados.

En las siguientes d√©cadas existieron numerosos intentos por extinguir o contener el fuego subterr√°neo. Las minas se ‚Äúenjuagaron‚ÄĚ con agua y el carb√≥n ardiendo se trat√≥ de excavar, pero a pesar de la persistencia de los equipos, sus esfuerzos fueron en vano. El trabajo de extinci√≥n hab√≠a durado demasiado, con un gran coste econ√≥mico y sin ning√ļn progreso apreciable.

Carretera rota por el calor del carbón ardiendo debajo, en Centralia. Wikimedia Commons

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Curiosamente, tuvieron que pasar m√°s de 20 a√Īos para que el fuego atrajera la atenci√≥n de los medios nacionales. Ocurri√≥ en 1981, cuando el suelo se desmoron√≥ bajo los pies de T. Domboski, un ni√Īo de doce a√Īos, con un agujero de 1 metro de ancho y 45 metros de profundidad. La concentraci√≥n de mon√≥xido de carbono habr√≠a matado al chico en poco tiempo si su primo no hubiera estado all√≠ para ayudarlo al instante. No fue ni el primer ni el √ļltimo caso similar, pero s√≠ el m√°s serio.

Unas de las pocas casas a√ļn habitadas de Centralia. Wikimedia Commons

La ciudad se hab√≠a gastado alrededor de siete millones de d√≥lares tratando de luchar durante a√Īos contra las llamas. Los expertos determinaron que la √ļnica opci√≥n que quedaba para luchar eficazmente contra el fuego ser√≠a una instalaci√≥n masiva de zanjas, un proyecto con un coste de m√°s de 600 millones de d√≥lares... y sin garant√≠a de √©xito.

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Bloqueo a la entrada de la carretera que lleva a Centralia. Wikimedia Commons

Ante la falta de opciones, el estado de Pennsylvania condenó a la ciudad entera. La decisión final: se gastó 42 millones de dólares en fondos del estado para reubicar a la mayor parte de sus residentes.

Hoy, 55 a√Īos despu√©s de iniciarse el fuego, los expertos dicen que hay suficiente carb√≥n como para alimentar las llamas durante 250 a√Īos m√°s. Lo que un d√≠a fue una comunidad vibrante con hoteles, comercios y viviendas, hoy es un moderno pueblo fantasma cuyas entra√Īas contin√ļan ardiendo. [Wikipedia, BBC, AtlasObscura]