Image: Kevin Carter

Es curioso, siendo esta una de las fotos más desgarradoras de la historia, esconde muchas sorpresas. Sí, hay una niña hambrienta, y también hay un buitre esperando pacientemente a ver si tiene “suerte”. Sin embargo, la única persona que sabemos que murió con certeza está justo detrás del encuadre.

Cuando el fotógrafo Kevin Carter obtuvo la captura se encontraba realizando un reportaje sobre el sufrimiento de la hambruna sudanesa. Ocurrió en el mes de marzo de 1993. Carter había encontrado una escena impactante: una niña que se había detenido a descansar mientras luchaba contra el hambre en uno de los puestos de alimentación de las Naciones Unidas.

Curiosamente, cuando la pequeña se dispuso en la“postura del vientre”, apareció un buitre que aterrizó muy cerca de ella. Con cuidado de no molestar al ave de carroña, Carter esperó durante casi media hora hasta que el buitre estuvo lo suficientemente cerca. El fotógrafo se colocó a sí mismo para obtener la mejor imagen posible, disparó cuanto pudo, y solo entonces logró ahuyentar al buitre.

Image: Carter (WC)

Este último punto de la historia es muy importante. Claro que en ese instante Carter probablemente no sabía lo que le venía encima, unos segundos antes había obtenido una de las instantáneas más controvertidas en la historia del fotoperiodismo. Según se contó sobre la escena:

Los padres de los pequeños estaban ocupados sacando comida del avión, por lo que habían dejado a sus hijos un momento mientras recogían la comida. Esta fue la situación para la niña en la foto tomada por Carter. Un buitre aterrizó detrás de la niña. Para enfocar a los dos, Carter se acercó a la escena muy lentamente para no asustar al buitre y tomar una foto a aproximadamente 10 metros. Tomó algunas fotos más antes de ahuyentar al pájaro.

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La histórica imagen se publicó en el New York Times el 26 de marzo de 1993, la reacción de los lectores fue inmediata y no muy positiva. Algunas personas dijeron que Kevin Carter era inhumano, que debería haber dejado caer su cámara para correr en auxilio de la niña.

Image: Carter en Sudan (Miko Photo)

De hecho, el New York Times se vio obligado a publicar una nota especial del editor diciendo que la niña tenía la fuerza suficiente para alejarse del buitre, y que su destino final era desconocido. Debido a esto, Carter fue bombardeado con preguntas sobre por qué no ayudó a la niña y solo la usó para tomar una fotografía.

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La actitud que la opinión pública condenó no fue solo por tomar la fotografía en lugar de perseguir al buitre inmediatamente, sino también por el hecho de que no ayudó a la niña después (como Carter explicó más tarde) dejándola en una condición tan débil. La controversia no hizo más que crecer cuando, unos meses más tarde, Carter ganó en 1994 el Premio Pulitzer por la imagen.

Sin embargo, a finales de julio de ese mismo año, el fotógrafo apareció muerto.

Retrocediendo unos meses en el tiempo, el fotógrafo estaba trabajando en un momento en que a los fotoperiodistas se les decía que no tocaran a las víctimas de la hambruna por miedo a propagar enfermedades. Él mismo estimó que había unas veinte personas por hora muriendo en el centro de alimentos. La niña no fue la única. A pesar de eso, a menudo expresaba su pesar por no haber hecho nada para ayudarla, aunque no había mucho que pudiera haber hecho.

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Image: Kevin Carter

Con todo, aquella impactante escena fue solo una más del tremendo sufrimiento que capturó su cámara. Con el tiempo, el desapego emocional y cierta distancia que desarrolló le permitió presenciar innumerables tragedias y continuar el trabajo. Las reacciones de medio mundo a la foto del buitre parecían ser un castigo por este rasgo tan necesario para no vivir en pesadillas.

El hombre creció en Sudáfrica durante el apartheid. Se convirtió en fotoperiodista porque sentía que necesitaba documentar el enfermizo tratamiento, no solo de los negros por parte de los blancos, sino también entre los grupos étnicos negros.

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Image: Kevin Carter

En unos pocos años vio innumerables asesinatos por golpes, puñaladas, disparos incluso los llamados “collares”, una práctica bárbara en la que un neumático lleno de aceite se coloca alrededor del cuello de la víctima y se enciende en el fuego.

Carter llevó a cabo una misión especial en Sudán, donde filmó la famosa instantánea del buitre. Pasó unos días recorriendo pueblos llenos de gente hambrienta. Mientras, vivía rodeado por soldados sudaneses armados, soldados que estaban allí para evitar que interfiriera, y de hacerlo, posiblemente hubiera sido asesinado.

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Su mejor amigo y compañero de reportajes, Ken Oosterbroek, recibió un disparo y murió mientras él recibía el famoso Pulitzer. Ese mismo mes, Nelson Mandela se convirtió en presidente de Sudáfrica, y el hombre que había dedicado su vida a exponer todos los males del apartheid ahora se había quedado vacío. 

Image: Kevin Carter

El 27 de julio de 1994, Carter se dirigió a Parkmore, un área donde jugaba de pequeño, y se suicidó sujetando el extremo de una manguera al tubo de escape de su camioneta y corriendo el otro extremo a la ventana del lado del conductor. Murió envenenado con monóxido de carbono con 33 años junto a una nota de suicidio que decía:

De verdad que lo siento mucho. El dolor de la vida anula la alegría hasta el punto de que la alegría no existe ... Estoy deprimido ... sin teléfono ... dinero… Me obsesionan los vívidos recuerdos de asesinatos y cadáveres y rabia y dolor ... de niños hambrientos o heridos, de locos desencadenantes del caos, a menudo policías, de verdugos asesinos ... Me voy para unirme a Ken con algo de suerte.

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Carter es el ejemplo trágico del fotoperiodismo y el peaje que ese sufrimiento puede afectar a una persona. Sea como fuere, gracias a su memorable instantánea la hambruna en Sudán se hizo internacionalmente conocida. Su trabajo dejó una marca indeleble en la conciencia del planeta. [Wikipedia, Time, The Guardian, TIME]