El Jägermeister es uno de los tragos más populares de hoy en día. Por alguna razón, hay individuos que, no contentos con tomar solo este demoledor licor alemán, lo mezclan con bebidas energéticas. Ahora bien, ¿qué pasa si a esa combinación tan burbujeante le añadimos un potenciador? La respuesta es: no lo intentéis en casa.

El adorable presentador de Periodic Videos ha decidido probar este experimento que eleva los populares Jägerbomb a otro nivel de destrucción que se sale de la coctelería para entrar directamente en el terrorismo urbano.

La mezcla de Jägermeister y bebida energética (lo que se conoce como Bomba de Jäger, Perla Negra o Jägerbomb) consiste en dejar caer un chupito del licor dentro de un vaso con alguna bebida energética y beberlo cuando está en plena efervescencia. No faltan los estudios científicos que alertan sobre los riesgos de abusar de este combinado por la mezcla de altas dosis de cafeína y otros estimulantes (guaraná o taurina) con alcohol. (En esencia, enmascara los efectos del abuso de alcohol, lo que supone mayor deshidratación, más riesgo de llegar a un nivel de intoxicación alcohólica y resacas más prolongadas, entre otras lindezas).

Jägerbomb de Potasio

Sin embargo, si le añadimos alguna sustancia alcalina como sodio o potasio, lo más probable es que no nos quede vaso que llevarnos a la mano. La razón, sin embargo, no está en el alcohol de este destilado de hierbas, sino en el agua del refresco. El sodio y el potasio son conocidos por liberar potentes reacciones exotérmicas en contacto con el agua. En el caso del sodio la reacción es más lenta y controlada, pero el potasio reacciona con tal virulencia que generalmente la reacción provoca una explosión.

Potasio en agua

Químicamente, lo que ocurre es que, al tocar el agua, el potasio se oxida en un proceso que genera altas temperaturas. Además, su disolución genera grandes cantidades de hidróxidos y oxígeno que contribuyen a elevar la potencia de la combustión.

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En el caso de la mezcla con Jägermeister y bebida energética, las burbujas de esta última probablemente contribuyan a acelerar la reacción. Si hay espacio suficiente en el recipiente, la fuerza de la explosión simplemente hace saltar el agua. Si el espacio es muy pequeño, el contenedor se rompe y mejor no estar cerca cuando los cristales salgan volando. [vía Periodic Videos]


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