Las ultimas noticias en tecnología, ciencia y cultura digital.

Qué podemos esperar de la reunión de Trump con empresas de videojuegos para hablar de los tiroteos

Hoy jueves 8 de marzo, la Casa Blanca acoge una reunión con representantes de la industria de los videojuegos en Estados Unidos para hablar de la violencia y las armas de fuego. Poca gente sabe quién estará en esa reunión, pero lo que sí se sabe es que le proceso previo ha sido un auténtico desastre.

Mucho antes de que fuera elegido presidente, Trump ya tenía una vendetta contra los videojuegos violentos. En 2012 escribía en su cuenta de Twitter:

Hay que pararle los pies a la glorificación de la violencia en los videojuegos. Está creando monstruos.

Advertisement

Casi seis años después, y en pleno luto por el tiroteo de febrero en Parkland (Florida) que dejó 17 muertos, Trump quiere reavivar esa hoguera. En comentarios realizados poco después de la masacre Trump sugirió que los medios violentos tienen la culpa de esta violencia. Ahora, con esta reunión, el predisente parece estar tomando medidas más tangibles.

La reunión ha sido una debacle desde el principio. Los informes del último año apuntan a que el gobierno de Trump ha sido descuidado, poco profesional, y desorganizado. La organización de esta última reunión parece cortada por el mismo patrón.

El caos comenzó el pasado jueves, cuando la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders hizo público que Trump planeaba reunirse con miembros de la industria del videojuego para ver cómo podían trabajar en ese frente. Era, literalmente, la primera noticia que la industria del videojuego tenía de semejante reunión. Diferentes representantes de la industria explicaron a Kotaku que nadie en la Casa Blanca les había invitado a ninguna reunión.

Advertisement

El viernes, Sanders dijo que las invitaciones saldrían la semana siguiente. El lunes 5 de marzo, un representante de la Asociación de Software de Entretenimiento (ESA) confirmó que había recibido una invitación y que acudiría. Como parte de esas mismas declaraciones, la ESA dijo:

El problema no son los videojuegos. El mismo entretenimiento se distribuye a lo largo y ancho de todo el planeta, pero Estados Unidos tiene un nivel de violencia con armas de fuego exponencialmente superior al de otros países.

Advertisement

La ESA, entre otras funciones, organiza la feria E3, representa los intereses de las grandes compañías distribuidoras y defiende a capa y espada los videojuegos. En 2011, sus abogados lograron convencer con éxito al Tribunal Supremo de que criminalizar la venta de videojuegos violentos a menores de edad (algo que no tiene precedentes en libros ciolentos, cómics violentos, música violenta, o películas violentas) violaba la Primera Enmienda.

Desde el lunes, hemos oído de más gente que está implicada en la reunión, que la organización sigue siendo un desastre, y que apenas se ha filtrado información sobre el orden del día o los temas a tratar . Dos de las personas implicadas en la reunión la han descrito como “terriblemente frustrante”. Nadie sabe si la reunión se televisará de alguna forma, aunque parece que tendrá lugar a puerta cerrada.

Advertisement

El reclusivo hermano de Donald Trump, Robert, trabaja en el consejo de administración de Zenimax, la compañía detrás de Bethesda y sus subsidiarias. Bethesda tiene algunos juegos excelentes, y entre ellos hay franquicias muy violentas para mayores de 17 como la versión de Doom de 2016. En cierto modo, los videojuegos violentos son parte de los negocios familiares de los Trump. Hemos sabido que Robert Trump planea asistir a la reunión, aunque teniendo en cuenta la desorganización, no hay nada seguro.

Un portavoz de la Casa Banca explicó a Kotaku esta semana que proporcionará más detalles de la reunión el miércoles por la noche en su informe semanal. También se supone que hará publica una lista de los participantes. Cuándo hemos preguntado a otras compañías si asistirán, EA y Activision nos hen remitido a la ESA, Microsoft no ha querido hacer comentarios, y representantes de Sony, Ubisoft,Take-Two y Nintendo ni siquiera han respondido.

Advertisement

Uno de los personajes que más está intentando conseguir que lo inviten es Jack Thompson, el abogado ávido de atención que lleva desde los 90 en una cruzada permanente contra los videojuegos. En un email que yo no le pedí la semana pasada, Thompson me explicó: “Jason, si Trump se va a reunir con los jefes de los cárteles de la droga para discutir sobre la crisis de los opiáceos, necesito estar en esa reunión. Puedes estar seguro de que estoy trabajando en ello.”

Una cosa está clara, Trump no está reuniendo a representantes del mundo de los videojuegos para discutir qué presentarán en el próximo Nintendo Direct. Hablarán de la violencia en los videojuegos.

Advertisement

La ciencia se ha pasado décadas estudiando la posible relación entre los videojuegos violentos y la violencia real, y ha fallado estrepitosamente en encontrar ese vínculo. Hay debates aquí que merece la pena tener. ¿De qué manera afectan los videojuegos a nuestro cerebro? (Quién no ha tenido un momento de furia jugando a Starcraft o Counter-Strike). Hay mucho de qué hablar sobre la relación entre la industria del videojuego y los fabricantes de armas, o sobre los trucos psicológicos que hacen que los jugadores se enganchen a elementos como las cajas de tesoro.

El problema es que esta reunión no versará sobre estos temas. Va a tratar sobre un tema sesgado y que ha sido rebatido en innumerables ocasiones. Al igual que pasó cuando el ex vicepresidente Joe Biden se reunió para hablar con los representantes de la industria, esta nueva reunión no parece que acabará en cambios en la ley. No es más que teatro.

Share This Story