Image: Cabellos de Pele en Kilauea (Flickr)

Es posible que hayas escuchado en las √ļltimas semanas sobre la aparici√≥n de una especie de cabello dorado en los alrededores del volc√°n Kilauea de Haw√°i. Obviamente no son cabellos, aunque se asemejan a pelos humanos extendi√©ndose en hileras a lo largo de la isla. Resulta que est√°n hechos de vidrio, y pueden ser muy peligrosos.

Se llaman cabellos de Pele, y son hebras de vidrio bas√°ltico formado en fuentes de lava. Cuentan los expertos que la fibras se producen cuando las burbujas de gas dentro de la lava estallan en su superficie. La piel de las burbujas explota, y parte de ella se estira en estos hilos extensos.

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Image: Wikimedia Commons

Algunos son tan finos que son pr√°cticamente invisibles. Otros son aproximadamente del mismo ancho que el cabello humano, por lo que su nombre cobra sentido. Adem√°s, debido a que son casi ingr√°vidos, el viento los levanta y distribuye por toda la isla.

¬ŅSu nombre? En la mitolog√≠a hawaiana, Pele es la diosa del fuego, el rayo y los volcanes. Tambi√©n es a la vez devoradora y originadora de las islas, y retratada en el folclore como una mujer alta y hermosa. Sin embargo, jugar con su cabello es casi tan peligroso como jugar con el fuego que se dice que la controla.

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Las hebras generalmente tienen una peque√Īa esfera al final, aunque es propensa a desprenderse, dejando un extremo afilado. Si se rompen y se contaminan en agua potable, pueden ser extremadamente da√Īinos para los humanos o los animales que accidentalmente puedan ingerirlo. Seg√ļn Don Swanson, un ge√≥logo investigador del Observatorio Volc√°nico de Hawai:

Imagina inhalar peque√Īas astillas de vidrio. Ese es el cabello de Pele. Puede inflamar e irritar cualquier cosa que entre en contacto con √©l.

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Sin embargo, y a pesar de su peligro potencial, no dejan de ser una rareza geológica sorprendentemente hermosa. En las sombras, se ven algo así como paja, a la luz del sol, brillan como el oro. En cualquier caso recuerda, son preciosas, pero por lo general es mejor no tocarlas. [Live Science]