La sardina común es uno de los pescados con mayor presencia en la alimentación y en la industria pesquera del Atlántico. Por eso, cualquier hallazgo relacionado con esta especie despierta un enorme interés científico. Ahora, un grupo de investigadores españoles ha detectado por primera vez un microorganismo nunca antes descrito en este pez, un descubrimiento que plantea nuevos interrogantes sobre su impacto en el medio marino y la necesidad de reforzar la vigilancia.
Un descubrimiento que sorprendió durante el procesamiento de las sardinas
Un equipo de investigadores de la Universidad de Navarra ha identificado por primera vez un microsporidio del género Glugea en la sardina común, una especie de enorme relevancia comercial y alimentaria en el Atlántico. El trabajo, publicado en la revista científica Life, supone un importante avance para comprender mejor los microorganismos que pueden afectar a la fauna marina.
Los científicos aclaran que, por el momento, no existe ninguna evidencia de que este organismo represente un riesgo para la salud humana. Sin embargo, consideran que el hallazgo merece una atención especial debido a las posibles consecuencias que podría tener sobre las poblaciones de peces y el equilibrio de los ecosistemas.
Según los autores del estudio, este tipo de investigaciones refuerza la importancia de adoptar un enfoque que contemple simultáneamente la conservación del medio marino, la seguridad alimentaria y el seguimiento de enfermedades emergentes en especies de interés pesquero.

Un organismo nunca antes documentado en la sardina común
El descubrimiento se produjo mientras se procesaba comercialmente un lote de sardinas capturadas en aguas del Atlántico. Durante la inspección de varios ejemplares, los investigadores detectaron unos llamativos quistes de color blanquecino y consistencia frágil en la cavidad visceral de los peces, con tamaños que oscilaban entre los cinco y los veinte milímetros.
El análisis posterior confirmó que esas estructuras albergaban millones de esporas pertenecientes a un microsporidio, un grupo de parásitos intracelulares capaz de infectar a numerosas especies animales.
Para identificar con precisión el organismo, el equipo empleó diversas herramientas científicas, entre ellas microscopía óptica, estudios histológicos, microscopía electrónica y técnicas de análisis molecular. Gracias a este trabajo comprobaron que el microorganismo comparte ciertas características con otras especies conocidas del género Glugea, aunque presenta suficientes diferencias para considerarlo distinto de todos los descritos hasta la fecha.
Pese a ello, los investigadores han decidido no asignarle todavía un nombre científico definitivo. Antes desean completar el estudio de su ciclo biológico y comprender con mayor detalle cómo se desarrolla y se transmite.
El hallazgo adquiere aún más relevancia porque constituye el primer caso registrado de un microorganismo de este tipo en la sardina común. Hasta ahora, el antecedente más parecido databa de finales del siglo XIX, cuando un organismo similar fue identificado en otra especie de pez perteneciente al género Alosa.
Qué significa este hallazgo para los consumidores y la pesca
Uno de los aspectos que más interés genera es la posible repercusión para quienes consumen sardinas. Los investigadores transmiten un mensaje de tranquilidad: actualmente no existe ninguna prueba que relacione las especies del género Glugea con enfermedades en seres humanos.
No obstante, recuerdan que otros microsporidios sí han demostrado capacidad para provocar infecciones, especialmente en personas con sistemas inmunitarios debilitados. Por ello, consideran imprescindible continuar investigando estos microorganismos desde una perspectiva preventiva.
Los especialistas también subrayan que las infecciones detectadas en peces salvajes presentan mayores desafíos que las observadas en ejemplares criados en acuicultura, ya que su seguimiento y control resulta mucho más complejo debido a las condiciones naturales del medio marino.
Aunque durante la manipulación del pescado los quistes pueden romperse, los científicos insisten en que no existe evidencia de que ello represente un riesgo para los consumidores. El siguiente objetivo será determinar con qué frecuencia aparece este microorganismo, cuál es su distribución geográfica y si puede influir en la salud de las poblaciones de sardina o en la actividad pesquera a largo plazo.
Este descubrimiento no solo amplía el conocimiento sobre los parásitos que habitan los océanos, sino que también pone de manifiesto la importancia de mantener una vigilancia constante sobre las especies marinas de mayor valor comercial para anticipar posibles cambios antes de que lleguen a convertirse en un problema.
[Fuente: La Razón]