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Ciencia

Roncar mientras dormís podría ser una señal de alerta para tu corazón: qué dice la ciencia

Los ronquidos intensos pueden ser un síntoma de apnea obstructiva del sueño, un trastorno relacionado con arritmias, hipertensión e insuficiencia cardíaca. Los especialistas explican por qué respirar mal durante la noche puede afectar la salud cardiovascular.
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Roncar mientras dormimos suele considerarse una molestia inofensiva. Sin embargo, cuando los ronquidos son intensos y están acompañados de interrupciones en la respiración, podrían revelar un problema de salud mucho más importante.

Se trata de la apnea obstructiva del sueño (AOS), un trastorno que provoca bloqueos repetidos de las vías respiratorias mientras una persona duerme.

Según la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA), esta condición está estrechamente relacionada con enfermedades cardiovasculares como la fibrilación auricular, la hipertensión arterial y la insuficiencia cardíaca.

Aunque no todas las personas que roncan padecen apnea, reconocer sus síntomas puede ser fundamental para prevenir complicaciones.

Qué le ocurre al corazón cuando dejamos de respirar mientras dormimos

Durante un episodio de apnea obstructiva, los músculos de la garganta se relajan y bloquean parcial o completamente el paso del aire.

Como consecuencia, disminuye el oxígeno en la sangre y el organismo activa mecanismos de emergencia para recuperar la respiración.

Esta respuesta estimula el sistema nervioso simpático, responsable de preparar al cuerpo para situaciones de estrés. El resultado puede incluir aumentos repentinos de la presión arterial, alteraciones del ritmo cardíaco y liberación de hormonas como la adrenalina.

Cuando estos episodios se repiten numerosas veces durante la noche, el sistema cardiovascular queda sometido a un estrés continuo. Además, las variaciones en los niveles de oxígeno favorecen procesos inflamatorios y alteraciones en los vasos sanguíneos que pueden contribuir al desarrollo de enfermedades.

La relación entre la apnea del sueño y las arritmias cardíacas

Una de las enfermedades más relacionadas con la apnea obstructiva es la fibrilación auricular, una alteración del ritmo cardíaco que provoca latidos irregulares.

Las interrupciones respiratorias generan cambios en la presión dentro del tórax y aumentan el esfuerzo del corazón. Con el tiempo, estos mecanismos pueden favorecer modificaciones estructurales y eléctricas en las aurículas, aumentando la posibilidad de desarrollar arritmias.

La AHA advierte que la apnea obstructiva del sueño es frecuente entre pacientes con enfermedades cardiovasculares y recomienda evaluar su presencia en personas con fibrilación auricular recurrente.

Sin embargo, esta asociación no significa que todos los pacientes con apnea desarrollarán problemas cardíacos.

Roncar mientras dormís podría ser una señal de alerta para tu corazón: qué dice la ciencia
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Cómo puede contribuir a la insuficiencia cardíaca

La apnea también se relaciona con la insuficiencia cardíaca, una enfermedad que aparece cuando el corazón tiene dificultades para bombear sangre de manera eficiente.

Las repetidas caídas de oxígeno y los aumentos nocturnos de presión arterial pueden incrementar el trabajo del músculo cardíaco. Además, la apnea y la insuficiencia cardíaca pueden agravarse mutuamente, especialmente cuando existen otros factores de riesgo.

Por eso, los especialistas destacan la importancia de detectar los trastornos respiratorios del sueño en pacientes con problemas cardiovasculares.

Qué síntomas deberían encender las alarmas

Los principales signos de advertencia incluyen ronquidos fuertes, pausas respiratorias observadas por otra persona, despertares con sensación de ahogo y somnolencia excesiva durante el día.

El diagnóstico puede realizarse mediante estudios del sueño, como la polisomnografía. Entre los tratamientos disponibles se encuentra la presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP), que ayuda a mantenerlas abiertas durante la noche.

Su utilización puede mejorar la respiración, la calidad del sueño y, en algunos pacientes, la presión arterial. Sin embargo, todavía no está demostrado que prevenga todos los eventos cardiovasculares graves.

La conclusión es clara: roncar no siempre implica una enfermedad, pero cuando se acompaña de pausas respiratorias o cansancio persistente, conviene consultar a un especialista.

 

 

Fuente: Noticias de la Ciencia y la Tecnología.

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