Las ultimas noticias en tecnología, ciencia y cultura digital.

Rusia perdió un misil nuclear en el mar y ahora va a intentar pescarlo

17.7K
4
Save

Moscú ha perdido un nuevo misil, uno distinto a cualquier otro. El misil faltante no solo está armado con ojivas nucleares sino también con combustible nuclear. Ahora, diez meses después del incidente, el gobierno ruso está buscando los restos del misil para recogerlos antes que alguien más lo haga.

En marzo de 2018, el presidente ruso Vladimir Putin mostró al mundo un nuevo misil de crucero llamado Burevestnik (el “petrel de las tormentas”). El misil formaba parte de un abanico de nuevos sistemas de suministro nuclear que Rusia dijo estar desarrollando después de que Estados Unidos “se opusiera a las negociaciones de control de armas, desarrollara nuevos sistemas de defensa antimisiles y adoptara una postura más agresiva en su estrategia nuclear”.

Advertisement

“Nadie nos escuchó”, dijo Putin según el Washington Post. “Escúchennos ahora”.

Burevestnik es una de las armas más diabólicas de Putin, lo que resulta sorprendente si tienes en cuenta que sus armas incluyen un torpedo nuclear de 100 megatones. A diferencia de la mayoría de los misiles de crucero, que normalmente funcionan con turbofán y tienen un alcance de 1300 a 1600 kilómetros, el nuevo misil de crucero es de propulsión nuclear.

Los misiles de crucero propulsados ​​por energía nuclear utilizan una reacción nuclear sostenida en lugar de combustible de aviación, lo que da como resultado un alcance teóricamente ilimitado. Tan ilimitado, de hecho, que un misil como Burevestnik teóricamente podría lanzarse días o semanas antes de un ataque, tomando el camino más largo e infiltrándose en el espacio aéreo de EE. UU. desde ángulos inesperados. ¿Quieres despegar desde Siberia, volar al hemisferio sur y atacar Houston desde el Golfo de México? Un motor nuclear puede hacer eso por ti.

O al menos podría, si funcionara. Rusia ha probado Burevestnik doce veces hasta el momento y, de acuerdo con la inteligencia de los EE. UU., solo un vuelo fue parcialmente exitoso. Un vuelo de prueba en noviembre de 2017 salió desde Pank’ovo, una remota base ártica en la isla rusa de Yuzhny, y voló durante un poco más de dos minutos antes de estrellarse contra la Tierra.

Advertisement
La isla Yuzhny, en el Ártico

El 8 de agosto, una flotilla naval rusa de ocho buques partió de Severomorsk. Oficialmente está realizando un “ejercicio de seguridad”, pero la presencia del buque grúa KIL-143 ha levantado sospechas de que el verdadero propósito de la flotilla es recuperar el Burevestnik perdido. Otro buque, según The Diplomat, es probablemente el portacontenedores de combustible nuclear Serebryanka.

Advertisement

A finales de la década de 1950, Estados Unidos comenzó a desarrollar “The Flying Crowbar”, también conocido como Project Pluto, un misil ramjet de propulsión nuclear que básicamente era un bombardero no tripulado. Diseñado para volar más bajo sobre territorio enemigo en Mach 3, Project Pluto aplanaba las estructuras del suelo con explosiones sónicas. La nave no tripulada fue diseñada para expulsar bombas de hidrógeno sobre sus objetivos mientras volaba por la ruta planeada antes de chocar finalmente con un objetivo final, un último corte de mangas al hacer que su motor nuclear se rompiera con el impacto.

Project Pluto fue dejado atrás por la llegada del misil balístico intercontinental. Era demasiado peligroso: la propulsión nuclear en el aire arrojaba enormes cantidades de radiación a su paso. Si bien esto puede sonar como un problema insignificante en el contexto de una guerra nuclear a gran escala, es un desastre en tiempos de paz. O al menos así era hasta ahora. Los rusos podrían querer los restos del misil para reconstruir lo que salió mal.

Advertisement

O podrían estar preparándose para recuperar el misil antes que alguien más lo haga. El analista HI Sutton, autor de World Submarines: Covert Shores Recognition Guide dijo a Foxtrot Alpha que “tanto Rusia como Estados Unidos tienen submarinos que podrían tratar de recuperar los restos del barco de forma encubierta. Durante la Guerra Fría, se usaron submarinos de la Marina de los Estados Unidos especialmente modificados para recuperar los fragmentos de misiles soviéticos del fondo marino para su análisis. La inteligencia adquirida proporcionó una mejor comprensión de las capacidades tecnológicas soviéticas, así como de las propias armas, y podría demostrar su valor estratégico”.

Si los EE. UU. lanzaran un esfuerzo encubierto de recuperación, el submarino de ataque nuclear USS Jimmy Carter podría jugar un papel importante. El Jimmy Carter, un submarino de ataque de clase Seawolf diseñado para operar en condiciones árticas, ha sido construido con un espacio de 30 metros diseñado para acomodar buzos submarinos, vehículos operados a distancia e incluso sumergibles tripulados. La posibilidad de que los estadounidenses lleguen primero o de que aparezcan durante el esfuerzo de recuperación es quizás la razón por la cual el destructor de misiles guiados ruso Vice-Admiral Kulakov está acompañando a la flotilla de recuperación.

Advertisement

Rusia también tiene submarinos de misión especial. Sutton dijo a Foxtrot Alpha que “Rusia tiene una gran flota de submarinos de misiones especiales para la guerra en los fondos marinos. Recientemente, se ha visto a uno de los submarinos de gran tamaño BS-64, un DELTA-IV estirado (submarino de misiles balísticos), que lleva un espacio para un submarino enano en la espalda. Esto sería ideal para la misión de recuperación”.

Todo esto suena a Guerra Fría, y desafortunadamente lo es. Llámalo Guerra Fría 2.0, o quizá Guerra Fría Light, pero los días de espionaje y los juegos de espías han vuelto. Hay un misil de propulsión nuclear estrellado en algún lugar al norte del Círculo Polar Ártico, y los rusos lo van a encontrar.

Advertisement

Es decir, si nadie más no lo ha encontrado primero.

Share This Story