Imagen: Pixabay

Emma era hasta hace poco una perrita Shih Tzu en perfecto estado de salud. Vivía en una casa de Virginia, Estados Unidos. Ahora, y tras la muerte de su dueño, Emma estå muerta y enterrada junto a él. Así lo había expresado en su testamento el hombre, y las autoridades lo han permitido.

Al parecer, el hombre solicitó explícitamente que mataran a su mascota en su testamento. El dueño quería que el perro fuera cremado para que sus cenizas pudieran estar juntas inmediatamente después de su fallecimiento. Así que tras la muerte del hombre, a Emma la llevaron a un refugio de animales en el condado de Chesterfield.

AllĂ­ permaneciĂł durante dos semanas antes de que el albacea del testamento llegara a recoger al perro para cumplir con los deseos del propietario, segĂșn informa CNN.

El refugio de animales no estaba de acuerdo con entregar a un animal sano para que lo mataran en lugar de adoptarlo. De hecho, durante su estancia de dos semanas, el refugio estuvo en conversaciones con el albacea para tratar de persuadirlos de que no cumplieran con las demandas del fallecido. SegĂșn explicĂł a los medios Carrie Jones, gerente de Chesterfield Animal Services:

Sugerimos que podrĂ­an anunciar al perro en numerosas ocasiones, porque es un perro al que podrĂ­amos encontrar un hogar y volver a una casa sin problemas. Finalmente ni hubo forma de convencerles.

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ÂżPor quĂ©? Al parecer, la eutanasia de mascotas sanas es legal en el estado, y la eutanasia, en general, la pueden llevar a cabo veterinarios autorizados, oficiales de control de animales, investigadores humanitarios y tĂ©cnicos certificados en eutanasia, segĂșn la AsociaciĂłn Estadounidense de Medicina Veterinaria. Sin embargo, los veterinarios tienden a ser reacios a acabar con la vida de un animal sano, razĂłn por la que costĂł encontrar a alguien que quisiera sacrificar a Emma. SegĂșn explicĂł el veterinario Kenny Lucas de Shady Grove Animal:

Cuando nos enfrentamos a una situación de eutanasia, es una situación muy emocional, y mås allå de todo lo que hablamos, y lo que debemos hacer de manera ética, hemos hecho un juramento. Es algo que nos llevamos a casa también. Nos pesa como profesionales.

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Sea como fuere, el perro terminó en un crematorio que se ocupa de mascotas. Al parecer, en Virginia no es legal enterrar a los animales en la misma tumba o cripta que los humanos, aunque hay excepciones en los casos de cementerios privados y familiares, cuenta NBC. [CNN, NBC]