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Ciencia

Una ciudad oculta en los Andes revela la grandeza del pueblo que resistió a los incas. Los “Guerreros de las Nubes” levantaron una ciudad en las alturas que se convirtió en una fortaleza.

El escaneo de Gran Pajatén ha revelado más de un centenar de estructuras desconocidas. El hallazgo amplía la historia de los chachapoyas, un pueblo que resistió la expansión inca.
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Durante siglos, la vegetación mantuvo oculta parte de una antigua ciudad en las alturas de los Andes peruanos. Entre montañas, niebla y un terreno de difícil acceso, sus construcciones quedaron fuera de la vista. Ahora, las herramientas tecnológicas están permitiendo reconstruir un asentamiento mucho más complejo de lo que se conocía.

En Gran Pajatén, situado en la región andina de San Martín, los arqueólogos han identificado más de un centenar de estructuras hasta ahora desconocidas. El descubrimiento representa uno de los avances más relevantes en décadas para estudiar a los chachapoyas, conocidos como los “Guerreros de las Nubes”.

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© Youtube – Kairos – El Origen Oculto

Este pueblo andino, célebre por su resistencia frente al expansionismo del Imperio inca, levantó sus centros urbanos en las zonas más altas de las montañas. Una civilización que floreció en el siglo XIV y cuyo legado sigue apareciendo en las investigaciones sobre los antiguos asentamientos de los chachapoyas.

Según Juan Pablo de la Puente, director del Fondo Mundial de Monumentos en Perú, la importancia del hallazgo va más allá del número de construcciones detectadas. Los nuevos datos también permiten reconsiderar el papel que desempeñó Gran Pajatén dentro del mundo cultural andino.

La dimensión del asentamiento comienza así a hacerse visible, aunque todavía queda una parte considerable de la información por estudiar.

Una ciudad entre las alturas que la tecnología permite reconstruir

Para explorar el lugar, los investigadores recurrieron al escaneo lidar y la fotogrametría. Estas herramientas permitieron identificar construcciones ocultas por el denso follaje y elaborar un mapa preciso del sitio.

El trabajo está ampliando lo que se sabe sobre la extensión de Gran Pajatén bajo la vegetación. A casi 3.000 metros sobre el nivel del mar, el asentamiento reúne terrazas agrícolas, tumbas situadas en acantilados y estructuras circulares decoradas con frisos y mosaicos de figuras humanas.

El conjunto revela un nivel avanzado de ingeniería y planificación urbana. También conserva evidencias de una intensa vida ritual y cultural, que ayudan a comprender la importancia del enclave para sus habitantes.

Las evidencias sugieren que Gran Pajatén funcionó como un centro neurálgico del mundo chachapoya durante al menos dos siglos antes de la llegada de los incas. Las estructuras identificadas aportan, por tanto, nuevas piezas para reconstruir la historia de un pueblo conocido por oponerse a su expansión.

Pero la investigación todavía está lejos de agotar los datos disponibles. Aunque los arqueólogos ya han reconocido cientos de elementos arquitectónicos, solo han analizado el 10 % de la información recopilada. Para De la Puente, una de las perspectivas más emocionantes es precisamente lo que aún queda por descubrir.

La digitalización y las representaciones en tres dimensiones también permiten estudiar y compartir un enclave cuyo acceso había limitado su conocimiento. Entre las construcciones que comienzan a aparecer y los datos pendientes de análisis, Gran Pajatén está mostrando cuánto de su historia seguía escondido en las montañas.

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