La definición de veneno habla de
cualquier sustancia química dañina que pueda provocar una enfermedad o lesión
que altera el organismo de un ser vivo. A lo largo de la historia han existido
infinidad de sustancias de esta índole, y de entre ellas, las más peligrosas
eran aquellas que resultaban difíciles de detectar.
De esto va precisamente la última pieza
de los chicos de SciHow, quienes han elaborado un vídeo donde explican la
naturaleza de seis venenos, en su momento “indetectables”, que fueron un
verdadero quebradero de cabeza para los investigadores y los médicos.
Como bien explican, con el paso de los
años el veneno se ha asociado a la muerte de seres vivos, siendo en el caso de
los humanos un método más para matar o asesinar a alguien de manera lenta y
muchas veces silenciosa.
El arsénico
La primera de las sustancias es el
arsénico. El veneno ha existido durante mucho tiempo, de hecho se conocían y
usaban mezclas desde el Imperio Romano. El arsénico es un tipo de metaloide,
además de ser bastante común en la corteza terrestre. Cuando se mezcla con
comida o bebida, es inodoro, incoloro e insípido, y los síntomas de una sola
dosis grande se parecen a los de una intoxicación alimentaria letal.
El arsénico también puede administrarse
en dosis más pequeñas durante un período de tiempo más largo. En este caso produce
un efecto más sutil, los síntomas progresan lentamente, incluyendo cierta confusión y parálisis, hasta llevar a la
muerte.
Un dato curioso (y engañoso) es que el
arsénico se absorbe a través del intestino delgado, y una vez que entra al
torrente sanguíneo, el cuerpo lo sustituye por fosfato por error. Esto causa
estragos alrededor de los sistemas necesarios para un metabolismo funcional.
Quizás así se pueda entender
que el arsénico fue un “arma” asesina de lo más popular durante gran parte de
la historia moderna, aunque es mucho menos común hoy en día porque es más fácil
de detectar. Una prueba química puede confirmar la presencia de arsénico en
fluidos corporales desde principios del S. XIX.
El cianuro
Otro clásico es el cianuro, con el que
cuentan que trataron de matar al mismísimo Rasputín. El cianuro está hecho de
un átomo de carbono pegado a un átomo de nitrógeno, y tiene varias formas. El
cianuro de hidrógeno es azul pálido o incoloro líquido a temperatura ambiente,
mientras que el cianuro de sodio y el cianuro de potasio son polvos blancos.
Se dice que todos tienen un cierto sabor
a almendras amargas. Una vez que alguien ingiere algo de cianuro, rápidamente
entra en su corriente sanguínea, aunque no siempre es mortal. En pequeñas
dosis, el cuerpo puede eliminar el cianuro a través de la orina con una mezcla de
azufre.
Sin embargo, con dosis más grandes, el
cianuro comienza a atacar células de oxígeno y, finalmente, estas comienzan a
morir. Obviamente, la falta de oxígeno no es una buena noticia para el corazón,
el sistema respiratorio o el sistema central nervioso, todos sistemas esenciales
afectados, y cuyos síntomas pasan por náuseas, dificultad para respirar,
convulsiones o paro cardíaco.
Lo que hace que el cianuro sea
especialmente complicado de detectar, incluso hoy en día, es que es de acción muy
rápida. Dependiendo de la dosis, puede matar en horas o incluso minutos. Se
puede detectar en la sangre, pero un paciente probablemente estaría muerto antes obtener los resultados de un laboratorio (la prueba dura un día aproximadamente).
Con todo, hay algunas “señales” que los
doctores pueden detectar, por ejemplo, si hay oxígeno extra en la sangre, aunque
como decimos, sigue siendo un veneno muy efectivo.
Talio
El talio es un metal pesado con múltiples
radiactivos isótopos. Fue descubierto en 1861, y ha estado implicado en
asesinatos en todo el mundo desde entonces. Como veneno, el talio es insípido,
inodoro, y muy letal (ingerir un solo gramo puede matarte), y también puede ser
inhalado o absorbido a través de la piel.
Una vez que entra al cuerpo, corroe el revestimiento
del tracto digestivo, conduciendo a dolor abdominal, diarrea y vómitos. También
reemplaza el potasio en el sistema en todo el cuerpo, de la misma forma que el
arsénico reemplaza el fosfato, y eso afecta a la producción de proteínas.
Aún así, el talio es bastante más
lento comparado con otros venenos. Los síntomas gastrointestinales
duran desde 12 a 96 horas. Luego, de 1 a 5 días después del envenenamiento, pueden
aparecer síntomas cardíacos, hepáticos y renales. Además, los pacientes también
pueden perder todo su cabello (si viven lo suficiente).
Dicho esto, a pesar de que el talio es de
acción lenta, no es fácil de detectar. El talio se podría detectar en sangre y
orina, pero la lenta progresión de los síntomas no permite hacerlo al
momento.
Polonio 210
Se trata de un metal que se encuentra en
el mineral de uranio, que a menudo aparece como un subproducto de los reactores
nucleares. Se puede procesar en un sabor insípido e inodoro compuesto que se
disuelve en agua, convirtiéndolo en un buen candidato en la categoría de los venenos “indetectables”.
Además, es mucho más mortal que el
cianuro: la dosis letal es de tan solo unos pocos miligramos. El Polonio 210 se
hizo famoso en el 2006 gracias al caso del ex espía ruso Alexander Litvinenko, asesinado
en Londres (probablemente con té mezclado con polonio 210). En la
investigación, los doctores no identificaron el veneno hasta unas pocas horas
antes de su muerte.
Lo que hace que el polonio 210 sea tan
peligroso es que a medida que las moléculas se descomponen, emiten radiación
alfa, partículas cargadas hechas de dos protones y dos neutrones. Fuera
del cuerpo, las partículas alfa pueden ser bloqueadas con una simple hoja de
papel, pero dentro del cuerpo, la radiación separa las moléculas de oxígeno dañando
ADN y matando células.
En el caso de Litvinenko, esas partículas
alfa ayudaron a los doctores a descubrir qué envenenó al ex espía. Si hacemos
caso a la literatura médica, es el único caso registrado de envenenamiento por Polonio
210.
Etilenglicol
El etilenglicol es la base de una gran
cantidad de anticongelante que usamos en el coche. Tiene un sabor dulce, y se
puede adquirir más o menos fácil. Después de que alguien
lo ingiera, se verá bien por unas horas, pero su cuerpo en realidad está ocupado
descomponiendo el veneno en otras sustancias toxicas. Luego aparecen síntomas
de mareo, dolor abdominal y, normalmente, la persona entra en coma.
Lo que ha pasado es que uno de los
subproductos de etilenglicol se rompe causando una condición peligrosa llamada
acidosis metabólica. Esto se produce cuando la sangre de alguien también se
vuelve ácido, manteniendo todas las reacciones químicas que componen su
metabolismo correctamente. Además, el veneno también crea cristales de oxalato
de calcio en los riñones que destruyen físicamente el tejido renal.
El etilenglicol puede detectarse en la
sangre, pero para la mayoría de los hospitales requiere enviar una muestra a un
laboratorio externo y esperar días para obtener resultados.
La adelfa
El nombre “adelfa” se refiere a
varias plantas del género Nerium que tienen flores rosadas o moradas y se usan
comúnmente en los jardines. Lo que hace que la adelfa sea tóxica son dos
potentes glucósidos, oleandrina y neriina, ambos en la planta.
La intoxicación por adelfa
es parecida a la intoxicación digitálica, entre 4-12 horas. Los primeros signos
de intoxicación son gastrointestinales: náuseas y vómitos, con deposiciones
diarreicas sanguinolentas. Como último síntoma puede llevar a una parada
cardíaca.
El tratamiento a seguir también es el de la intoxicación digitálica.
Cuando aparecen trastornos cardíacos hay que evitar el lavado de estómago. Se
puede utilizar carbón activo, sobre todo en los casos de intoxicación muy reciente. [Scihow]