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Sí, la gente realmente está llevando gallinas vivas al cine para ver la película de Minecraft

A pesar de las advertencias, los fans de Minecraft: The Movie han comenzado a llevar gallinas reales a las salas de cine. Lo que empezó como una broma viral se ha convertido en un problema serio para los cines… y para las gallinas
Por Sabina Graves Traducido por

Tiempo de lectura 2 minutos

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El caos en las salas de cine ha alcanzado un nuevo nivel insólito gracias a Minecraft: The Movie. La fiebre por replicar momentos del videojuego durante las funciones ha ido más allá de lanzar palomitas o gritar en escenas clave: ahora, algunos asistentes están trayendo gallinas vivas como si eso fuera lo más normal del mundo. La situación ha generado preocupación entre empleados de salas, defensores de animales y, por supuesto, los espectadores que solo quieren ver la película en paz.

El fenómeno «Chicken Jockey» se sale de control

Todo comenzó con un video viral donde un joven entra a una función con una gallina real en brazos, en alusión a los famosos mobs del juego como el Chicken Jockey. La escena, compartida en X (anteriormente Twitter) por Discussing Film, se volvió tendencia de inmediato. Desde entonces, han aparecido más casos de asistentes trayendo aves a los cines como parte de un nuevo reto viral que mezcla cosplay con comportamiento altamente irresponsable.

Ciertamente no es nuevo que ciertos estrenos se conviertan en eventos participativos. Ejemplos clásicos como The Rocky Horror Picture Show o The Room llevan años animando a los espectadores a interactuar. Incluso existen funciones especiales de Wicked con canto incluido. Pero introducir animales vivos es algo completamente distinto. Las salas de cine no están preparadas para esto, y menos aún los animales, que sufren por el ruido, la luz y el estrés del ambiente.

El cine no es una granja (ni debería parecerlo)

Aparte del potencial de maltrato animal, las funciones con gallinas reales violan normas de seguridad e higiene, ponen en riesgo la integridad del resto del público y hacen aún más difícil el trabajo de los empleados. Quienes intentan viralizarse con estas acciones parecen olvidar que detrás de cada función hay personal recogiendo palomitas, limpiando asientos… y ahora también, espantando aves.

Como apunta la periodista Sabina Graves, tal vez Jack Black —quien interpreta a Steve en la película— debería protagonizar un anuncio al estilo Nicole Kidman para recordarles a los fans que “las gallinas reales no pertenecen a un lugar como este”.

¿Expresar fandom o sabotear la experiencia?

Está claro que los fans tienen derecho a celebrar sus juegos y películas favoritas, pero eso no significa arruinar la experiencia de los demás. Llevar disfraces, aplaudir escenas clave o incluso organizar eventos temáticos son formas válidas de vivir el entusiasmo… siempre que no incluyan crueldad ni riesgos innecesarios.

Por ahora, varias cadenas de cine han redoblado la vigilancia en las funciones de Minecraft: The Movie y han reforzado sus reglas contra comportamientos disruptivos. A este paso, los controles de acceso podrían empezar a parecerse más a los de un aeropuerto que a los de una matiné infantil.

Minecraft: The Movie sigue siendo un éxito en taquilla, pero su fenómeno de culto ya está empezando a tener consecuencias inesperadas. La lección es clara: la creatividad del fandom no debería venir con plumas, cacareos ni un final que incluya servicios de limpieza extra.

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