Claudia, Vera, Alexia, Elizabeth o Finella son s√≥lo alguno de los nombres que se le dan a la mujer que fue encontrada hace casi medio siglo en las monta√Īas que rodean Bergen (Noruega). Con el tiempo su historia se ha convertido en una leyenda y en uno de los casos sin resolver m√°s fascinantes de la vieja Europa. Esta fue su historia.

El relato de los hechos guarda muchos paralelismos con otro caso recurrente para los amigos del misterio. Si el caso Taman Shud del extra√Īo cuerpo encontrado en la playa de Somerton parece un enigma sepultado por la falta de pruebas, lo ocurrido hace m√°s de 45 a√Īos en Noruega no le va a la saga.

Quizá con un matiz, si en la playa de Australia el misterioso hombre parece haber muerto de manera rápida y hasta cierto punto, indolora; la mujer de Noruega sufrió una de las muertes más dolorosas y agonizantes que se pueden dar. Una que hasta el día de hoy arroja más dudas que certezas.

La mujer de Isdal

Bergen. Wikimedia Commons

En la costa sudoeste de Noruega se sit√ļa la segunda ciudad m√°s grande del pa√≠s, Bergen. Es un lugar m√°gico para visitar que se encuentra en un valle formado por un grupo de siete monta√Īas que la rodean (de syv fjell). En realidad, si uno visita Noruega es muy posible que pase por la zona, ya que es conocida como la puerta de entrada a los incre√≠bles fiordos noruegos.

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Pero como dec√≠amos, una de las estampas m√°s reconocidas desde la ciudad son sus inconfundibles 7 monta√Īas. La m√°s alta tiene el nombre de Ulriken y cuenta con un funicular que te lleva hasta la cima, espacio donde nos encontramos con una torre de transmisiones, un telescopio y un restaurante. Un punto fascinante para observar y apreciar toda la belleza de la ciudad cuando hace buen clima.

Pero esta es la imagen que tiene hoy. Hace varias d√©cadas, en las inmediaciones de Ulriken no hab√≠a nada de esto, al contrario, la zona era un espacio dedicado a excursionistas y aficionados a la escalada y el senderismo. Debido a las temperaturas que se pueden alcanzar hab√≠a que ir con cuidado, y sobre todo, parec√≠a poco probable que un extranjero se pudiera aventurar por las laderas salvajes de la monta√Īa sin la compa√Ī√≠a de alguien de la zona.

La historia de la mujer de Isdal comenz√≥ hace exactamente 45 a√Īos. El 29 de noviembre de 1970 hab√≠a amanecido con el cielo despejado. El d√≠a anterior Marcus, profesor de Universidad, le hab√≠a prometido a sus dos hijas una excursi√≥n a pie por las cercan√≠as de Ulriken. Ese d√≠a se levantaron temprano y llegaron hasta la base de la monta√Īa para iniciar una larga caminata.

Valle Isladen. Wikimedia Commons

Cansados de la traves√≠a, el hombre y sus hijas se toman un descanso para comer algo en la zona denominada como el Valle Isladen, enclave conocido por aquel entonces por los lugare√Īos como el valle de la muerte debido a varios casos registrados de esquiadores que hab√≠an fallecido por accidentes en nieve virgen. Poco despu√©s enfilan de nuevo el camino y tropiezan con una escena dantesca.

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Sobre la 13:00 y tras unas rocas sobre un sendero que se salía de la ruta un olor intenso impregna el ambiente. Los tres excursionistas se acercan y se encuentran restos de lo que parece una hoguera. Sin lugar a dudas se trataba de una zona que había sido utilizada como camping. Cuando acceden hasta el lugar se dan cuenta de que la fogata humeante no era una hoguera al uso: estaban ante un cuerpo carbonizado por las llamas, el cuerpo de lo que parecía una mujer.

Esparcidos alrededor de su cuerpo se encontraban una docena de pastillas de color rosa. Junto al cuerpo tambi√©n hab√≠a una botella vac√≠a de un licor, una cuchara de plata, restos de un pasaporte quemado, un peque√Īo kit con alimentos y dos botellas de agua con un intenso olor a gasolina. El profesor le dice a las ni√Īas que se le alejen mientras √©l se acerca al cuerpo. Si aquello ya era extra√Īo, cuando Marcus observa los restos de la ropa se da cuenta de un detalle a todas luces sin sentido: ni la vestimenta ni los zapatos que se encontraban ten√≠an las etiquetas del fabricante, hab√≠an sido deliberadamente cortadas.

¬ŅQui√©n, c√≥mo y por qu√©?

La policía tras localizar el cuerpo de la mujer. BA

La familia da marcha atr√°s y acude a la polic√≠a, quienes acceden hasta la zona poco despu√©s. Seg√ļn explicaron las fuentes oficiales de aquella √©poca, la autopsia revelaba que la mujer hab√≠a muerto a causa de una combinaci√≥n de quemaduras por el fuego junto a una intoxicaci√≥n por mon√≥xido de carbono. Al parecer y seg√ļn dijo la polic√≠a, se encontraron 50 pastillas para dormir presentes dentro de su cuerpo. Adem√°s, ten√≠a un hematoma visible en su cuello y el an√°lisis posterior de los dientes mostraba que hab√≠a sido sometida a un trabajo dental en una cl√≠nica en Latinoam√©rica.

Sin embargo, el detalle m√°s sorprendente result√≥ ser la imposibilidad de reconocer su identidad. Las huellas dactilares de la mujer hab√≠an sido eliminadas por completo, entre las hip√≥tesis se baraj√≥ que podr√≠a ser a trav√©s de una especie de lijado o alg√ļn medio similar. Las autoridades acaban ofreciendo una primera versi√≥n oficial como causa probable de muerte: suicidio.

Tras hacerse p√ļblico y aparecer en los medios, un hombre acude a la polic√≠a. Se trataba de un joven de 26 a√Īos aficionado al senderismo que hab√≠a estado por la zona d√≠as antes de los hechos. Seg√ļn explic√≥ el joven, posiblemente √©l fue una de las √ļltimas personas que vieron a la chica viva. El tipo afirmaba que hab√≠a pasado por la zona el 24 de noviembre, cinco d√≠as antes de encontrarse el cuerpo.

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Dec√≠a recordar claramente a la mujer, de apariencia extranjera, porque le extra√Ī√≥ sobremanera el atuendo que llevaba puesto. La mujer caminaba con un vestido elegante, algo normal en otras circunstancias, jam√°s para alguien que se encuentra en la ruta del valle de Isdalen. El chico pas√≥ por delante de ella y le pareci√≥ percibir en su rostro una se√Īal de miedo o temor, incluso recordaba haber intentado decirle algo pero se sinti√≥ intimidado por dos hombres vestidos de negro que iban detr√°s de ella, no sab√≠a si sigui√©ndola, conocidos de la mujer o simples excursionistas. Dos hombres de apariencia mediterr√°nea, en cualquier caso extranjeros tambi√©n.

Funeral por la mujer en febrero de 1970. BA

El relato de este joven terminaba as√≠, siguiendo de largo pero recordando durante varios d√≠as el extra√Īo encuentro. D√≠as m√°s tarde y al ver la noticia del cuerpo de una mujer encontrado en la misma zona hab√≠a acudido sin dudarlo a la polic√≠a para contar lo que hab√≠a visto. Desgraciadamente para el caso, la historia del excursionista no fue investigada en ese momento. Seg√ļn explic√≥ a los medios, la polic√≠a le dijo que olvidara el incidente y que muy probablemente el caso nunca se resolver√≠a.

Sin embargo, la polic√≠a s√≠ mantuvo una investigaci√≥n abierta. Las autoridades de Bergan entrevistaron a cerca de 100 personas durante los meses siguientes. Las primeras pesquisas dieron resultados. Llegaron a saber que la mujer hab√≠a visitado la ciudad al menos en tres ocasiones entre el mes de marzo y el mes de noviembre de 1970. La √ļltima de las visitas tuvo lugar el 18 de noviembre de ese mismo a√Īo.

El primer d√≠a se hab√≠a alojado en el Hotel Rosenkrantz y se hab√≠a registrado bajo el nombre de Elizabeth Leenjower. El segundo d√≠a se traslad√≥ al Hotel Hordaheimen, espacio en el que permaneci√≥ hasta el 23 de noviembre y seg√ļn los testigos que la recordaban, bajo la apariencia de estar en alerta. Incluso uno de los clientes del hotel tambi√©n record√≥ pasar muy cerca de ella y ver a la mujer utilizando un tel√©fono p√ļblico en el vest√≠bulo del hotel. Al pasar pudo apreciar como le dec√≠a a la otra persona en la l√≠nea ‚ÄúIch komme bald‚ÄĚ (‚Äúvengo pronto‚ÄĚ). La pista se pierde ese 23 de noviembre cuando se marcha del hotel Hordaheimen. Lo hace pagando siempre en efectivo, luego pidi√≥ al recepcionista un taxi y se march√≥.

Gracias a las descripciones de los testigos la polic√≠a ya pod√≠a hacer un peque√Īo retrato robot de la mujer. Dicha imagen fue distribuida y difundida a trav√©s de INTERPOL en varios pa√≠ses junto al siguiente mensaje:

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Si usted o alguien de su entorno saben algo de esta mujer, deben contactar con la policía

Retrato perfil de la posible mujer de Isdal. Audun Hetland

Pasados unos días surge una nueva pista. El encargado de las consignas en la estación de tren acude a la policía para informar que el 23 de noviembre una mujer extranjera similar a la descrita había acudido a la estación para guardar dos maletas. La policía acude hasta allí y da con el compartimento. En su interior encuentran las dos maletas y nuevos datos que dinamitan toda la investigación anterior.

Hasta nueve pasaportes con identidades distintas de la misma mujer junto a varias piezas de ropa (de nuevo sin las etiquetas de los fabricantes), una tarjeta firmada por un fot√≥grafo italiano, varias pelucas, unas gafas, una receta para una loci√≥n (con el nombre del m√©dico y la fecha borrada), un cuaderno negro y varias cucharas de plata similares a la encontrada junto al cuerpo calcinado. Adem√°s encuentran un peque√Īo bolsillo cosido a un lado de una de las maletas en cuyo interior se encontraban 500 marcos alemanes y 130 coronas noruegas.

Cuando la policía envía todas las pruebas a analizar se encuentran con otro expediente x, todos los artículos que se encontraban en el interior de las maletas habían sido limpiados cuidadosamente y no tenían ninguna huella dactilar.

Aparte de los pasaportes, posiblemente la pieza más importante que habían encontrado en la estación era el enigmático cuaderno negro, una especie de diario en clave. Si hasta ahora la misteriosa mujer había mantenido su verdadera identidad en el más absoluto secreto borrando cualquier pista que pudiera identificarla, el cuaderno no iba a ser distinto.

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En su interior los investigadores encuentran una serie de códigos numéricos, códigos que unos días después arrojan algo de luz. Al parecer se trataba de una especie de registros de los viajes que había realizado. Los códigos que pudieron verificarse ayudaron a la construcción de una línea de tiempo de los acontecimientos que terminaron con su muerte.

Este fue el curso que aparentemente la condujo hasta el fatal desenlace:

  • 20 de marzo de 1970: viaja desde Ginebra hasta Oslo.
  • 21-24 de marzo: se queda en el Hotel Viking en Oslo bajo el nombre de Genevieve Lancier.
  • 24 marzo: vuela desde Oslo hasta Stavanger, all√≠ toma un barco a Bergen, pasa la noche en el Hotel Bristol bajo el nombre de Claudia Tielt.
  • 25 de marzo al 1 de abril: se queda en el Hotel Scandia en Bergen bajo el mismo nombre de Claudia Tielt.
  • 1 de abril: viaja desde Bergen hasta Stavanger y luego vuela a Kristiansand, Hirtshals, Hamburgo y Basilea.

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  • 3 de octubre: viaja desde Estocolmo, de Suecia a Oslo, Noruega. De all√≠ parte a Oppdal, una famosa estaci√≥n de esqu√≠.
  • 22 de octubre: se queda en el hotel Altona en Par√≠s.
  • 23-29 octubre: se queda en el hotel de Calais en Par√≠s.
  • 29-30 de octubre: viaja desde Par√≠s hasta Stavanger y luego Bergen.
  • 30 de octubre al 5 de noviembre: se registra en el Hotel Neptune bajo el nombre de Alexia Zerner-Merches. Se encuentra con un hombre desconocido en el hotel.
  • 6-9 de noviembre: viaja a Trondheim (Noruega) y permanece en el Hotel Bristol bajo el nombre de Vera Jarle.
  • 9 de noviembre: viaja de Oslo y Stavanger. Se queda en el Hotel St. Svitun bajo el nombre de Fenella Lorch.

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  • 18 de noviembre: toma un barco a Bergen. Se queda en el Hotel Rosenkrantz bajo el nombre Elisabeth Leenhower.
  • 19-23 de noviembre: se queda en el Hotel Hordaheimen. Los testigos y personal del hotel recuerdan que permaneci√≥ en la habitaci√≥n.
  • 23 de noviembre: se marcha del hotel por la ma√Īana, paga en efectivo y se dirige a la estaci√≥n de tren, lugar donde guarda las dos maletas.
  • 29 de noviembre: localizan su cuerpo en Isladen.
Monta√Īa Ulriken. Wikimedia Commons

Por tanto, los investigadores tenían un mapa más o menos detallado de la ruta de la mujer desde el mes de marzo hasta su fatídico desenlace. Aparte de eso, seguían sin saber nada acerca de su verdadera identidad o las causas que le llevaron hasta la muerte.

Siguiendo las pocas pistas que ten√≠an para continuar con la investigaci√≥n, la polic√≠a dedujo por los encuentros que hab√≠a tenido que la mujer hablaba de manera m√°s o menos fluida cuatro idiomas: ingl√©s, alem√°n, flamenco y franc√©s, siempre y seg√ļn los testigos, con un acento marcado. De acuerdo a algunos de los √ļltimos documentos firmados por la chica, su profesi√≥n hab√≠a sido catalogada por los investigadores en alg√ļn punto entre una comerciante de antig√ľedades o una vendedora ambulante.

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Otro detalle al que no se le dio mayor importancia era que en los establecimientos donde pernoct√≥ hab√≠a pedido avena con leche seg√ļn los registros. Adem√°s, el an√°lisis de los materiales de las ropas encontradas revelaban que eran similares al estilo de ropa que se llevaba en Italia en aquellas fechas. ¬ŅPod√≠a tratarse de una mujer italiana? Podr√≠a ser, pero la investigaci√≥n jam√°s revel√≥ que ello fuera relevante.

En cambio si hubo un encuentro con la polic√≠a que podr√≠a aclarar dudas. La tarjeta con la firma del fot√≥grafo italiano en el interior de una de las maletas ten√≠a nombre y la polic√≠a logr√≥ localizar al tipo. Fue la √ļnica persona que realmente tuvo alguna conexi√≥n directa con ella. El hombre, de mediana edad, cont√≥ a la polic√≠a que la conoci√≥ en el bar del Alexandra Guest House y cen√≥ con ella en el mismo establecimiento. El tipo no recordaba su nombre y seg√ļn su relato, ella le dijo que era comerciante de antig√ľedades de Sud√°frica, que ven√≠a de una ciudad peque√Īa al norte de Johannesburgo y que estaba en la ciudad debido a un viaje de placer que le llevar√≠a por Europa durante varios meses.

Teorías

Cementerio M√łllendal donde fueron enterrados los restos. Wikimedia Commons

Y aqu√≠ se pierde la pista de la misteriosa mujer de Isdal. Tras el relato del fot√≥grafo no existieron m√°s pistas. La historia de la mujer, descrita por los medios como de mediana edad, 160 cm de estatura, caderas anchas y ojos peque√Īos, se perdi√≥ en el tiempo y con ella se fueron desarrollando historias y leyendas sobre su persona e identidad. En los a√Īos 70 apareci√≥ un polic√≠a retirado, Hans Thue, que inform√≥ a los medios sobre una teor√≠a que relacionaba a la mujer con una serie de estafas y fraudes en Noruega con el uso de identidades falsas. La teor√≠a no se sosten√≠a por ning√ļn lado y no se le dio mayor importancia.

Otros, los más conspiranoicos, especulan con la propia policía y el intento deliberado de cerrar un caso que hipotéticamente se encontraría tras los documentos de los servicios secretos Noruegos (POT). Una trama que como en el caso de Taman Shud, nos llevaría irremediablemente a un caso de espionaje.

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De hecho y siguiendo esa l√≠nea, las misteriosas actividades que llev√≥ a cabo la mujer (los viajes, las maletas, la forma de morir, la ausencia de huellas, los pasaportes falsos‚Ķ ) nos adentran en la teor√≠a m√°s famosa de todas. Bajo esta premisa, estar√≠amos ante un esp√≠a de la Guerra Fr√≠a, en cuyo caso, las actividades en la base militar Haakonsvern han sido un hilo com√ļn para dar rienda suelta a la imaginaci√≥n. Y es que hilando muy fino, hay quien cree que uno de los jefes de la KGB hab√≠a llegado al aeropuerto de Vaernes en Trondheim el 28 de noviembre. El hombre habr√≠a partido de regreso a Rusia al d√≠a siguiente.

Boceto creado a partir del estudio de las fotografías de la morgue para representar una estimación de la víctima en vida. Wikimedia Commons

No han faltado otras muestras de ingenio, como la posibilidad de que fuera una desertora de alg√ļn pa√≠s en busca y captura o una traficante. Otras m√°s posibles explican que la mujer, tras la ingesta de las pastillas, habr√≠a ca√≠do en el fuego bajo los efectos secundarios. Sin embargo, la polic√≠a de Bergen siempre ha negado cualquier teor√≠a que no sea la oficial. A falta de m√°s pruebas, la mujer calcinada que se encontraron Marcus y sus dos hijas el 29 de noviembre de 1970 se hab√≠a suicidado.

Y es posible que jam√°s se sepa lo que realmente ocurri√≥. Hoy sus restos descansan en el interior de un ata√ļd sin nombre en el cementerio M√łllendal (Bergen). El d√≠a de su entierro, el 5 de febrero de 1971, tan s√≥lo 18 personas presidieron el funeral. Un cortejo compuesto principalmente por polic√≠as y curiosos y un caso archivado y enterrado a la espera improbable de que un familiar reclame identificarla.

Quién era y por qué conoció un destino tan espantoso en un lugar como el valle de Isladen parece ser uno de esos misterios que jamás se resolverán.