Suponemos que asĆ­ se debe sentir una hormiga cuando entra en un instrumento de percusiĆ³n. Centenares de bolas movidas por pequeƱos motores repican contra las paredes de este descomunal tambor. El artista Zimoun y el arquitecto Hannes Zweifel son los responsables de esta instalaciĆ³n que utiliza el sonido de una manera Ćŗnica.

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El tambor es, en realidad, un antiguo depĆ³sito de tolueno de nueve metros de diĆ”metro y casi trece de altura. El depĆ³sito, construĆ­do en 1951, ha sido acondicionado para acoger esta peculiar instalaciĆ³n que utiliza el sonido y las formas que el sistema de percusiĆ³n forman al elevarse [The Creators Project].