El ajolote es un símbolo global de la biodiversidad y un modelo único para la ciencia. Sin embargo, en su hábitat natural sobrevive en números mínimos. Una década después del último censo exhaustivo en Xochimilco, que halló solo 36 ejemplares, investigadores mexicanos emprenden una búsqueda desesperada para responder a una pregunta clave: ¿queda alguno vivo?
Una búsqueda entre redes y ADN
Cada amanecer, antiguos pescadores como Basilio Rodríguez lanzan sus redes en Xochimilco, ya no para capturar peces, sino para encontrar al mítico ajolote. Pero lo habitual es recuperar carpas y tilapias, especies invasoras que devoran sus huevos y crías.
La gran esperanza científica está en el ADN ambiental. Analizando muestras de agua, los investigadores buscan rastros genéticos que confirmen la presencia del ajolote, incluso cuando no logran verlo físicamente.
Ajolotes en México 🦎
Infografía: Red de Investigación y Divulgación de Anfibios y Reptiles 🐢 pic.twitter.com/IF3rwM7co2
— Biodiversidad de Guanajuato 🐸 (@BioGuanajuato) March 11, 2025
Un superpoder que fascina a la ciencia
El ajolote posee una cualidad única: la neotenia, que le permite mantener rasgos larvarios toda su vida. Este rasgo le otorga una extraordinaria capacidad regenerativa: puede reconstruir patas, partes del corazón o incluso fragmentos de cerebro.
Su biología lo ha convertido en estrella de laboratorios de todo el mundo, clave en investigaciones sobre envejecimiento y cáncer. Sin embargo, mientras crece su popularidad internacional, su población en libertad se desploma.
Amenazas múltiples en Xochimilco
La desaparición del ajolote responde a una combinación letal de factores. Además de las especies invasoras, la urbanización ha contaminado las aguas de Xochimilco con pesticidas y residuos. El turismo masivo y el ruido alteran sus hábitos nocturnos, convirtiendo su hábitat en un espacio hostil.
En 1998 había 6.000 ajolotes por kilómetro cuadrado; en 2008 la cifra cayó a 100. Hoy, los expertos temen que el anfibio más emblemático de México esté a un paso del abismo.

El plan de rescate: refugios con chinamperos
Ante la imposibilidad de limpiar de golpe todo Xochimilco, la UNAM ha diseñado una estrategia alternativa: crear refugios en colaboración con los chinamperos, agricultores locales que cultivan en islas artificiales. Estas áreas estarían protegidas con fosos y filtros que impidan la entrada de tilapias, permitiendo reintroducir ajolotes criados en cautiverio con genética similar a la salvaje.
Para financiarlo, se lanzó la campaña “Adopta un Axolotl”. Por unos 30 euros, cualquiera podía poner nombre a un ejemplar del centro de conservación y contribuir a crear refugios. La iniciativa recaudó más de cuatro millones de pesos, un paso crucial en esta lucha.
Un icono que no puede desaparecer
El ajolote no solo es vital para la ciencia y la biodiversidad, sino también un símbolo cultural de México. Su salvación dependerá de restaurar su hábitat, una tarea titánica que requiere voluntad política, inversión y colaboración local.
Si fracasa, el ajolote quedará reducido a laboratorios y acuarios, perdiendo para siempre su conexión con las aguas de Xochimilco. Y con él desaparecerá uno de los animales más extraordinarios del planeta.
Fuente: Xataka.