Buzz Aldrin y su camiseta de “Get your ass to Mars” (Mueve el culo a Marte) nos han hecho pensar sobre eso de empezar de cero a unos cuantos millones de kilómetros. Imaginemos por un momento que fuera posible irse a vivir a Marte con ciertas garantías, pero sin billete de vuelta. ¿Lo haríais? Bienvenidos a Friday Chat.

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La cuestión de las garantías... Por supuesto, hay que acotar de alguna manera el debate. No es lo mismo pensar en una base marciana repleta de esculturales cientificas en bikini (o esculturales científicos en boxer, lo que más os guste), que acabar en un peñasco árido sin atmósfera ni agua a solas con Buzz Aldrin, y que en cosa de unos meses el veterano astronauta empiece a mirarte como quien mira un pollo a la brasa.

Buzz Aldrin. Foto: AP Images

Pongamos que estamos hablando de que realmente han encontrado una forma realista de establecer una base permanente y autosuficiente en Marte, una con agua, oxígeno y las comodidades suficientes como para que un grupo nutrido de personas pueda comenzar a investigar en serio sin morirse de hambre, sed, o fritos por la radiación. Por delante queda toda una vida de apasionantes descubrimientos científicos, quizá algún intento de terraformación, y la esperanza de que la NASA envíe solomillos de kilo y medio en la próxima Orión.

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Pensemos en algo así como una base de estación en la antártida. El único problema es que no hay vuelta atrás. ¿Qué le responderías al bueno de Aldrin? ¿Moveríais el culo a Marte? También nos valen otras respuestas con Marte y esa palabra que designa el lugar donde la espalda pierde su nombre.

-¿Estación base? Aquí Rover 3. Repito la pregunta: Si encuentro algo, ¿me lo puedo quedar?-

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Ilustración de portada: Bryan Versteeg / Human Mars

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