Durante siglos, se ha pensado que la Luna puede influir en la conducta humana, el sueño, la menstruación y hasta la salud mental. Pero ¿qué hay de cierto en estas creencias populares? Hoy, la ciencia intenta arrojar luz sobre un fenómeno que mezcla tradición, mitología y biología. Los resultados son tan fascinantes como inesperados.

Lo que la ciencia realmente ha descubierto sobre la Luna y la salud
Aunque la luna llena ha sido relacionada durante años con un aumento en los episodios psiquiátricos, un estudio publicado en Advances in Mind-Body Medicine sugiere que no existe una correlación significativa. De hecho, el análisis de pacientes mayores de 17 años reveló que el ciclo lunar no tuvo un impacto detectable en la salud mental.
Esto ha llevado a los científicos a pensar que, si existen efectos lunares, son demasiado sutiles o poco frecuentes como para ser captados mediante análisis estadísticos tradicionales. Sin embargo, los investigadores no descartan por completo su existencia, lo que deja la puerta abierta a futuros descubrimientos.
El sueño, la Luna y las diferencias entre hombres y mujeres
En un estudio publicado en Science Advances, se demostró que las personas tienden a dormir menos y a acostarse más tarde en los días previos a la luna llena. Esto ocurre tanto en contextos rurales como urbanos, lo que sugiere que la influencia lunar podría ser independiente de la luz artificial moderna.
Además, según una investigación del Journal of Sleep Research, hay diferencias significativas entre géneros. En las mujeres, el sueño REM y profundo se redujo cerca de la luna llena, mientras que en los hombres, el sueño REM aumentó durante la misma fase.
Estos hallazgos sugieren que, aunque leves, los ciclos lunares pueden alterar ciertos ritmos biológicos relacionados con el descanso.
El ciclo menstrual y el corazón también podrían estar conectados a la Luna
El International Journal of Biometeorology reportó que la atracción gravitacional lunar puede generar ligeros cambios en el sistema cardiovascular humano. Esto podría explicar por qué algunas personas experimentan mayor resistencia física durante la luna nueva y la luna llena.
Por otro lado, un estudio del International Journal of Environmental Research and Public Health analizó los ciclos menstruales y la calidad del sueño en más de 500 mujeres. Aquellas que iniciaron su menstruación en luna llena reportaron mejor calidad de sueño que las que comenzaron en luna nueva.

Conclusión: ¿influye o no influye?
La mayoría de los estudios coinciden en que, aunque la Luna podría ejercer ciertas influencias sobre el cuerpo humano, estas no son tan potentes ni frecuentes como a veces se cree. Por lo tanto, antes de culpar a la Luna por una noche sin dormir o un cambio de humor repentino, tal vez convenga mirar más hacia dentro que hacia el cielo.
Fuente: Meteored.