Saltar al contenido
Tecnología

Toda la obra de Tolkien podría caber en el filo de una hoja de papel. Y la tecnología capaz de hacerlo ya está fabricando los chips más avanzados del planeta

Una tecnología capaz de grabar estructuras miles de veces más pequeñas que un cabello humano está transformando la industria de los chips. Su precisión permite imaginar algo que parece imposible.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Imaginemos una hoja de papel corriente. Tiene unos 30 centímetros de largo y un grosor de apenas una décima de milímetro. Ahora pensemos en escribir sobre su filo las aproximadamente 481.000 palabras que componen El Señor de los Anillos. No un resumen ni una versión abreviada, sino la trilogía completa de J. R. R. Tolkien. Parece físicamente imposible, pero una tecnología que ya se utiliza en la fabricación de los procesadores más avanzados permite plantear ese escenario.

La responsable es ASML, una compañía neerlandesa que fabrica algunas de las máquinas más sofisticadas de la industria tecnológica. Sus equipos de litografía ultravioleta extrema (UVE o EUV, por sus siglas en inglés) trabajan con luz de apenas 13,5 nanómetros de longitud de onda, una escala tan diminuta que permite dibujar estructuras invisibles incluso para los microscopios ópticos convencionales. La comparación con Tolkien fue desarrollada por el divulgador Sander, de Always Be Curious, en un análisis publicado en octubre de 2026.

La máquina que escribe con luz donde ningún ojo humano puede ver

Toda la obra de Tolkien podría caber en el filo de una hoja de papel. Y la tecnología capaz de hacerlo ya está fabricando los chips más avanzados del planeta
Los sistemas ópticos de ZEISS utilizan espejos de precisión extrema para dirigir la luz ultravioleta hacia las obleas. © ZEISS Semiconductor Manufacturing Technology.

La fabricación de un microprocesador moderno requiere construir miles de millones de transistores sobre una superficie de silicio. Para conseguirlo, los fabricantes utilizan un procedimiento conocido como fotolitografía: proyectan luz a través de un patrón y lo transfieren a una capa fotosensible que recubre la oblea. Sin embargo, cuando las estructuras deben medir apenas unos nanómetros, la luz convencional deja de ser suficiente. Por eso, ASML desarrolló equipos que utilizan radiación ultravioleta extrema con una longitud de onda de 13,5 nanómetros. Un nanómetro equivale a una milmillonésima parte de un metro.

La precisión permite imaginar letras de aproximadamente 100 nanómetros de altura, con trazos de unos 13 nanómetros. Bajo ciertos supuestos sobre el tamaño de las palabras y su distribución, el texto completo de Tolkien podría comprimirse sobre una superficie extraordinariamente estrecha.

Pero hay una diferencia fundamental: no existe constancia de que ASML haya impreso realmente la trilogía sobre el filo de una hoja de papel. La comparación es un ejercicio teórico para explicar la escala de la tecnología. Además, las máquinas necesitan obleas especialmente preparadas, no papel convencional, y la longitud de onda no equivale directamente al tamaño mínimo de cada detalle impreso.

El secreto no está solo en la luz, sino en unos espejos casi perfectos

Toda la obra de Tolkien podría caber en el filo de una hoja de papel. Y la tecnología capaz de hacerlo ya está fabricando los chips más avanzados del planeta
Una oblea de silicio contiene numerosos circuitos que se fabrican mediante sucesivas etapas de litografía y procesamiento químico. © ASML.

Conseguir esa precisión llevó décadas. La radiación ultravioleta extrema es absorbida por numerosos materiales, incluido el aire, por lo que no puede manipularse utilizando lentes convencionales.

La solución fue desarrollar espejos multicapa extraordinariamente precisos, fabricados por la empresa alemana ZEISS. Estos componentes utilizan capas alternadas de molibdeno y silicio para reflejar la radiación dentro de cámaras de vacío. Su superficie debe ser increíblemente uniforme. Según ASML, los espejos se pulen hasta conseguir irregularidades inferiores al grosor de un átomo. Si uno de estos espejos tuviera el tamaño de Alemania, su mayor irregularidad apenas alcanzaría un milímetro de altura.

La elección de los 13,5 nanómetros tampoco fue arbitraria. Los ingenieros evaluaron distintas longitudes de onda antes de encontrar un equilibrio entre resolución, materiales disponibles y capacidad de fabricar sistemas ópticos funcionales.

La próxima revolución llegará sin cambiar la longitud de onda

Toda la obra de Tolkien podría caber en el filo de una hoja de papel. Y la tecnología capaz de hacerlo ya está fabricando los chips más avanzados del planeta
Interior de un sistema de litografía ultravioleta extrema de ASML. Estas máquinas utilizan óptica de altísima precisión para transferir patrones diminutos a obleas de silicio. © ASML.

Lo más sorprendente es que la industria todavía puede mejorar esta tecnología sin utilizar luz más corta. Los equipos EUV convencionales tienen una apertura numérica de 0,33, mientras que la nueva generación High-NA alcanza 0,55. Esta característica determina, entre otros factores, la capacidad de concentrar la luz y reproducir detalles pequeños.

Gracias a esa modificación, los sistemas High-NA de ASML pueden alcanzar una resolución de ocho nanómetros, manteniendo la misma longitud de onda de 13,5 nanómetros. Se trata de una mejora decisiva para fabricar circuitos más densos sin multiplicar innecesariamente las etapas de producción. La compañía también estudia tecnologías futuras con aperturas numéricas superiores a 0,7, conocidas como Hyper-NA. En su informe anual de 2023, Martin van den Brink, entonces director tecnológico de ASML, situaba estas posibilidades en el horizonte de la próxima década.

La metáfora de Tolkien permite comprender la magnitud del avance: la humanidad ha conseguido manipular la luz con semejante precisión que una biblioteca entera podría imaginarse dentro de un espacio prácticamente invisible. Y lo extraordinario es que esa capacidad no se está desarrollando para escribir novelas microscópicas, sino para fabricar los dispositivos que utilizamos todos los días.

Compartir esta historia

Artículos relacionados