Sexo en microgravedad, lol. Imagen: SyFy

La humanidad lleva manteniendo relaciones sexuales desde el inicio de los tiempos en cualquier lugar posible. Playas, aviones e incluso en los volcanes. Nombra un lugar y es muy probable que alguien ya haya tenido un orgasmo all√≠. Quiz√°s el √ļnico lugar en el que los humanos nunca lo hayan hecho sea el espacio.

Tener sexo en medio de la microgravedad es una idea que ha inspirado innumerables escenas cinematogr√°ficas, pero con el turismo espacial tan cerca como el pr√≥ximo a√Īo, no es inconcebible pensar que las personas intentar√°n (y conseguir√°n) hacer realidad sus fantas√≠as.

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El problema es el siguiente: el sexo en el espacio ser√°, muy probablemente, la cosa menos atractiva del mundo.

El primer dilema es la falta de privacidad. De acuerdo con Mark Shelhamer, antiguo jefe cient√≠fico del Programa de Recursos Humanos de la NASA, cerrar los cuartos puede volver las cosas un tanto inc√≥modas para los astronautas cachondos: ‚ÄúSi SpaceX env√≠a a dos personas a la luna [en el a√Īo 2018], es probable que se requiera la presencia de un tercer astronauta profesional que los acompa√Īe‚ÄĚ afirma Shelhamer a Gizmodo, en referencia al reci√©n anunciado plan de SpaceX para lanzar a dos turistas ricos alrededor del sat√©lite de la Tierra. ‚ÄúLa nave Apolo era bastante ‚Äėc√≥moda‚Äô pero no puedo imaginar que algo como eso puede estar listo tan pronto como el pr√≥ximo a√Īo, ser√≠a enorme‚ÄĚ.

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La c√°psula del Crew Dragon de SpaceX puede acoger, como m√°ximo, siete pasajeros. Si los amantes pueden lidiar con los cuartos llenos y la falta de privacidad ‚ÄĒadem√°s del inevitable mareo‚ÄĒ probablemente podr√≠an copular, pero ser√≠a demasiado dif√≠cil. La microgravedad tendr√≠a serios efectos en contra de lo sexy de la situaci√≥n.

‚ÄúEl primer desaf√≠o surge del simple acto de moverse en gravedad cercana a cero: cada empuje o avance impulsar√° al astronauta en la direcci√≥n contraria‚ÄĚ afirma John Millis, presidente del Departamento de Ciencias F√≠sicas e Ingenier√≠a en la Universidad Anderson, en una entrevista para Gizmodo. ‚ÄúImagina un par de patinadores de pie sobre hielo fresco: si empujaran sus manos contra el otro, cada uno se lanzar√≠a hacia atr√°s, alej√°ndose‚ÄĚ.

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B√°sicamente, los ‚Äúsexers‚ÄĚ tendr√≠an que ser guiados tanto a trav√©s de la nave espacial como entre ellos mismos, lo que har√≠a que todo se volviese incre√≠blemente inc√≥modo. Los astronautas de la Estaci√≥n Espacial Internacional tienen que ser atados para hacer ejercicio en una cinta de correr, as√≠ que pi√©nsalo: ¬ŅC√≥mo de inc√≥modo puede llegar a ser otro tipo de rozamiento corporal?

Barbarela (1968)

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Un contratiempo fundamental es que la microgravedad puede hacer dif√≠cil que un astronauta var√≥n tenga una erecci√≥n, a pesar de que realmente desee tener una. ‚ÄúDebido al ambiente de la microgravedad, la forma en que la sangre fluye a trav√©s del cuerpo cambia‚ÄĚ nos explica Millis. ‚ÄúAqu√≠ en la Tierra, nuestra sangre se acumula sobre todo en nuestras extremidades inferiores, mientras que el coraz√≥n debe trabajar mucho m√°s arduamente para que la sangre llegue a nuestro cerebro. En el espacio, la sangre no se concentra de la misma forma en una parte espec√≠fica de nuestro cuerpo‚ÄĚ.

En el espacio, la sangre viaja hacia nuestro cerebro mucho m√°s f√°cilmente, lo que significa que el coraz√≥n no tiene que trabajar tanto. Esto es contraproducente, puesto que puede ocasionar que cada vez se vuelva m√°s d√©bil. Con ello, se tiene menos sangre disponible en las extremidades inferiores o, como dice Millis ‚Äúla regi√≥n de la cual el cuerpo tira cuando se genera una erecci√≥n‚ÄĚ.

Tampoco ayuda que los largos vuelos espaciales al parecer causan una disminución en los niveles de testosterona de los astronautas varones. Menores niveles de testosterona están conectados con una menor libido en los hombres, lo que podría complicar la ya compleja y nada sexy situación. Por otro lado, para las mujeres puede haber otros contratiempos.

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No sorprende, lamentablemente, que los efectos de la microgravedad en el impulso sexual de la mujer est√©n muy poco estudiados. Millis especula que la libido femenina puede ser afectada por la microgravedad, ya que la excitaci√≥n femenina coincide con un aumento general del flujo sangu√≠neo hacia las regiones inferiores. ‚ÄúConjeturar√≠a que, quiz√°s, ser√≠a m√°s dif√≠cil para la mujer excitarse en un ambiente de microgravedad, aunque quiz√°s no sea tan dif√≠cil como en el caso de los hombres‚ÄĚ.

El sexo en el espacio puede ser realmente ‚Äúcaliente‚ÄĚ, y no en el buen sentido. Imagina dos cuerpos viscosos presion√°ndose, guis√°ndose en los fluidos corporales del otro.

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‚ÄúDebido al ambiente de microgravedad, el sudor y las l√°grimas no caen a trav√©s del cuerpo de los astronautas como lo har√≠an en la Tierra. En vez de ello, se acumula como un peque√Īo estanque de fluido cerca de donde fueron segregados‚ÄĚ explica Millis. ‚ÄúSi el movimiento es lo suficientemente vigoroso, podr√≠a ser expulsado de la superficie del cuerpo. Esto significa que el l√≠quido podr√≠a tambi√©n acumularse, especialmente al contacto con otra persona. Adem√°s, mientras m√°s se muevan, el c√ļmulo de l√≠quido m√°s probabilidades tiene de salir volando alrededor de la pareja‚ÄĚ. Esto, definitivamente, no ser√° posible en la c√°psula de turismo de Blue Origin, donde el excremento humano de cualquier tipo ha sido ya prohibido.

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Sin embargo, si una pareja es capaz de atravesar todos los complicados mecanismos de la copulación microgravitatoria y los problemas de higiene que conllevan, les será posible pasar un rato agradable.

‚ÄúCreo que podr√≠a ser seguro y factible. Las mec√°nicas podr√≠an ser dif√≠ciles pero solucionables ‚ÄĒdos personas en una bolsa de dormir probablemente puedan conseguirlo sin problema‚ÄĒ‚ÄĚ. Aunque, claro, probablemente tendr√≠an que anclar una bolsa de dormir en algo robusto y luego amarrar sus cuerpos para que permanezcan juntos.

El sexo en el espacio, en conclusi√≥n, aunque no es imposible probablemente ser√° un desastre, al menos en el futuro cercano. Quiz√°s el extra√Īo mecanismo inspire alg√ļn tipo de innovaci√≥n, como los compartimentos para el sexo que aparecen en El quinto elemento.

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Hasta entonces, si os parece seguiremos teniendo sexo en la Tierra.