Lo que parecía una poderosa alianza entre Donald Trump y Elon Musk se ha enfriado abruptamente. Luego de meses en los que el magnate fue figura central de la agenda republicana, su nombre ha desaparecido de los discursos, redes sociales y correos oficiales de la Casa Blanca. ¿Qué provocó este repentino silencio? ¿Está Musk “fuera del juego” político o es solo una estrategia momentánea?
De figura clave a completo silencio: el ocaso de Musk en la política de Trump

En febrero y marzo, Donald Trump mencionaba a Elon Musk hasta cuatro veces por semana en Truth Social. Musk lideraba el Departamento de Eficiencia Gubernamental, promoviendo despidos y el cierre de agencias federales. Sin embargo, desde principios de abril, no ha sido nombrado ni una sola vez, según un análisis de Politico.
Incluso las cuentas oficiales del gobierno y los principales asesores de Trump han dejado de referirse al empresario. En paralelo, Musk redujo su presencia política tras perder popularidad, especialmente después de su participación fallida en las elecciones judiciales de Wisconsin, donde fue objeto de burlas por su comportamiento.
Un estratega republicano lo resumió sin rodeos: “Está acabado. Se terminó. Ya fue”. La percepción pública de Musk ha cambiado, y con ello, su valor como figura política.
La caída pública de Musk y sus implicancias para los republicanos

El vínculo entre Musk y Trump fue fuerte durante la campaña de reelección y los primeros meses de gobierno. Sin embargo, tras malos resultados financieros en Tesla, Musk decidió replegarse y enfocarse nuevamente en sus empresas. “Fueron días intensos”, comentó, destacando que su tiempo en Washington ha terminado por ahora.
Incluso el senador Jim Justice, aunque lo calificó de “patriota”, reconoció que “se pasó de la raya”. La idea de que el magnate cruzó ciertos límites genera ahora incomodidad entre los republicanos.
En los correos de recaudación, su nombre también desapareció: de ser mencionado a diario pasó a figurar una sola vez, en referencia a una gorra promocional.
La secretaria de prensa Karoline Leavitt evitó mencionar a Musk directamente al hablar del futuro del DOGE, lo que sugiere un distanciamiento calculado, aunque no oficializado.
El contraataque demócrata: Musk como símbolo del privilegio
Mientras los republicanos toman distancia, los demócratas aprovechan. Viet Shelton, vocero del Comité Demócrata de Campañas del Congreso, usó la figura de Musk como ejemplo del desinterés republicano por los ciudadanos comunes: “no trabajan para el pueblo, sino para los multimillonarios”.
Lori Trahan, representante demócrata, confirmó que mantendrán a Musk en el centro del debate: “Mientras siga recortando programas esenciales, será parte de nuestra estrategia”.
Sin menciones, sin fotos, sin presencia pública, Musk ha dejado de ser un activo y se ha convertido en una posible carga para Trump. A medida que se acercan las elecciones legislativas, todo indica que los vínculos se han cortado… al menos por ahora.