Elon Musk no deja de ser protagonista, y esta vez no es por una nueva tecnología ni por otro escándalo empresarial, sino por una declaración que hiela la sangre: el fin de la humanidad está garantizado. Sus palabras, compartidas en X y entrevistas recientes, vuelven a situar el foco en su visión del futuro: un planeta condenado y una salida en forma de cohete hacia Marte.
Una figura que marca agenda… aunque no siempre para bien

No hay nadie en el mundo que no haya oído hablar de Elon Musk. Entre Tesla, X (antes Twitter), Neuralink o SpaceX, el empresario sudafricano ha logrado un nivel de influencia que pocos ostentan. Ha tocado sectores clave como la energía, la comunicación y hasta la política estadounidense, dejando tras de sí una estela de admiradores, detractores… y frases para la historia.
Pero no todas sus palabras están orientadas al progreso tecnológico. En varias ocasiones, Musk ha lanzado profecías sombrías sobre el destino del ser humano. Ya sea por la amenaza de la inteligencia artificial, el cambio climático o un meteorito del tamaño de Texas, el multimillonario sostiene que nuestro tiempo en la Tierra tiene fecha de caducidad.
Y no lo oculta: en su perfil de X y en entrevistas públicas insiste en que “esto volverá a pasar, es solo cuestión de tiempo”.
¿Un mensaje sincero o una estrategia encubierta?
Para entender mejor sus declaraciones, explica La Razón, Musk suele remitirse a eventos catastróficos del pasado, como la extinción de los dinosaurios. Para él, este tipo de fenómenos no son excepcionales, sino parte de un ciclo natural, donde la vida en la Tierra siempre está al borde de desaparecer por causas externas o internas.
El peligro, según él, puede estar tanto en un asteroide como en nuestra propia creación: la inteligencia artificial. Paradójicamente, ha advertido sobre su potencial destructivo… mientras invierte en desarrollarla. Lo mismo ocurre con su visión del espacio: nos anima a abandonar el planeta por seguridad, pero detrás hay una narrativa cuidadosamente tejida que respalda la expansión de su empresa más ambiciosa, SpaceX.
This will happen again – just a matter of time https://t.co/HeyZhZbAih
— gorklon rust (@elonmusk) August 28, 2022
Colonizar Marte no es solo un sueño futurista; para Musk, es una necesidad urgente. Pero esa urgencia también le sirve para captar inversiones, generar titulares y alimentar una ideología tecnoutópica con tintes catastrofistas.
¿Deberíamos tomarlo en serio?

Aunque sus declaraciones pueden sonar alarmistas, no están completamente fuera del espectro científico. La historia del planeta está repleta de episodios de extinción masiva. Lo que inquieta es cómo estas ideas se presentan como inevitables, sin matices, y con un interés económico detrás.
Elon Musk, con su retórica apocalíptica, no solo busca concienciar, sino también liderar la narrativa de salvación. ¿El destino? Marte. ¿El vehículo? SpaceX. Y aunque esa visión tenga elementos inspiradores, también levanta sospechas sobre hasta qué punto su discurso responde a la ciencia… o al marketing.