Una serie de líneas aparentemente extrañas en una imagen satelital terminó revelando algo que había pasado inadvertido durante siglos: una fortaleza gigantesca, con 1,4 kilómetros de murallas y una extensión equivalente a unos 17 campos de fútbol. El descubrimiento ocurrió en el este de Turquía y podría aportar nuevas pistas sobre una de las ciudades perdidas más importantes de la antigua Anatolia.
El responsable del hallazgo es el arqueólogo turco Melik Mirbey Ömeroğlu, quien examinaba imágenes de la provincia de Muş cuando detectó estructuras que no encajaban con el relieve natural. Decidió desplazarse hasta el lugar, próximo a la aldea de Mescidli, y comprobó que aquellas formas correspondían a los restos de un enorme asentamiento fortificado.
La construcción recibió el nombre de Dev Kale, que significa fortaleza gigante en turco. Sus características arquitectónicas sugieren que podría tener aproximadamente 3.000 años, aunque todavía no existe una datación científica definitiva. Según la información publicada por Türkiye Today, el descubrimiento podría estar relacionado con el antiguo reino de Urartu y, posiblemente, con una ciudad cuya ubicación los historiadores llevan mucho tiempo intentando determinar.
Una fortaleza gigantesca que permaneció oculta a plena vista

Lo sorprendente de Dev Kale es que sus restos no estaban completamente enterrados. Parte de las murallas continuaban visibles sobre el terreno, pero su extensión y disposición no habían sido reconocidas como un gran conjunto arqueológico.
Las imágenes satelitales permitieron observar un patrón que resultaba mucho más difícil de identificar desde el suelo. El asentamiento ocupa aproximadamente 120.000 metros cuadrados y está rodeado por murallas que alcanzan unos dos metros de altura en su cara interior y hasta cuatro metros en algunos sectores exteriores.
Los constructores utilizaron grandes bloques de piedra irregulares, colocados mediante técnicas conocidas como mampostería ciclópea y poligonal. Esta característica recuerda a fortificaciones de la región de Van, como Aşağı Anzaf y Zivistan, relacionadas con diferentes etapas de la Edad del Hierro.
La exploración también permitió reconocer restos de estructuras en el sector norte y una construcción circular en la zona sur, de aproximadamente 25 metros de radio. Los investigadores plantean que podría haber estado vinculada con el almacenamiento o la gestión del agua, aunque su función todavía no está confirmada. Según Arkeonews, el tamaño del recinto sugiere una construcción que requirió una considerable organización de trabajadores y recursos. No obstante, todavía se desconoce quién ordenó levantarla y durante cuánto tiempo estuvo habitada.
¿Podría tratarse de Arzashkun, la capital perdida del reino de Urartu?

El verdadero misterio está relacionado con Arzashkun, una ciudad real asociada con Arame, uno de los primeros gobernantes conocidos del reino de Urartu. Esta civilización se desarrolló alrededor del lago Van y alcanzó una considerable influencia regional durante los siglos IX y VII antes de Cristo. Sus gobernantes construyeron fortalezas, sistemas hidráulicos y centros administrativos que dejaron importantes testimonios arqueológicos. Sin embargo, la ubicación de Arzashkun continúa siendo desconocida.
La ciudad aparece mencionada en los registros del rey asirio Salmanasar III, que relató su destrucción durante una campaña militar en el año 856 a. C. Ömeroğlu considera que la posición estratégica de Dev Kale, próxima a antiguas rutas de expansión de Urartu, podría aportar información sobre la ubicación de aquella ciudad desaparecida. Pero existe una diferencia fundamental entre encontrar una fortaleza antigua y demostrar que fue una capital.
Hasta ahora no se han anunciado excavaciones sistemáticas ni dataciones científicas que permitan determinar con precisión cuándo se construyó. Tampoco han aparecido inscripciones que identifiquen a sus habitantes o a sus gobernantes.

El arqueólogo ya solicitó que el yacimiento sea registrado y protegido por el Consejo Regional de Conservación del Patrimonio Cultural de Van. Los próximos pasos serán documentar las estructuras, estudiar posibles materiales arqueológicos y establecer una cronología fiable. Solamente entonces podrá evaluarse si Dev Kale guarda una relación directa con Arzashkun.
Mientras tanto, el descubrimiento demuestra cómo una tecnología diseñada para observar la Tierra desde el espacio también puede revelar capítulos desconocidos de su historia. Una fortaleza de doce hectáreas permaneció durante siglos sin que se reconociera su verdadera extensión. Bastó examinar el paisaje desde otra perspectiva para que comenzara a contar su historia.