El desierto del Sáhara, conocido por sus enormes extensiones de arena y sus condiciones extremadamente áridas, experimentó una transformación sorprendente en septiembre de 2024. Grandes manchas azules y verdes aparecieron sobre su superficie, modificando temporalmente un paisaje donde las precipitaciones suelen ser muy escasas.
El fenómeno quedó registrado por el satélite Terra de la NASA, cuyas imágenes mostraron cómo regiones habitualmente secas comenzaron a acumular grandes cantidades de agua después de un episodio de lluvias extraordinarias.
Detrás de esta transformación se encontraba un ciclón extratropical que atravesó el noroeste del Sáhara los días 7 y 8 de septiembre de 2024, transportando humedad hacia zonas donde raramente se producen precipitaciones tan intensas.
La NASA detectó enormes manchas azules en el desierto del Sáhara
Las imágenes fueron obtenidas el 10 de septiembre de 2024 mediante el instrumento MODIS, instalado a bordo del satélite Terra.
Para observar los cambios en el terreno, los científicos utilizaron una combinación de luz visible e infrarroja que permite distinguir elementos difíciles de identificar en fotografías convencionales.
Las manchas azules corresponden principalmente a acumulaciones de agua, mientras que las tonalidades verdes permiten reconocer áreas con vegetación. La intensidad de los colores varía según la profundidad del agua, la presencia de sedimentos y las características de la superficie.
Al comparar las imágenes anteriores y posteriores a las tormentas, los especialistas pudieron observar cómo áreas normalmente desérticas quedaron parcialmente inundadas.

Un ciclón provocó lluvias excepcionales en una de las regiones más secas del planeta
El responsable del fenómeno fue un sistema de tormentas extratropical que se formó sobre el océano Atlántico y avanzó hacia el norte de África.
Su circulación permitió transportar grandes cantidades de humedad hacia el interior del Sáhara, provocando lluvias intensas en sectores de Marruecos, Argelia, Túnez y Libia. Según las estimaciones satelitales de la NASA, algunas áreas recibieron más de 200 milímetros de precipitación, una cantidad comparable al promedio anual de determinadas zonas afectadas.
El investigador Moshe Armon, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, explicó que lo excepcional del episodio fue la participación de un ciclón extratropical, capaz de transportar humedad hacia latitudes donde normalmente no llegan estos sistemas.
Aparecieron lagos en lugares donde casi nunca hay agua
Una de las consecuencias más llamativas fue la acumulación de agua en antiguos lechos lacustres y depresiones desérticas.
Entre las zonas afectadas se encontraba el Parque Nacional Iriqui, en Marruecos, donde las imágenes satelitales mostraron superficies inundadas. También se registró la llegada de agua al salar Sebkha el Melah, situado en Argelia.
Estas regiones pueden permanecer secas durante largos períodos, pero determinadas lluvias extraordinarias permiten que vuelvan a llenarse temporalmente.
De hecho, observaciones posteriores mostraron que Sebkha el Melah llegó a acumular agua sobre una superficie de aproximadamente 191 kilómetros cuadrados en octubre de 2024.
Por qué este fenómeno es tan poco habitual
Aunque el Sáhara no está completamente libre de precipitaciones, las lluvias capaces de provocar inundaciones extensas son relativamente poco frecuentes. Las enormes dimensiones del desierto y la escasez de estaciones meteorológicas dificultan conocer con precisión todos estos episodios.
Por eso, los satélites resultan fundamentales para estudiar la distribución de las precipitaciones y sus consecuencias. Los sistemas de observación de la NASA permiten comparar imágenes tomadas en diferentes momentos y analizar cómo evolucionan los lagos temporales, la vegetación y las acumulaciones de agua.
El fenómeno demuestra que incluso el Sáhara puede cambiar rápidamente
Las lluvias extraordinarias también provocaron consecuencias negativas en algunas comunidades del norte de África, incluyendo inundaciones repentinas, daños en carreteras y problemas en los servicios básicos.
Aunque las imágenes satelitales muestran una transformación visual sorprendente, la aparición temporal de agua no significa que el Sáhara esté dejando de ser un desierto. Gran parte de estas acumulaciones puede desaparecer progresivamente por evaporación e infiltración.
El episodio de septiembre de 2024 demuestra que incluso uno de los paisajes más áridos del planeta puede experimentar cambios extraordinarios en cuestión de días.
Y gracias a los satélites de la NASA, esas transformaciones pueden observarse desde el espacio, revelando una cara del Sáhara que pocas veces llega a verse.