China acaba de movilizar una de las máquinas de construcción marítima más grandes del mundo hacia Sudamérica. No es un portacontenedores, ni un buque de guerra, ni una plataforma petrolera. Es un barco especializado capaz de levantar estructuras de 700 toneladas e instalarlas en el fondo del mar con una precisión de centímetros. Su destino es Brasil, donde participará en una de las obras de infraestructura más ambiciosas del continente: el puente Salvador–Itaparica, una estructura de 12,4 kilómetros que cruzará la bahía de Todos los Santos y que, una vez terminada, será el puente sobre el mar más largo de América Latina.
El protagonista se llama Tie Jian Da Qiao Zhuang 1, también conocido como CRCC Bridge Piling No. 1. Salió del puerto de Lüsi, en la provincia china de Jiangsu, el 27 de septiembre de 2026 y tiene prevista su llegada a Brasil durante noviembre. Según confirmó la Secretaría de Infraestructura del Gobierno de Bahía, la embarcación será fundamental para ejecutar las cimentaciones de la sección central del puente, donde la profundidad del agua y las condiciones del terreno representan desafíos extraordinarios.
Una máquina flotante capaz de trabajar a 70 metros de profundidad

El barco mide 130,5 metros de eslora y está equipado con una estructura de hincado de pilotes de 156 metros de altura. Puede manipular elementos de cimentación de hasta 700 toneladas y trabajar en aguas de hasta 70 metros de profundidad. Su función consiste en instalar grandes pilotes de acero que se introducen en el lecho marino y sirven como base para sostener los pilares de puentes y otras infraestructuras.
La embarcación combina sistemas de posicionamiento dinámico con mecanismos de anclaje y navegación por satélite. Esto permite estabilizarla durante las operaciones y colocar los pilotes con precisión, incluso en condiciones marítimas complejas.
El desafío será especialmente importante en la bahía brasileña, donde algunas cimentaciones deberán instalarse en zonas con profundidades cercanas a los 64 metros. El Foro de Macao, organismo de cooperación entre China y países de lengua portuguesa, señala que esta tecnología permite colocar pilotes con precisión centimétrica mediante la combinación de sistemas de navegación y posicionamiento.
La construcción del barco estuvo a cargo de China Railway Construction Bridge Engineering Bureau Group, mientras que el proyecto brasileño es desarrollado por un consorcio integrado por dos grandes empresas chinas de ingeniería.
El puente de 12,4 kilómetros que transformará una región de Brasil

El puente conectará Salvador, capital del estado brasileño de Bahía, con la isla de Itaparica. Actualmente, los desplazamientos entre ambos puntos dependen principalmente del transporte marítimo o de recorridos terrestres considerablemente más largos. Cuando la infraestructura entre en funcionamiento, se espera que el trayecto pueda completarse en aproximadamente 15 minutos por carretera, frente a alrededor de una hora en ferry, sin contar los tiempos de espera.
La estructura tendrá un tramo central de 682 metros especialmente diseñado para permitir el paso de grandes embarcaciones por la bahía. La altura libre prevista es de 85 metros, un requisito fundamental para mantener las actividades portuarias de la región. Pero los 12,4 kilómetros del puente representan solamente una parte del proyecto. Según el Gobierno de Bahía, la obra forma parte de un sistema vial que incluirá nuevos accesos, túneles, viaductos y carreteras en ambos extremos de la conexión.
La inversión estimada alcanza los 11.600 millones de reales, financiados mediante una asociación público-privada que involucra al Gobierno federal brasileño, al estado de Bahía y a empresas privadas. Las obras ya avanzan en distintos frentes. A comienzos de octubre se habían instalado 15 pilotes para construir una plataforma de apoyo en medio de la bahía, mientras que un reporte del 22 de octubre elevaba esa cifra a 21.

La llegada del buque chino permitirá abordar una de las etapas técnicamente más difíciles: instalar los cimientos del tramo central en aguas profundas. Si el proyecto se completa según lo previsto, Brasil incorporará una conexión terrestre de enormes dimensiones y reducirá los tiempos de desplazamiento entre Salvador, Itaparica y el Recôncavo Baiano.
Más allá del récord regional, el puente refleja una tendencia cada vez más visible en las grandes infraestructuras: las obras más ambiciosas ya no dependen únicamente de la ingeniería de sus estructuras, sino también de máquinas extraordinarias diseñadas específicamente para poder construirlas.