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Ciencia

Un casco de ultrasonido abre un futuro inesperado contra el Parkinson

Científicos de Oxford y el University College London desarrollaron un casco de ultrasonido capaz de modular con precisión milimétrica regiones profundas del cerebro, sin necesidad de cirugía. El hallazgo, publicado en Nature Communications, promete transformar el tratamiento del Parkinson y otras enfermedades neurológicas, con una tecnología reversible, segura y no invasiva.
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El Parkinson afecta a millones de personas en el mundo y, hasta ahora, las terapias más eficaces implicaban cirugías invasivas. Pero un equipo británico acaba de presentar una innovación que podría cambiarlo todo: un casco de ultrasonido que actúa como bisturí invisible, alcanzando estructuras profundas del cerebro sin abrir el cráneo. El descubrimiento no solo abre horizontes clínicos, también ofrece una nueva ventana para comprender los secretos de la mente.

Precisión nunca vista

El dispositivo integra 256 emisores de ultrasonido distribuidos en una estructura elipsoidal que se ajusta a la cabeza del paciente. Al conectarse con un escáner de resonancia magnética, dirige la energía a un punto tan diminuto como un grano de arroz. Esto supone una precisión 30 veces mayor que la de sistemas anteriores.

En las pruebas iniciales con siete voluntarios sanos, los investigadores lograron estimular el núcleo geniculado lateral, una región del tálamo vinculada a la visión. Los resultados confirmaron que la técnica es capaz de modificar la actividad cerebral de forma localizada y medible.

Una alternativa no invasiva

Hasta ahora, las ondas ultrasónicas enfrentaban una limitación clásica: las bajas penetraban bien el cráneo pero se dispersaban; las altas se focalizaban mejor pero perdían fuerza. El casco resuelve ese dilema gracias a la disposición hemisférica de los emisores y al control independiente de cada uno.

A diferencia de la estimulación cerebral profunda —que requiere implantar electrodos— este sistema no deja huella física. El uso de una máscara estereotáctica personalizada eliminó la necesidad de marcos quirúrgicos, convirtiendo la experiencia en totalmente reversible.

Del laboratorio a la clínica

Los investigadores ven en esta tecnología una alternativa para tratar el Parkinson sin los riesgos de la cirugía, pero también destacan su potencial en depresión resistente, esquizofrenia, adicciones, dolor crónico o síndrome de Tourette. Además, podría convertirse en una herramienta de investigación para explorar funciones cognitivas como la memoria y la conciencia.

“Es extraordinario poder dirigirnos con exactitud a regiones profundas sin abrir el cráneo”, señaló Charlotte Stagg, autora principal. “En el futuro, podríamos ver desaparecer temblores en pacientes al estimular áreas motoras específicas”.

El camino por recorrer

Por ahora, el casco requiere un escáner de resonancia magnética, lo que limita su uso cotidiano. Sin embargo, ya existen proyectos para desarrollar versiones más ligeras, autónomas y asistidas por inteligencia artificial.

Aún faltan ensayos clínicos en pacientes, pero el avance supone una prueba de concepto sin precedentes. Si los resultados se confirman, la medicina dispondrá en pocos años de una herramienta capaz de transformar la vida de quienes enfrentan trastornos neurológicos graves.

Fuente: Infobae.

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