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Ciencia

Un cometa de otro sistema pasó fugazmente por el vecindario solar. Y solo una sonda china, orbitando Marte, logró fotografiarlo antes de que desapareciera

La Tianwen-1 captó al 3I/ATLAS desde 30 millones de kilómetros, desafiando la escasa luminosidad y la velocidad interestelar del objeto. Es la observación más cercana jamás lograda de un cometa interestelar: una proeza óptica y de precisión nunca antes conseguida por ninguna agencia.
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A veces el universo nos concede una visita efímera. Un viajero interestelar, el cometa 3I/ATLAS, cruzó el Sistema Solar a casi 60 kilómetros por segundo, demasiado rápido y demasiado tenue para que la Tierra pudiera verlo. Pero, mientras los telescopios terrestres quedaban cegados por la alineación con el Sol, una sonda china orbitando Marte consiguió lo imposible: captar las primeras imágenes cercanas de un cometa proveniente de otro sistema estelar.

Una proeza desde la órbita marciana

China acaba de lograr lo imposible: su sonda marciana Tianwen-1 observó de cerca un cometa interestelar a 30 millones de kilómetros
© Dan Bartlett.

La Administración Espacial Nacional China (CNSA) confirmó que su misión Tianwen-1, lanzada en 2020 y operativa en Marte desde 2021, logró observar al 3I/ATLAS a unos 30 millones de kilómetros de distancia.

El logro fue descrito por la agencia como “extremadamente complejo”: el cometa es entre 10 000 y 100 000 veces menos luminoso que la superficie marciana, y su diminuto núcleo —de apenas 5,6 kilómetros de diámetro— apenas deja una traza visible. Aun así, la cámara de alta resolución de Tianwen-1 consiguió enfocar al objeto y registrar su coma de miles de kilómetros, la nube brillante que lo rodea mientras viaja por el espacio.

Capturando un fantasma

El jefe de aplicaciones científicas de la misión, Liu Jianjun, explicó que las imágenes fueron tomadas entre el 1 y el 4 de octubre y posteriormente ensambladas en una animación que muestra la trayectoria del cometa a su paso por la órbita marciana.

Para mantenerlo en el campo de visión, el equipo tuvo que reprogramar el control de orientación de la nave y diseñar estrategias de seguimiento personalizadas. La tarea era delicada: Tianwen-1 debía compensar la diferencia de velocidad —86 km/s respecto a los 58 km/s del cometa— y al mismo tiempo estabilizar su cámara sobre un punto que, a escala cósmica, se movía como una bala.

Un visitante difícil de atrapar

China acaba de lograr lo imposible: su sonda marciana Tianwen-1 observó de cerca un cometa interestelar a 30 millones de kilómetros
© Gianluca Masi/Virtual Telescope Project.

El 3I/ATLAS es apenas el tercer objeto interestelar detectado en la historia, después de ‘Oumuamua en 2017 y el cometa 2I/Borisov en 2019. Su paso es breve, y nunca volverá. La coincidencia orbital entre Marte, la Tierra y el Sol durante su acercamiento hizo imposible observarlo desde nuestro planeta, convirtiendo a Tianwen-1 en la única plataforma capaz de registrar su visita.

Un nuevo capítulo en la exploración interplanetaria

China acaba de lograr lo imposible: su sonda marciana Tianwen-1 observó de cerca un cometa interestelar a 30 millones de kilómetros
© CNSA.

Las imágenes, publicadas por la CNSA, muestran un núcleo oscuro envuelto en una neblina verdosa: la huella de gases y polvo sublimados al acercarse al Sol. Para la comunidad científica china, es un hito comparable a la primera detección de un objeto interestelar, pero esta vez visto de cerca.

Cuatro años después de llegar a Marte, Tianwen-1 sigue activa y añade un logro inesperado a la exploración planetaria: desde su órbita marciana, ha captado el paso de un viajero que nació entre otras estrellas.

Y aunque el 3I/ATLAS ya se aleja hacia la oscuridad, su breve encuentro nos recuerda algo esencial: el cosmos no solo se expande, también visita de vez en cuando su propio pasado.

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