Desde hace décadas, los estallidos de rayos gamma son conocidos como las explosiones más intensas del cosmos. Breves, únicos y demoledores, suelen marcar la muerte de estrellas gigantes o el abrazo fatal de un agujero negro. Sin embargo, lo ocurrido en julio de 2025 contradijo todos los manuales y abrió un nuevo capítulo en la historia de la astronomía.
Un fenómeno que rompió las reglas
El 2 de julio, el Fermi Gamma-ray Space Telescope de la NASA detectó varias ráfagas inusuales en cuestión de horas. Un día antes, el Einstein Probe ya había advertido signos similares. La diferencia estaba en la duración: mientras los GRB convencionales apenas duran segundos o minutos, este persistió casi 24 horas. La anomalía despertó alarma inmediata entre la comunidad científica.
#A day-long, repeating gamma-ray burst from outside the Milky Way challenges current models and may signal the presence of a rare intermediate-mass black hole. @ucddublin @AAS_Office https://t.co/MzjlDYmxd0 https://t.co/47hJvK7CLM
— Phys.org (@physorg_com) September 9, 2025
Confirmación desde Chile y el espacio
Para descartar que se tratara de un evento local, el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral en Chile apuntó hacia la región. Sus datos demostraron que el fenómeno no pertenecía a la Vía Láctea. Poco después, el Hubble corroboró que la fuente se encontraba en una galaxia distante, lo que multiplicaba la magnitud energética del estallido más allá de lo imaginado.
Hipótesis bajo discusión
En The Astrophysical Journal Letters, Antonio Martin-Carrillo calificó el caso como “diferente a cualquier otro en 50 años de estudios”. Andrew Levan, de la Universidad de Radboud, destacó que la duración fue entre 100 y 1.000 veces mayor a la habitual. Dos hipótesis dominan el debate: un colapso estelar excepcional capaz de prolongar el motor energético, o una disrupción por marea causada por un agujero negro de masa intermedia, un tipo de objeto cuya existencia todavía no ha sido confirmada.
Lo que viene para GRB 250702B
Hoy, la región está bajo vigilancia de instrumentos de última generación como el James Webb Space Telescope y el espectrógrafo X-shooter del VLT. La meta es descifrar qué proceso dio lugar a este fenómeno. Más allá de la incertidumbre, los investigadores coinciden: GRB 250702B no solo redefine lo que creíamos saber de los rayos gamma, sino que también abre la puerta a descubrir nuevas piezas en el rompecabezas cósmico.