Saltar al contenido
Ciencia

Un estallido cósmico surgido tras el choque de galaxias iluminó el universo profundo. Los astrónomos descubrieron cómo nacen y se dispersan algunos de los elementos más raros de la materia

La explosión de rayos gamma GRB 230906A, detectada a miles de millones de años luz, reveló la fusión de dos estrellas de neutrones en una región marcada por la colisión de galaxias. El fenómeno ayuda a explicar cómo el universo produce oro, platino y otros elementos pesados.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (1)

En algún lugar del universo profundo, a 8.500 millones de años luz de la Tierra, una explosión extremadamente breve liberó más energía que galaxias enteras durante unos instantes. El fenómeno, detectado por telescopios espaciales y observatorios de rayos X, no solo captó la atención de los astrónomos por su intensidad, sino también por lo que revela sobre uno de los procesos más violentos y fundamentales del cosmos.

El evento, catalogado como GRB 230906A, fue provocado por la colisión de dos estrellas de neutrones, los restos ultradensos que quedan tras la muerte de estrellas masivas. La energía liberada permitió reconstruir una historia cósmica que conecta la dinámica de galaxias en colisión con el origen de algunos de los elementos más pesados del universo. El estudio fue dirigido por investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania y publicado en The Astrophysical Journal Letters.

Una explosión más brillante que galaxias enteras

La señal fue detectada inicialmente en septiembre de 2023 por el satélite Fermi de la NASA, diseñado para observar explosiones de rayos gamma, los eventos electromagnéticos más energéticos conocidos. Estas explosiones pueden liberar en apenas unos segundos una cantidad de energía comparable a la que una galaxia entera emite durante largos periodos de tiempo.

Observaciones posteriores con el Observatorio de rayos X Chandra y el Telescopio Espacial Hubble permitieron localizar con mayor precisión el origen del estallido. La fuente se encontraba en las afueras de una galaxia tenue situada dentro de un sistema galáctico en plena fusión.

El lugar exacto resultó particularmente interesante para los investigadores. La explosión ocurrió en una cola de marea, una larga corriente de gas y estrellas expulsada al espacio cuando dos galaxias interactúan gravitatoriamente. Estas regiones son auténticos laboratorios cósmicos donde se desencadenan nuevos episodios de formación estelar.

Dos estrellas muertas que terminaron colisionando

El análisis sugiere que las dos estrellas de neutrones responsables de la explosión nacieron durante un intenso episodio de formación estelar desencadenado por la misma fusión galáctica. Según los cálculos del equipo, ese periodo de actividad ocurrió aproximadamente 700 millones de años antes del estallido.

Tras millones de años de evolución, las dos estrellas colapsadas quedaron atrapadas en una órbita mutua cada vez más estrecha. Con el tiempo comenzaron a girar en espiral una hacia la otra hasta que finalmente colisionaron. Ese choque produjo una kilonova, un tipo de explosión extremadamente energética que libera enormes cantidades de materia y radiación.

El resultado es un proceso nuclear capaz de crear algunos de los elementos más pesados del universo.

La fábrica cósmica del oro y el platino

Las kilonovas son uno de los principales mecanismos mediante los cuales el universo genera elementos pesados como oro, platino o uranio. En estos eventos, las condiciones físicas son tan extremas que permiten la formación rápida de núcleos atómicos mediante procesos nucleares que no pueden ocurrir en entornos estelares normales.

El material expulsado por la explosión se dispersa luego por el medio interestelar, enriqueciendo el gas que con el tiempo formará nuevas estrellas, planetas y sistemas planetarios. En otras palabras, parte de los elementos presentes en la Tierra —incluidos algunos que forman nuestros propios cuerpos— surgieron en explosiones similares.

De los choques de galaxias a los elementos de la Tierra

Los investigadores creen que la observación de GRB 230906A podría ayudar a explicar por qué algunas galaxias en interacción muestran una mayor abundancia de elementos pesados en sus halos. Las colisiones galácticas desencadenan nuevas generaciones de estrellas, lo que aumenta la probabilidad de que se formen sistemas binarios capaces de producir estas explosiones.

El fenómeno observado ofrece una visión directa de cómo eventos violentos a escala galáctica pueden moldear la química del universo. También conecta con el futuro de nuestra propia galaxia. Dentro de aproximadamente cuatro o cinco mil millones de años, la Vía Láctea y Andrómeda comenzarán a fusionarse, un proceso que probablemente generará colas de marea similares a las observadas en este sistema distante.

En ese entorno también podrían producirse explosiones capaces de crear y dispersar nuevos elementos pesados. Mientras tanto, el estallido GRB 230906A continúa viajando por el cosmos como una señal de un proceso que ha estado ocurriendo durante miles de millones de años: la lenta y violenta fabricación de los materiales que terminarán formando estrellas, planetas y, eventualmente, vida.

Compartir esta historia

Artículos relacionados