Una sombra diseñada para parecer natural
El proyecto se llama Sense of Shade y nació como trabajo de fin de grado del diseñador industrial Kevin Müller en la Muthesius Kunsthochschule de Kiel, Alemania. Su idea no fue copiar la forma de un árbol, sino reproducir una de las sensaciones que genera estar debajo de él.
Müller desarrolló un tejido con un patrón de perforaciones orgánicas cortadas mediante láser CNC. Cuando el viento mueve ligeramente partes de la superficie, las sombras también se desplazan y crean un efecto irregular de luces y sombras similar al que producen las hojas de un árbol.
El resultado se aleja deliberadamente de la típica vela tensada que produce una sombra uniforme.
Ya se ha probado en una plaza
El sistema dejó de ser únicamente un proyecto universitario.
La ciudad alemana de Kiel instaló Sense of Shade en el Alter Markt, una de sus plazas, como intervención de espacio público. La instalación pudo verse entre el 23 de julio y el 11 de septiembre y buscaba aportar sombra y una sensación vinculada con la naturaleza en un entorno urbano muy mineralizado.
La propuesta parte precisamente de un problema frecuente en muchas ciudades: grandes superficies pavimentadas que absorben radiación solar durante el día y pueden contribuir a generar ambientes especialmente calurosos.
Deja que el aire siga circulando
Las perforaciones no tienen únicamente una función estética. Una cubierta completamente cerrada bloquea la radiación solar, pero también puede reducir el movimiento del aire bajo determinadas condiciones.
Sense of Shade permite que parte del viento atraviese directamente la superficie, manteniendo una mayor circulación bajo la cubierta mientras sigue interceptando una proporción importante de la radiación solar directa.
Los huecos también permiten que el agua de lluvia atraviese el tejido, evitando que toda la superficie funcione como una gran cubierta impermeable.
No necesita ventiladores ni sistemas eléctricos para producir su efecto básico. Se trata simplemente de sombra y ventilación pasiva.
El proyecto no quiere sustituir a los árboles
Ahí está también una de sus principales limitaciones. Un árbol no se limita a producir sombra. Puede capturar carbono, contribuir a filtrar contaminantes, ofrecer hábitat para otras especies y refrescar el ambiente mediante evapotranspiración. Sense of Shade no hace nada de eso.
Su función es mucho más específica: aportar sombra rápidamente en lugares donde plantar un árbol es complicado, imposible o poco práctico.
El propio proyecto plantea aplicaciones futuras en plazas, terrazas, jardines, persianas exteriores e incluso parasoles. El equipo trabaja actualmente en desarrollar versiones plegables y enrollables que faciliten su instalación.
La sombra empieza a convertirse en infraestructura urbana
El proyecto refleja una tendencia cada vez más importante dentro de la arquitectura y el urbanismo: tratar la sombra como parte de la infraestructura climática de una ciudad.
Pérgolas, toldos, vegetación, fachadas protegidas y estructuras temporales pueden reducir la exposición directa al sol antes de intentar refrigerar posteriormente los espacios mediante sistemas mecánicos. Sense of Shade lleva ese principio un paso más allá al intentar reproducir no solamente la función de la sombra, sino también parte de la experiencia sensorial de estar debajo de un árbol.
No puede sustituir a uno. Pero precisamente en aquellos lugares donde un árbol todavía no puede crecer, su sombra sí puede llegar mucho antes.