En la foto que aparece arriba los biólogos marinos Nauras Daraghmeh y Yusuf E. Khaled instalan una cámara incubadora sobre una comunidad de coral en las profundidades del Mar Rojo. La cámara mide la cantidad de oxígeno que consumen y producen los corales y sus algas simbióticas, permitiendo que la ciencia le eche un vistazo a la forma en que opera este valioso ecosistema que está bajo amenaza.
Sin embargo, la fotografía del biólogo marino freelance Uli Kunz también es especial por el hecho de que ofrece una instantánea poco frecuente de la gente que lleva a cabo investigaciones científicas esenciales. La imagen fue una de las cinco fotos finalistas en la competencia Scientists at Work de este año, organizada por Nature.
Científicos del mundo entero presentaron más de 220 fotografías, y un panel conformado por personal de Nature seleccionó a las ganadoras, que puedes ver aquí.
Algas que florecen

Vistas desde arriba, las tóxicas algas en flor del lago Dog de Ontario transmiten cierta calma, aunque su presencia es una amenaza. Las cosas son peores todavía si estás en ese pequeño bote, según dice Haolun “Allen” Tian, estudiante del doctorado de la Universidad Queen de Canadá, que tomó la fotografía ganadora. Más cerca de la superficie del lago hay una “capa de podredumbre tóxica con olor horrible”, le dijo Tian a Nature News.
“En el otoño suelen pudrirse y morir. Básicamente hay muy pocas especies que pueden comerlas, por lo que no entran en la cadena alimentaria”.
Tian encabeza un proyecto que investiga la interacción de las algas con otras especies del lago. Para eso, el equipo debe recoger y extraer las algas que les interesan, soportando el olor a podrido.
Un mosquito microscópico

Las fotos ganadoras de la competencia tienen buena parte de la estética del arte y el cine. Sin embargo, esta finalista no muestra a una científica viendo una película. Es una entomóloga que está trabajando en el estudio de un mosquito transmisor de la fiebre amarilla, teñido con tinte fluorescente y un agente que mata a los mosquitos. El objetivo del proyecto consiste en estudiar la forma en que la droga nitisinona podría frenar la actividad de los insectos que se alimentan de la sangre.
“La iluminación UV creó colores impactantes en el diminuto mosquito y la condensación que se formó debajo de la bandeja de Petri que estaba fría”, le explicó a Nature News Shayanta Chowdhury, estudiante del doctorado en la Universidad de Notre Dame que tomó la fotografía.
El tiburón ballena

En esta foto fascinante el biólogo marino Michael Dooane recoge con cuidado muestras de microorganismos que viven sobre la piel de un tiburón ballena. En una de las esquinas hay un tiburón de punta plateada que observa lo que sucede, pero cuya presencia “nos aceleró el pulso”, aunque no a Mike, que estaba concentrado en los microbios, le dijo a Nature News Rob Hartcourt, quien tomó la fotografía.
“Nadar cerca de un tiburón ballena de 12 metros de largo mientras atraviesa las aguas azules tragándose lo que tenga por delante y sin molestarse por nuestra presencia es algo que se hace ver tu pequeñez y al mismo tiempo, provoca admiración”, recordó Hartcourt, ecólogo marino de la Universidad Macquarie de Australia. El momento le recordó que todo “se desenvuelve en una comunidad marina mucho más grande e interconectada”.
Ibis que migran

Y por último, sí, esta foto te recuerda a una emblemática escena de E.T., y fue la ganadora de la competencia de este año. Aclaramos que los humanos no están siguiendo a los ibis calvos del norte, sino que las aves siguen a sus padres adoptivos que hacen sonar “una melodía alemana con ritmo para guiarlas a su hábitat de invierno” a lo largo de 50 días y 2.800 km., según el informe de Nature.
Tomó la fotografía el estudiante Gunnar Hartmann en Jaén, España. En la imagen, miembros de un grupo de conservación e investigación de Austria vuelan en un ultraliviano junto a una bandada de ibis calvos del norte, criados artesanalmente por los investigadores.