Las parejas pueden compartir mucho más que intereses, hábitos y experiencias. Una investigación científica descubrió que determinados trastornos psiquiátricos aparecen en ambos integrantes de una relación con mayor frecuencia de la que cabría esperar si las parejas se formaran completamente al azar.
El estudio, publicado en la revista JAMA Psychiatry, analizó información de más de 4,2 millones de personas en Dinamarca y encontró patrones de coincidencia en diagnósticos como esquizofrenia, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y trastornos relacionados con el consumo de sustancias.
Sin embargo, los investigadores advierten que estos resultados no significan que los trastornos mentales sean contagiosos ni que una persona desarrolle una condición psiquiátrica por mantener una relación con alguien que la presenta.
Las parejas comparten diagnósticos psiquiátricos más de lo esperado
Los científicos examinaron registros nacionales de salud correspondientes a 4.244.585 personas e identificaron 549.541 parejas de padres y 822.209 hijos.
Posteriormente, compararon la frecuencia real de diagnósticos compartidos con simulaciones en las que las parejas se formaban de manera aleatoria.
Los resultados mostraron una correlación general de 0,28 entre los diagnósticos psiquiátricos de madres y padres.
Esta coincidencia fue mayor que la observada para las enfermedades físicas incluidas en la investigación. El fenómeno se relaciona con el denominado apareamiento selectivo, que describe la tendencia de las personas a establecer relaciones con individuos que comparten determinadas características.
No obstante, el estudio no permite determinar si estas similitudes influyeron directamente en la elección de pareja.

La esquizofrenia y el TDAH estuvieron entre los diagnósticos destacados
Entre las condiciones analizadas, la esquizofrenia presentó la mayor coincidencia entre integrantes de una misma pareja.
También se encontraron asociaciones importantes en personas con TDAH, trastorno del espectro autista y trastornos por consumo de sustancias. Un resultado interesante fue que las coincidencias no se limitaron a quienes compartían exactamente el mismo diagnóstico.
Por ejemplo, los investigadores observaron una asociación entre hombres diagnosticados con trastornos por consumo de sustancias y mujeres con TDAH.
Esto sugiere que algunas condiciones psiquiátricas diferentes pueden aparecer agrupadas dentro de determinadas relaciones.
¿Qué significa este descubrimiento para los hijos?
Los investigadores también analizaron cómo estos patrones podrían influir en la concentración de trastornos psiquiátricos dentro de las familias.
Según sus estimaciones, la similitud no aleatoria entre los padres se relacionó con un incremento del 1,8 % en la prevalencia total estimada de trastornos psiquiátricos. Además, la medida de heredabilidad familiar calculada aumentó un 12,5 %.
El estudio también encontró un mayor riesgo estimado en hijos cuyos dos progenitores presentaban diagnósticos psiquiátricos, en comparación con aquellos que tenían uno o ningún progenitor diagnosticado.
Sin embargo, estas cifras describen tendencias poblacionales y no permiten predecir si una persona desarrollará un trastorno mental.
Data from 6 million couples reveals a surprising trend in how we pick our partners – having the same psychiatric disorder | Mariel Marcano-Olivier, The Conversation
We know "birds of a feather flock together" regarding politics and values. Now, a massive study of six million… pic.twitter.com/aWfvE5BYDB
— Owen Gregorian (@OwenGregorian) December 25, 2025
Por qué compartir un diagnóstico no significa que exista una causa directa
Los autores destacan que la investigación se basó en registros recopilados entre 1969 y 2017 y únicamente incluyó parejas que tuvieron hijos.
Por lo tanto, sus conclusiones no pueden aplicarse automáticamente a todas las relaciones. Además, factores sociales, experiencias compartidas y circunstancias personales podrían contribuir a explicar las similitudes observadas.
El descubrimiento aporta información relevante para comprender cómo se distribuyen determinados trastornos dentro de las familias y cómo deberían interpretarse los estudios sobre riesgo psiquiátrico.
La conclusión principal es que las coincidencias existen a nivel estadístico, pero no determinan la salud mental de una pareja ni el futuro de sus hijos.