Saltar al contenido
Ciencia

Un estudio descubre por qué cambiar constantemente de tarea nos hace cometer más errores

La multitarea no solo divide nuestra atención. Un nuevo estudio revela que, cuando aumenta la incertidumbre, el cerebro puede empezar a mezclar información que debería mantener separada.
Por

Tiempo de lectura 4 minutos

Comentarios (0)

Responder un mensaje durante una videollamada, revisar el correo mientras alguien explica algo o alternar entre varias tareas parece parte inevitable de la vida moderna. Sin embargo, el cerebro no siempre gestiona esos cambios con la eficiencia que imaginamos. Un nuevo estudio de neurocientíficos de la Universidad de Chicago apunta a un mecanismo que podría explicar por qué la multitarea termina siendo tan agotadora y, sobre todo, por qué nuestros errores aumentan cuando ya no tenemos claro qué información debemos priorizar.

El problema no es solo prestar menos atención

Para estudiar qué ocurre cuando intentamos separar información relevante de aquella que debemos ignorar, Cheng Xue, investigador posdoctoral de la Universidad de Chicago, diseñó una serie de experimentos en los que participaron más de 200 personas. Los voluntarios observaban en una pantalla una sucesión de círculos que tenían diferentes patrones de rayas.

Entre una imagen y otra podían modificarse dos características: el movimiento del círculo o determinados aspectos relacionados con sus rayas, como su tamaño y frecuencia. La dificultad estaba en que los participantes no recibían una instrucción directa sobre cuál de esas propiedades debían seguir.

En cambio, tenían que descubrir la regla a partir de sus resultados anteriores. Además, esa regla podía cambiar durante el experimento. Esto obligaba a los participantes a realizar dos operaciones al mismo tiempo: interpretar lo que estaban viendo y decidir qué parte de esa información era importante para resolver correctamente la tarea.

Al principio, los voluntarios conseguían desenvolverse razonablemente bien. Pero después de acumular varios errores, aparecía un elemento decisivo: la incertidumbre. Cuando ya no tenían claro qué regla debían aplicar, su rendimiento comenzaba a deteriorarse.

Y ahí apareció algo más interesante que una simple pérdida de concentración. Los participantes empezaban a utilizar información que, de acuerdo con la regla vigente, era irrelevante.

Es decir, el cerebro no necesariamente dejaba de recibir o conservar esos datos. El problema era que comenzaban a interferir con aquellos que realmente importaban.

Diseño Sin Título (62)
©Studio Romantic – ShutterStock

Cuando el cerebro empieza a mezclar sus propios “cajones”

Para descubrir qué estaba sucediendo a nivel neuronal, el equipo realizó una segunda fase del estudio con dos monos rhesus entrenados para completar una tarea similar. Mientras los animales la realizaban, los investigadores registraron la actividad de neuronas pertenecientes a dos regiones cerebrales.

Una de ellas era la corteza visual primaria, encargada de procesar buena parte de la información que llega desde los ojos. La otra era la corteza parietal, una región relacionada con funciones como la selección de información y el cambio entre diferentes tareas.

Los registros permitieron observar que determinados grupos de neuronas representaban características diferentes de los estímulos. Algunas poblaciones estaban relacionadas principalmente con las rayas, mientras que otras respondían a aspectos vinculados con el movimiento del círculo.

Cuando el animal sabía con claridad qué debía tener en cuenta, esas representaciones permanecían relativamente separadas. Era como si el cerebro mantuviera cada tipo de información en su propio compartimento.

Pero la situación cambiaba cuando aparecía la incertidumbre.

A medida que aumentaba la dificultad para determinar qué información era relevante, las representaciones neuronales comenzaban a solaparse. Datos correspondientes a distintas características del estímulo empezaban a aparecer mezclados dentro de los mismos grupos de neuronas.

Los investigadores describen este fenómeno como interferencia entre características. La información no desaparecía, pero el cerebro tenía más dificultades para mantenerla organizada y separada.

La profesora de Neurobiología Marlene Cohen, coautora del trabajo, explica que el problema no consiste necesariamente en que una persona deje de poder recordar determinada información. Lo complicado es mantener las distintas representaciones aisladas para evitar que una interfiera con otra.

La multitarea podría ser más costosa de lo que parece

Este descubrimiento ofrece una nueva perspectiva sobre algo que experimentamos constantemente. Cuando leemos mientras alguien habla, contestamos mensajes durante una reunión o saltamos repetidamente entre distintas tareas, no siempre estamos simplemente repartiendo una cantidad limitada de atención.

También podemos estar obligando al cerebro a mantener separadas numerosas piezas de información mientras decide cuáles debe utilizar y cuáles debe descartar.

La diferencia es importante. Imaginemos dos cajones perfectamente organizados. En uno guardamos todo lo relacionado con la tarea que estamos realizando y en el otro colocamos aquello que no necesitamos. Mientras tenemos claro qué buscamos, resulta relativamente sencillo mantener cada cosa en su lugar.

Pero si empezamos a dudar sobre cuál de los dos cajones necesitamos, la separación se vuelve menos precisa. Los contenidos pueden comenzar a mezclarse y algunos elementos terminan influyendo en la decisión equivocada.

Eso ayudaría a explicar por qué cambiar constantemente de una actividad a otra puede resultar tan agotador. También permite entender por qué la incertidumbre puede empeorar todavía más el rendimiento: el cerebro no solo debe procesar más información, sino que además tiene que determinar cuál merece prioridad.

Los investigadores también señalan que han observado una interferencia similar en un modelo animal de enfermedad de Alzheimer, incluso cuando no existían niveles elevados de carga cognitiva o incertidumbre. Esto abre una posible línea de investigación para comprender mejor cómo se deteriora la capacidad del cerebro para organizar y separar información.

La conclusión, sin embargo, tiene una aplicación mucho más cotidiana. Quizá el problema de la multitarea no sea que nuestro cerebro sea incapaz de procesar suficiente información, sino que mantenerla correctamente separada requiere un esfuerzo considerable.

Por eso, hacer una pausa antes de pasar de una tarea a otra podría ser más útil de lo que parece. La vieja idea de concentrarse en una cosa cada vez quizá no tenga nada de anticuada. Tal vez, sencillamente, sea una forma de evitar que los distintos “cajones” de nuestro cerebro terminen mezclando su contenido.

 

[Fuente: La Razón]

Compartir esta historia

Artículos relacionados