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Existen pruebas de que hay una conexión entre el consumo de cannabis y la esquizofrenia, pero no está claro si la droga conduce al trastorno, o viceversa. Un nuevo estudio publicado el lunes, que se basa en parte en datos genéticos de voluntarios de 23andMe, podría aportar algo de luz al asunto. El estudio mostró que las personas que genéticamente tienen riesgo de padecer esquizofrenia también tienen más probabilidades de comenzar a fumar marihuana, lo que sugiere que el trastorno en sí mismo podría causar el consumo de cannabis en algunas personas.

El estudio actual, publicado en Nature Neuroscience, es una continuación de los esfuerzos previos por esbozar las variaciones genéticas que hacen que las personas sean más propensas a comenzar a consumir cannabis, un proyecto conocido como el Consorcio Internacional de Cannabis. Los autores del estudio, entre los que se incluyen algunos investigadores de la compañía de pruebas de ADN 23andMe, estudiaron datos genéticos anónimos de estudios previos o actuales, como el Biobank de Reino Unido, así como el ADN de personas que permitieron su uso para la investigación, como los que se inscribieron para las pruebas genéticas de 23andMe. En general, analizaron a más de 180.000 personas, convirtiéndose en el mayor estudio de este tipo, según los autores.

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El código genético de una persona puede diferir ligeramente del de otra persona en muchas formas, pero la variación más común se llama polimorfismo de nucleótido único o SNP. Un SNP es un cambio diminuto en los componentes básicos que componen el ADN (y el ARN), conocidos como nucleótidos. Así que, en una sección específica del ADN, por ejemplo, la mayoría de las personas podría tener adenina (A), una de las cuatro bases nitrogenadas que conforman un nucleótido, pero otras podrían tener citosina (C).

En el estudio, los investigadores encontraron que ocho de estos SNP estaban asociados al uso del cannabis de por vida. Tomadas como conjunto, calcularon, estas variaciones representaron el 11 por ciento de la diferencia entre la gente que fumaba marihuana y la que no.

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Utilizando diferentes pruebas, también encontraron 35 genes en 16 secciones diferentes en todo el genoma que se asociaron con el consumo de cannabis. Muchos de estos genes parecían estar asociados con otros hábitos, rasgos de personalidad y condiciones de salud mental, particularmente el gen CADM2. Las variaciones en el CADM2, se fijaron los autores, ya se han relacionado con la toma de más riesgos, un mayor consumo de alcohol y rasgos específicos de la personalidad, como el ser más extrovertido. También encontraron una superposición genética con la esquizofrenia.

“Eso no es una gran sorpresa, porque estudios previos a menudo han demostrado que el consumo de cannabis y la esquizofrenia están asociados entre sí”, dijo la autora principal, Jacqueline Vink, investigadora de la Universidad de Radboud en Holanda, en un comunicado. “Sin embargo, también estudiamos si esta asociación es causal”.

Intentaron encontrar una posible relación de causa y efecto utilizando un método llamado aleatorización mendeliana. Esta técnica permite a los genetistas preguntar si el tener los genes conocidos para una cosa (la esquizofrenia, en este estudio) te predispone directamente a otra cosa (usar marihuana). En este caso, encontraron pruebas de que ser genéticamente vulnerable a la esquizofrenia hacía que las personas fueran más propensas a fumar marihuana, posiblemente como una forma de lidiar con su enfermedad, según los autores.

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Este hallazgo en particular es importante porque todavía no entendemos realmente cómo el cannabis y la esquizofrenia están vinculados entre sí. Otra investigación ha encontrado que el uso de marihuana en sí aumenta el riesgo de esquizofrenia, especialmente si se comienza a una edad temprana en personas que ya están en riesgo de desarrollar esa enfermedad mental. Los autores han sido cautelosos al señalar que su único estudio no refuta esa teoría, pero sí sugiere, como lo hacen otros estudios genéticos, que la relación es complicada.

Los investigadores planean estudiar si hay genes específicos que puedan predecir ese consumo más frecuente del cannabis. [Nature Neuroscience]