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Ciencia

Un geólogo buscaba hierro en Google Earth cuando vio un círculo casi perfecto en mitad de Australia. Años después perforaron su centro y encontraron algo que no debía estar allí

Arthur Hickman detectó por casualidad una formación de 260 metros mientras examinaba imágenes de Pilbara. La forma parecía demasiado perfecta para ser casual, pero hubo que perforarla hasta 65 metros para conocer su origen.
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En julio de 2007, el geólogo Arthur Hickman estaba delante de un ordenador examinando imágenes de Google Earth de una zona remota de Australia Occidental. No buscaba cráteres ni restos de meteoritos. Trabajaba para el Geological Survey of Western Australia y estaba estudiando el terreno de Pilbara en busca de posibles depósitos de hierro. Entonces apareció algo difícil de ignorar.

En las montañas Ophthalmia, unos 36 kilómetros al norte de Newman, había un círculo casi perfecto de aproximadamente 260 metros de diámetro, con un fondo relativamente plano y un borde elevado decenas de metros sobre el terreno circundante.

Hickman envió las coordenadas a otros geólogos. Poco después comenzaron las expediciones sobre el terreno y aquella curiosidad encontrada accidentalmente desde un ordenador terminó recibiendo un nombre inevitable: cráter Hickman. Pero demostrar qué había creado aquel agujero resultaría bastante más complicado que encontrarlo.

Todo parecía un impacto, pero faltaba una prueba bajo tierra

Un geólogo buscaba hierro en Google Earth cuando vio un círculo casi perfecto en mitad de Australia. Años después perforaron su centro y encontraron algo que no debía estar allí
© Dr Andrew Hickman.

La primera investigación detallada llegó en 2008. Andrew Glikson, Hickman y John Vickers analizaron la estructura y encontraron una serie de pistas difíciles de explicar mediante procesos geológicos normales: rocas fracturadas, grandes brechas, patrones radiales y alteraciones hidrotermales concentradas alrededor del cráter. Tampoco había evidencias de actividad volcánica reciente que explicaran una explosión de semejante forma.

Su modelo proponía algo mucho más violento.

Un objeto de alrededor de 10 metros de diámetro habría golpeado la región y excavado inicialmente un agujero que pudo alcanzar unos 80 metros de profundidad. Con el paso del tiempo, sedimentos y material desprendido de las paredes fueron rellenándolo hasta producir el aspecto actual. Incluso la distribución de los materiales expulsados alrededor del borde conservaba pistas sobre la trayectoria del proyectil. Pero faltaba mirar debajo.

En 2012, el Geological Survey of Western Australia y la minera Atlas Iron instalaron una perforadora exactamente en el centro de la depresión y comenzaron a descender. Llegaron hasta 64,7 metros.

A 48 metros, la roca cambió

Un geólogo buscaba hierro en Google Earth cuando vio un círculo casi perfecto en mitad de Australia. Años después perforaron su centro y encontraron algo que no debía estar allí
© Locate/Landgate.

Los primeros 48,4 metros eran esencialmente el relleno acumulado después de la formación del cráter: arcilla, arena, grava y fragmentos desprendidos de las paredes.

Después apareció algo completamente diferente. Entre los 48,4 y 55,1 metros había una brecha extremadamente desordenada con fragmentos angulosos de roca mezclados con pequeñas piezas de material vítreo lleno de burbujas. Es precisamente el tipo de roca fundida y fragmentada que puede producirse durante un impacto de alta energía. Más abajo, hasta los 64,7 metros, apareció el antiguo basamento de riolita intensamente fracturado.

La química añadió otra pista. Las muestras de esa brecha mostraron concentraciones anómalamente elevadas de níquel, cobalto, oro y elementos del grupo del platino. En algunos análisis, el níquel aparecía hasta tres órdenes de magnitud por encima de los niveles normales de la roca local, un patrón compatible con contaminación procedente de un meteorito metálico.

Investigaciones posteriores incluso identificaron residuos del proyectil en el vidrio de impacto, mientras que meteoritos de hierro encontrados cerca de la estructura han recibido el nombre de Hickman iron.

Google Earth encontró el círculo. Su edad sigue escondida

Un geólogo buscaba hierro en Google Earth cuando vio un círculo casi perfecto en mitad de Australia. Años después perforaron su centro y encontraron algo que no debía estar allí
© Locate/Landgate.

Hay algo que los científicos todavía no han podido resolver con la misma precisión: cuándo ocurrió el impacto. La morfología del terreno y el modo en que el borde del cráter alteró un antiguo curso de agua apuntan a una edad relativamente reciente en términos geológicos, probablemente entre 10.000 y 100.000 años. Sin embargo, todavía no existe una datación isotópica definitiva que permita reducir esa ventana.

De hecho, investigadores siguen estudiando actualmente sus rocas y barnices minerales precisamente para precisar esa edad. La ironía es difícil de pasar por alto. Durante miles (quizá decenas de miles) de años, un agujero de 260 metros permaneció prácticamente intacto en una de las regiones geológicamente más estudiadas de Australia.

No hizo falta un satélite científico especialmente diseñado para encontrarlo. Bastó con que un geólogo estuviera buscando otra cosa en Google Earth y se preguntara por qué había un círculo perfecto en mitad del desierto.

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