El 28 de mayo de 2025, el pequeño pueblo suizo de Blatten prácticamente desapareció bajo una masa de hielo y roca. No fue una avalancha normal. Unos 9,3 millones de metros cúbicos de material se desprendieron de la zona del glaciar Birch, descendieron por los Alpes y atravesaron el valle de Lötschental con una movilidad tan extrema que, más de un año después, los investigadores siguen intentando entenderla.
El tamaño del desastre podía apreciarse incluso desde el espacio. Landsat 9 pasó sobre la zona el 29 de mayo, apenas un día después, y obtuvo una imagen que NASA comparó con otra tomada por Landsat 8 en junio de 2024. Donde antes aparecían bosques, praderas, edificios y el curso definido del río Lonza, ahora había una enorme cicatriz gris atravesando todo el valle.
La avalancha no se detuvo al llegar al fondo del valle

La secuencia había comenzado días antes, cuando los desprendimientos del Kleines Nesthorn empezaron a depositar enormes cantidades de roca sobre el glaciar. La presión adicional aceleró el hielo y, el día anterior al colapso, el glaciar llegó a desplazarse aproximadamente 10 metros diarios. Las señales fueron suficientemente preocupantes como para que las autoridades evacuaran a los aproximadamente 300 habitantes de Blatten días antes del desastre. Finalmente, una combinación de roca y hielo se precipitó montaña abajo.
La NASA calcula que los restos avanzaron unos 2,5 kilómetros por el valle. La energía fue suficiente para que una parte del flujo trepara hasta 240 metros por la ladera situada al otro lado. Después, los depósitos taponaron el río Lonza y formaron una presa natural que inundó las zonas que habían quedado fuera del alcance directo de la avalancha.
El pueblo había sido evacuado, lo que evitó una catástrofe humana mucho mayor, aunque una persona murió en el episodio. El volumen y el nivel de destrucción fueron excepcionales incluso para los Alpes suizos.
Un nuevo estudio explica por qué llegó tan lejos

La pregunta más interesante apareció después: ¿cómo pudo semejante mezcla de roca y hielo desplazarse tanto? Un estudio publicado en septiembre de 2026 en Communications Earth & Environment reconstruyó el desastre combinando registros sísmicos, cambios en la topografía, muestras de los depósitos y simulaciones. Los investigadores concluyeron que los modelos solo reproducían correctamente el recorrido real si asumían que la avalancha sufrió una reducción extraordinaria de su fricción efectiva mientras se desplazaba.
Entre las posibles explicaciones está la aparición temporal de altas presiones de agua entre los materiales, aunque los científicos todavía no pueden descartar otros mecanismos relacionados con el propio hielo, la fragmentación y la separación de partículas.
Además, ETH Zurich y el WSL están recreando actualmente el desastre de una manera bastante peculiar: construyeron una reproducción física del valle impresa en 3D a escala 1:577. El modelo ocupa unos 12 metros cuadrados, está formado por 56 piezas y necesitó cerca de 100 días de impresión. Sobre él dejan caer mezclas de agua, arena y arcilla mientras cámaras, láseres y sensores registran su comportamiento.
Los satélites ya habían visto señales años antes

Hay otro detalle que hace especialmente interesante el caso de Blatten. Una revisión posterior de imágenes de radar de los satélites ALOS-2 y SAOCOM encontró movimientos en la ladera del Kleines Nesthorn que se remontaban al menos a 2017. No significa que pudiera predecirse exactamente cuándo ocurriría el derrumbe, pero demuestra que algunos de sus precursores quedaron registrados desde el espacio muchos años antes.
Ahora los investigadores esperan utilizar Blatten como referencia para mejorar los modelos de riesgo en regiones montañosas.
Porque el desastre dejó algo poco habitual: un fenómeno extremo registrado antes, durante y después por sensores terrestres, sismómetros, cámaras y satélites. El resultado es uno de los casos más completos disponibles para entender cómo una montaña, un glaciar y millones de toneladas de roca pueden combinarse para cambiar un paisaje en cuestión de minutos.