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Un informe acusa a Johnson & Johnson de conocer y ocultar la existencia de asbesto en sus polvos de talco

Foto: Justin Sullivan (Getty Images)

Johnson & Johnson afronta una de las peores crisis de su historia. La multinacional de productos de higiene acaba de ser acusada de conocer y ocultar durante décadas la presencia de trazas de asbesto (una sustancia cancerígena) en sus polvos de talco, uno de su productos más populares.

La acusación procede de un explosivo informe publicado este viernes por la agencia Reuters. El reporte incluye gran cantidad de documentos internos de la propia compañía a la que la agencia ha tenido acceso y que están también a disposición del público dada la gravedad de las acusaciones.

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Según estos documentos, Johnson & Johnson no solo conocía la existencia de asbesto en los polvos de talco desde hace más de 40 años, sino que además ocultó deliberadamente esta contaminación tanto al público como a las instituciones encargadas de velar por la sanidad pública.

Los polvos de talco se componen de un mineral arciloso que se extrae de yacimientos. En esos yacimientos a veces también hay otros minerales como el asbesto o amianto, un término que en realidad comprende varios compuestos minerales con una cualidad en común. Sus largas fibras pueden causar irritación y diferentes tipos de cáncer si nos exponemos a ellas durante mucho tiempo.

Aparentemente,. Johnson & Johnson mintió a las autoridades sanitarias de Estados Unidos asegurando que sus polvos de talco estaban libres de estos minerales. El informe de la agencia Reuters dice lo siguiente:

En 1976, cuando la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) pesaba los límites del asbesto en los productos cosméticos de talco, J&J aseguró al regulador que no se “detectó asbesto en ninguna muestra” de talco producido entre diciembre de 1972 y octubre de 1973. Lo que no dijo a la agencia es que al menos tres pruebas realizadas por tres laboratorios diferentes desde 1972 hasta 1975 habían encontrado amianto en su talco, en un caso a niveles reportados como “bastante altos”.

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Se da la circunstancia de que los polvos de talco llevan años siendo objeto de demandas por parte de particulares que aseguran que el popular producto cosmético les había causado cáncer. La primera de estas demandas la interpuso una estadounidense llamada Darlene Coker en 1997. Coker aseguraba que el uso continuado de polvos de talco de la compañía le había casusado mesotelioma, un tipo de cáncer de pulmón. Según Reuters, la compañía se negó a proporcionar dodcumentos internos sobre la cantidad de asbesto en sus operaciones mineras de talco y sus productos porque esos análisis hubieran revelado que Coker tenía razón. La mujer desistió en 1999 y murió diez años después.

Cristales de talco en su forma natural
Foto: Didier Descouens (CC BY-SA 4.0)
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No es el único caso. Desde entonces se conocen más de 11.000 casos en los que los demandantes culpan a los polvos de talco de haberles causado distintos problemas de salud como cáncer de pulmón o de cuello de útero. La mayor parte de estas demandas no tuvieron éxito, pero algunas lograron probar su caso y se tradujeron en sanciones millonarias para la compañía.

Si hay indicios de que los polvos de talco pueden contener trazas de sustancias cancerígenos, ¿por qué no se han prohibido? La FDA estadounidense, agencias sanitarias de otros países y la propia Johnson & Johnson aseguran que no hay un vínculo demostrado científicamente entre los polvos de talco y algunos tipos de cáncer. La Organización Mundial de la Salud, sin embargo, cataloga el asbesto como cancerígeno y menciona de forma explícita la presencia del material en el talco.

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La compañía ha publicado un comunicado en el que asegura que las acusaciones son completamente falsas y donde tacha el informe de Reuters de conspiranoico y basado en informes falsos:

El artículo de Reuters es unilateral, falso y difamatorio. En pocas palabras, la historia de Reuters es una teoría absurda de conspiración que aparentemente lleva siendo orquestada más de 40 años por generaciones de reguladores, los principales científicos y universidades del mundo, laboratorios independientes, y los propios empleados de J&J.

El polvo para bebé de Johnson & Johnson es seguro y no contiene asbesto. Los estudios realizados sobre más de 100,000 hombres y mujeres muestran que el talco no causa cáncer ni enfermedades relacionadas con el asbesto. Miles de pruebas independientes realizadas por los reguladores y los laboratorios más importantes del mundo demuestran que nuestro polvo para bebés nunca ha contenido amianto.

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La publicación del informe ha caído como una bomba en bolsa, donde las acciones de la compañía se han desplomado un 10% el viernes, lo que supone unas pérdidas de en torno a 40.000 millones de dólares.

Las investigaciones en torno al caso continúan.

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About the author

Carlos Zahumenszky

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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