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Ciencia

Un láser consiguió cambiar cómo se almacena la información sin utilizar campos magnéticos. El avance podría abrir la puerta a memorias más de 1.000 veces más rápidas

Investigadores de California lograron modificar estados magnéticos mediante pulsos de luz ultrarrápidos. El experimento supera dos barreras importantes y abre una posible vía hacia memorias más pequeñas y veloces.
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La memoria de las computadoras podría cambiar radicalmente gracias a una tecnología que utiliza luz en lugar de campos magnéticos externos para escribir información. Un equipo de investigadores de la Universidad de California en San Diego desarrolló un sistema basado en pulsos láser ultrarrápidos capaz de modificar la orientación magnética de un material. El procedimiento no solo permitió superar limitaciones que parecían difíciles de resolver, sino que también abrió una posibilidad especialmente atractiva: desarrollar dispositivos de almacenamiento mucho más pequeños, eficientes y potencialmente más de 1.000 veces más rápidos en determinadas operaciones.

El descubrimiento fue publicado en Nature Communications y divulgado posteriormente por la Universidad de California en San Diego. La investigación no presenta una memoria comercial lista para instalarse en una computadora, sino una demostración experimental de cómo controlar estados magnéticos mediante luz cuidadosamente diseñada. La diferencia resulta fundamental: los científicos consiguieron modificar el comportamiento del material sin recurrir a los métodos convencionales de escritura magnética.

El secreto no estaba en fabricar un material nuevo, sino en modificar la propia luz

Un láser consiguió cambiar cómo se almacena la información sin utilizar campos magnéticos. El avance podría abrir la puerta a memorias más de 1.000 veces más rápidas
Los investigadores Muhammad Waleed Khalid y Koffi Sadzi trabajan con el equipo óptico que permitió concentrar pulsos láser sobre regiones microscópicas de un material magnético. © David Baillot / UC San Diego Jacobs School of Engineering.

Los sistemas de almacenamiento magnético representan información mediante regiones microscópicas cuya orientación corresponde a diferentes estados binarios. Para modificar esos estados, los dispositivos tradicionales utilizan mecanismos magnéticos que requieren energía y presentan limitaciones de velocidad. La idea de emplear pulsos láser existe desde hace años, pero hasta ahora encontraba dos grandes obstáculos: funcionaba principalmente con materiales extremadamente delgados y exigía determinadas condiciones de polarización de la luz.

El equipo encabezado por Abdoulaye Ndao encontró una solución diferente. En lugar de modificar la composición del material para facilitar su respuesta, los investigadores cambiaron la forma y el tamaño del haz láser, concentrando la energía sobre regiones extraordinariamente pequeñas. Según explica Optics & Photonics News, el sistema emplea pulsos de aproximadamente 120 femtosegundos, una escala temporal tan breve que un segundo contiene más de ocho billones de esos intervalos.

Un láser consiguió cambiar cómo se almacena la información sin utilizar campos magnéticos. El avance podría abrir la puerta a memorias más de 1.000 veces más rápidas
Ilustración científica de cómo diferentes configuraciones del haz láser permiten controlar la orientación magnética de materiales formados por capas de platino y cobalto. © Khalid y colaboradores / Nature Communications (2026).

Las pruebas utilizaron estructuras formadas por capas alternadas de platino y cobalto. Mientras que los experimentos anteriores estaban limitados generalmente a tres capas magnéticas, el nuevo procedimiento consiguió producir cambios controlados en estructuras de hasta nueve capas. Esto importa porque los materiales más gruesos pueden ofrecer ventajas para conservar información durante períodos prolongados.

El mecanismo funciona mediante pulsos sucesivos. Los primeros calientan una región diminuta y provocan la inversión de su orientación magnética. Los siguientes amplían progresivamente esa zona hasta estabilizar el nuevo estado. Tal como detalla la universidad, el equipo también consiguió reducir la dependencia de una polarización específica, una restricción que complicaba el desarrollo de aplicaciones prácticas.

Una memoria muchísimo más rápida, pero todavía lejos de las computadoras comerciales

La investigación apunta a una posibilidad prometedora: utilizar luz para escribir información magnética a velocidades que superen ampliamente las de determinados métodos convencionales. Los autores estiman que la conmutación óptica podría llegar a ser más de 1.000 veces más rápida, aunque esa cifra no significa que una computadora completa vaya a funcionar 1.000 veces más rápido.

De acuerdo con ScienceDaily, los investigadores tuvieron que repetir numerosos experimentos porque los resultados contradecían las limitaciones observadas en trabajos anteriores. Muhammad Waleed Khalid, autor principal del estudio, explicó que el comportamiento era tan inusual que fue necesario reunir evidencias adicionales para demostrar que no se trataba de un resultado accidental.

Un láser consiguió cambiar cómo se almacena la información sin utilizar campos magnéticos. El avance podría abrir la puerta a memorias más de 1.000 veces más rápidas
Resultados experimentales de la modificación de dominios magnéticos mediante haces de luz de diferentes tamaños. Al reducir el área iluminada, los investigadores consiguieron controlar la inversión magnética independientemente de la polarización utilizada. © Khalid y colaboradores / Nature Communications (2026).

La técnica también podría permitir almacenar más información en superficies reducidas. Al concentrar la luz sobre regiones microscópicas, sería posible modificar áreas magnéticas cada vez menores sin afectar necesariamente a las zonas vecinas. Sin embargo, todavía existen obstáculos importantes, especialmente la necesidad de utilizar un láser ultrarrápido especializado que no puede integrarse fácilmente en los chips actuales.

El siguiente objetivo es reducir el haz hasta unos pocos cientos de nanómetros y explorar materiales que respondan a sistemas ópticos más sencillos. Como señala el estudio original, el resultado también contribuye a comprender mejor cómo interactúan la luz y el magnetismo a escalas extremadamente pequeñas.

Todavía no sabemos cuándo esta tecnología podría convertirse en un producto comercial. Pero el avance demuestra que una parte del futuro del almacenamiento digital quizá no dependa de desarrollar imanes más pequeños o materiales completamente nuevos, sino de aprender a dirigir la luz con una precisión que hasta hace poco parecía fuera de nuestro alcance.

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