Una antigua mina de cobre situada en Badajoz podría cambiar lo que sabemos sobre el comercio europeo hace más de 3.000 años. Las excavaciones realizadas en Las Minillas, cerca de Granja de Torrehermosa, revelaron un enorme complejo minero de la Edad del Bronce, con cientos de herramientas de piedra, zanjas excavadas a varios metros de profundidad y evidencias de actividad humana que se remontan aproximadamente al año 1350 antes de Cristo. Lo más sorprendente es que los análisis químicos apuntan a una conexión con objetos de bronce encontrados a miles de kilómetros, en Escandinavia.
La investigación, publicada el 26 de octubre en la revista científica Antiquity, plantea que el sur de la península ibérica pudo convertirse en uno de los grandes centros de producción de cobre de Europa durante el Bronce Final. Como explica Phys.org, el hallazgo obliga a reconsiderar el papel de las minas españolas en las redes comerciales que conectaban regiones muy alejadas entre sí.
Casi 900 herramientas y excavaciones de ocho metros revelan una explotación minera extraordinaria

Las Minillas ocupa un afloramiento mineral de aproximadamente 300 metros de longitud. Aunque la existencia de trabajos mineros antiguos ya era conocida, las investigaciones sistemáticas iniciadas en 2020 permitieron reconstruir la verdadera dimensión del complejo. Los arqueólogos identificaron zonas de extracción, espacios de habitación y evidencias de actividad metalúrgica, además de 892 herramientas de piedra, entre ellas 735 martillos con ranuras utilizados para romper y procesar el mineral.
Las excavaciones también documentaron zanjas de entre dos y cuatro metros de anchura que alcanzaban profundidades de hasta 8,2 metros. Los investigadores recurrieron a perforaciones geotécnicas, estudios del subsuelo y dataciones por radiocarbono para determinar cuándo estuvo activa la mina. Los resultados incluyen 17 fechas que sitúan la explotación y la ocupación asociada entre aproximadamente 1350 y 750 antes de Cristo, aunque el periodo principal de producción parece concentrarse entre 1300 y 800/700 antes de Cristo.
Según el equipo investigador, integrado por especialistas de las universidades de Sevilla, Durham y Gotemburgo, Las Minillas es la mayor mina de cobre del Bronce Final excavada en la península ibérica cuya cronología se encuentra respaldada de manera sólida por dataciones absolutas.
El volumen de producción también resulta notable. Las estimaciones oscilan entre unas 197 y 738 toneladas de cobre, aunque los autores reconocen que existe un margen importante de incertidumbre. No era, por tanto, una explotación improvisada: todo apunta a una actividad organizada que pudo desempeñar un papel destacado en el abastecimiento regional de metal.
El misterio está en Escandinavia: algunos objetos de bronce tienen una composición compatible con el cobre español

La segunda parte del descubrimiento surgió al comparar la composición del mineral de Las Minillas con objetos de bronce recuperados en el norte de Europa. Mediante análisis de isótopos de plomo y elementos químicos, los investigadores encontraron que 11 piezas escandinavas presentaban características compatibles con las muestras de la mina extremeña. Siete de ellas corresponden a un periodo comprendido aproximadamente entre 900 y 700 antes de Cristo, coincidente con las últimas etapas de explotación documentadas.
De acuerdo con el estudio original, esta coincidencia no demuestra por sí sola que aquellos objetos se fabricaran necesariamente con cobre de Las Minillas. Existen otros yacimientos con características similares, y el metal pudo circular mezclado o reciclado. Sin embargo, el resultado fortalece la hipótesis de que el sur ibérico participó en circuitos de abastecimiento mucho más extensos de lo que sugería el registro arqueológico disponible.
El descubrimiento adquiere especial relevancia porque, durante buena parte de la Edad del Bronce, las grandes minas de los Alpes y Gales suministraron cobre a diferentes regiones europeas. Pero algunas de esas explotaciones redujeron su actividad alrededor del 1300 o 1200 antes de Cristo. La producción del sur de Iberia pudo adquirir entonces una importancia creciente, aunque todavía no se conoce con precisión cómo se organizaban las rutas de distribución.
Los investigadores proponen estudiar el conjunto de explotaciones del sur peninsular como un gran complejo minero, capaz de competir en determinadas etapas con otras regiones productoras. Las Minillas sería una de sus piezas mejor documentadas, pero no necesariamente la única ni la más productiva.
El hallazgo demuestra hasta qué punto una mina aparentemente local puede ayudar a reconstruir una historia continental. Miles de años antes de la existencia de carreteras modernas o mercados internacionales, el cobre ya circulaba por Europa a través de redes que conectaban comunidades lejanas. Y las herramientas enterradas bajo el suelo extremeño podrían ser una de las claves para comprender cómo funcionaban.