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Ciencia

Hace 60.000 años, unos neandertales encendían fogatas en un refugio de Barcelona. El carbón que dejaron sugiere que también limpiaban después

Un análisis de 640 restos de carbón muestra que las cenizas no quedaron donde ardió el fuego. Los investigadores creen que alguien las movió a propósito
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Durante mucho tiempo, la imagen popular de los neandertales fue la de grupos rudimentarios que vivían entre restos y desorden. La arqueología de las últimas décadas fue desmontando esa idea: sabemos que controlaban el fuego, fabricaban herramientas complejas, usaban pigmentos y enterraban a algunos de sus muertos. Un nuevo estudio en un yacimiento catalán sugiere otro rasgo muy humano: probablemente organizaban y mantenían sus espacios de vida.

El trabajo, publicado en la revista Journal of Paleolithic Archaeology por un equipo liderado por Tomás Fernández-Iriarte, se centró en el Abric Romaní, un refugio rocoso en Capellades, Barcelona. Es uno de los yacimientos neandertales más estudiados de Europa, con una larga secuencia de ocupaciones y numerosos restos de hogueras.

Lo que cuenta el carbón

Brasas
© Andrey Andreyev – Unsplash

Los investigadores analizaron el nivel arqueológico Ra, de unos 60.000 años de antigüedad, excavado entre 2019 y 2022. Durante la excavación registraron la posición exacta de 640 fragmentos de carbón. Después los examinaron al microscopio para identificar de qué árbol provenía cada uno y en qué estado estaba la madera cuando se quemó. Por último, usaron herramientas informáticas para mapear cómo se distribuían en el espacio.

El resultado mostró dos patrones distintos. En el sector norte del refugio, el carbón formaba grandes concentraciones que coincidían con estructuras de combustión, es decir, con los lugares donde ardieron las hogueras. En el sector sur, en cambio, aparecía en grupos pequeños y aislados, algunos lejos de cualquier fogón identificado.

Según los autores, una explicación posible es que los neandertales retiraban o empujaban las brasas, las cenizas y la madera quemada para despejar ciertas zonas y volver a usarlas. Es decir, una forma de mantenimiento del espacio que habitaban.

Qué quemaban

Pino Silvestre
© By Johann Georg Sturm (Painter: Jacob Sturm) – Figure 1 from Deutschlands Flora in Abbildungen at http://www.biolib.de, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=16662002

El estudio también revela qué combustible usaban. Alrededor del 76% de los fragmentos proviene del pino silvestre, una especie bien adaptada a climas fríos. También aparecieron pequeñas cantidades de madera de Prunus, el género de los cerezos y ciruelos, aunque no está claro para qué la usaban.

El estado del carbón sugiere que buena parte de la madera ya estaba muerta cuando se quemó. Eso indica que los neandertales probablemente recogían ramas y troncos secos en los alrededores, una estrategia eficiente: la madera seca arde mejor y no requiere talar árboles.

Una hipótesis, no una certeza

Los propios investigadores son cautos. En el sector sur había más señales de agua, depósitos minerales y hongos, procesos naturales que también pueden mover o alterar los restos de carbón con el tiempo. Además, no es posible saber si las concentraciones corresponden a una sola ocupación o a varias visitas separadas. Por eso, la idea de que los neandertales limpiaban sus hogueras es una interpretación plausible, pero todavía no una demostración definitiva.

Distinguir entre lo que hicieron los humanos y lo que hicieron el agua, el viento o los animales es uno de los grandes desafíos de la arqueología. Por eso, este tipo de análisis, que combina la posición exacta de cada resto con su estudio microscópico, es cada vez más importante para reconstruir la vida cotidiana en el pasado.

Neandertales que organizaban su casa

Si se confirma, el hallazgo se sumaría a otras evidencias de que los neandertales planificaban el uso de sus refugios. En el propio Abric Romaní, estudios anteriores ya habían identificado zonas dedicadas a distintas actividades alrededor de las hogueras. Mantener despejados ciertos espacios tiene un sentido práctico evidente en un refugio de tamaño limitado, donde había que dormir, trabajar y cocinar.

Son comportamientos que asociamos con la vida doméstica moderna. Y cada vez hay más pruebas de que, hace decenas de miles de años, nuestros parientes más cercanos también los practicaban.

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