El colesterol alto tiene una particularidad que los médicos conocen desde hace décadas: cuando una persona mantiene una alimentación rica en colesterol, el hígado puede perder parte de su capacidad para retirar el colesterol LDL de la sangre. Lo que no estaba completamente claro era por qué sucedía. Ahora, investigadores de la Universidad de California en San Diego identificaron una cadena de procesos moleculares que explica ese deterioro y consiguieron bloquearla mediante un compuesto experimental. El resultado fue una reducción importante del colesterol perjudicial en ratones, aunque su eficacia todavía no ha sido demostrada en personas.
El descubrimiento aparece en un estudio publicado en Nature, dirigido por el investigador Alan Saltiel. Según explicó la Universidad de California en San Diego, el hallazgo resulta especialmente prometedor porque existe un medicamento experimental que actúa sobre esa ruta molecular y que anteriormente superó una primera fase de evaluación de seguridad en humanos, aunque para una enfermedad diferente.
El hígado tiene una forma de limpiar el colesterol de la sangre, pero una proteína puede bloquearla
El hígado funciona como uno de los principales sistemas de regulación del colesterol del organismo. Para retirar las partículas LDL de la circulación utiliza receptores especializados situados en la superficie de sus células. Estos receptores actúan como puntos de captura que permiten incorporar las partículas y procesarlas. Cuantos más receptores funcionan correctamente, mayor es la capacidad del hígado para reducir la cantidad de colesterol LDL presente en la sangre.
Los investigadores descubrieron que el consumo elevado y prolongado de colesterol puede activar una proteína denominada Ral. Esta desencadena una serie de reacciones que favorecen la eliminación de los receptores LDL de la superficie celular. Como consecuencia, el hígado conserva menos puntos de captura disponibles y pierde eficacia para retirar colesterol de la circulación, lo que puede contribuir a mantener concentraciones elevadas en sangre.
De acuerdo con el análisis científico publicado por Nature, el mecanismo también involucra una enzima denominada catepsina A, o CTSA, que participa en la degradación de esos receptores. Los experimentos con células humanas y ratones permitieron identificar esta ruta molecular y evaluar qué sucedía cuando los investigadores impedían su funcionamiento.
La diferencia respecto de tratamientos conocidos es importante. Mientras las estatinas reducen principalmente la producción de colesterol y otros medicamentos actúan sobre proteínas como PCSK9, este mecanismo interviene en otra vía que determina cuántos receptores LDL permanecen disponibles. Por eso podría convertirse en una opción complementaria para determinados pacientes.
Un medicamento que ya fue probado en humanos podría ofrecer una nueva solución

La segunda parte del descubrimiento fue comprobar si bloquear la enzima CTSA permitía recuperar la capacidad del hígado para retirar colesterol. Los investigadores utilizaron una molécula inhibidora y observaron que los receptores LDL permanecían más estables. En los experimentos con ratones, esta intervención consiguió reducir significativamente el colesterol LDL circulante.
Según detalló ScienceDaily, existe una ventaja adicional: un medicamento diseñado para inhibir CTSA ya había sido investigado como posible tratamiento contra la insuficiencia cardíaca. Aunque ese programa fue abandonado por decisiones estratégicas, el compuesto llegó a completar un ensayo clínico de fase I en el que se evaluó su seguridad en personas.
Esto no significa que el medicamento pueda utilizarse actualmente para tratar el colesterol alto. Todavía no se ha demostrado que reduzca el colesterol LDL en humanos, y será necesario realizar nuevos ensayos para determinar su eficacia, las dosis adecuadas y los posibles efectos adversos. Los científicos consideran que la experiencia clínica previa podría facilitar el comienzo de una investigación de fase II.
La importancia del descubrimiento también está en ofrecer una explicación biológica más precisa de cómo una dieta puede alterar los mecanismos de eliminación del colesterol. El resultado no sustituye las recomendaciones médicas ni los tratamientos disponibles, pero identifica una nueva vía que podría ayudar a quienes no consiguen alcanzar niveles adecuados de LDL con las terapias actuales.
El equipo espera avanzar hacia nuevas pruebas clínicas. Si los resultados observados en animales se reproducen en personas, podría aparecer una herramienta adicional para controlar uno de los principales factores de riesgo cardiovascular. Por ahora, el hallazgo demuestra algo fundamental: el problema no siempre consiste únicamente en cuánto colesterol circula por el organismo, sino también en qué sucede con los mecanismos encargados de retirarlo.